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León Bendesky

Otros 20 años

El secretario de Hacienda dijo al diario Financial Times que creía que México estaba en la senda para convertirse en un país completamente desarrollado. "Hay países que en 20 años han hecho cambios significativos en su estructura productiva, en su ingreso por habitante, en el bienestar de su población, y pienso que México está en una posición de hacer algo similar", declaró Carstens.

¡Qué más quisiéramos que así fuese! Optimismo no es lo que nos falta. Pero no es fácil reconocerse como nación en las palabras del funcionario. Una de las causas de la creencia del secretario, según el periódico inglés, es el reciente entusiasmo mostrado por los inversionistas con el gobierno de "centro derecha" de Felipe Calderón. Del arrebato de los mercados financieros ya tenemos escrita nuestra parte en la historia económica reciente; también conocemos la volatilidad de ese estado de ánimo y la incontinencia especulativa que puede provocar.

El funcionario también señaló en la entrevista que la producción creció 4.8 por ciento en 2006, tasa que contrasta con el promedio de apenas 2 por ciento de los cinco años anteriores. No obstante, en el presupuesto, Hacienda estimó el crecimiento de este año en 3.6 por ciento. La tendencia de bajo crecimiento de largo plazo aún no se rompe y eso se sabe bien en los círculos técnicos de dentro y fuera del país.

Se refirió a los dos casos más citados de países que han logrado transformar sus economías y alcanzar un mayor nivel de desarrollo: España e Irlanda, y cree que México puede emular ese resultado. No es correcto seguir apelando a ese tipo de experiencias que difieren de modo cada vez más notable con el nuestro en cuanto a los arreglos políticos e institucionales y la transformación de la economía.

Tampoco existen aquí mecanismos de cooperación y de transferencia de recursos como los de la Unión Europea y que han beneficiado sobre todo a España por muchos años y hasta ahora. En América del Norte y dentro del TLCAN no hay tales provisiones que, precisamente, dan cuenta de las divergencias en el desarrollo entre países que establecen esquemas de integración económica.

Carstens reconoció que es mucho lo que tiene que hacerse en los próximos 20 años para aproximarse a la situación actual de esos países. Indicó dos asuntos que considera obvios: acrecentar la competencia en los mercados y hacer una reforma fiscal que simplifique el sistema vigente y aumente la captación tributaria, al mismo tiempo que reducir la dependencia fiscal del petróleo que alcanza 40 por ciento del ingreso total del gobierno.

En efecto, las políticas públicas requieren de una significativa transformación para generar más crecimiento del producto y del empleo, aumentar los niveles de bienestar y, sobre todo, ir disminuyendo el abismo de la desigualdad existente. Para ello abundan las recetas convencionales que extienden la agenda de esas políticas según las preferencias de quienes las formulan.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) publicó este año un estudio titulado en inglés Getting it Right, que puede entenderse como "haciéndolo bien". Esto se advierte como algo un poco pretencioso, sobre todo después de la ineficacia de las políticas de reforma impulsadas por todos los organismos internacionales y que de alguna manera laxa puede referirse como el Consenso de Washington.

Este libro se subtitula Perspectivas de la OCDE sobre los retos de las políticas en México. Ofrece un largo listado de temas cuya cobertura es en sí misma una indicación clara de las fallas de la gestión económica y social de las últimas décadas. Incluye cuestiones relativas a: productividad y crecimiento, política fiscal, competencia, gestión de empresas públicas, pequeñas y medianas empresas, educación y capital humano, empleo, salud, pobreza, desarrollo rural, agricultura y pesca, oferta y sanidad del agua, migración internacional, innovación, sociedad de la información. Tal vez no alcancen 20 años para atender este catálogo de las necesidades nacionales y satisfacer al organismo situado en París.

Pero hay más catálogos de las carencias del proceso económico mexicano luego de décadas de reformas, ajustes y pagos de deudas y reciente estabilidad financiera. El banco BBVA Bancomer produjo recientemente un estudio llamado: Diez acciones para impulsar la productividad y el bienestar, que aumentan la presión sobre los 20 años del secretario Carstens. Estos asuntos son: estabilidad macroeconómica, eficacia de la recaudación fiscal, viabilidad de las pensiones, efectividad del gasto público, abasto de energía, formación de capital humano, flexibilizar los mercados laborales, respeto a la ley, competencia económica y acceso a los mercados.

Cada quien tiene sus prioridades y podrían hacerse varios catálogos más incluyendo los de aquellos a los que se supone que todas estas acciones habrían de beneficiar. Ya que este es un gobierno que continúa expresamente las líneas de acción en materia de políticas públicas de sus predecesores valdría la pena saber en qué vamos en cuanto a tantos pendientes y ver si alcanzarán 20 años, pues los pasados 20 dejaron un saldo bastante pobre.

leon@jornada.com.mx

 
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