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Entrevista a CARLOS BRISEÑO TORRES, RECTOR ELECTO DE LA UDEG

No hay políticas públicas que fortalezcan a universidades

Los recursos para instituciones deben llegar a 8% del PIB

Planea crear 20 mil lugares para que "los jóvenes de Jalisco no se queden sin estudiar"; reconoce la correcta actitud de Francisco Ramírez Acuña hacia esa casa de estudios durante su gestión como gobernador

JOSE GALAN

Ampliar la imagen Carlos Briseño Torres lamenta que el presupuesto para ciencia y educación sufra reducciones , pues revela que no es prioridad nacional, por lo que el país no podrá alcanzar a las naciones que ya se subieron al tren de la globalización Foto: Yazmín Ortega Cortés

La Universidad de Guadalajara (UdeG) ha debido emplearse a fondo para que el gobierno panista de Jalisco incremente las aportaciones al subsidio público destinadas a la institución, sobre todo después de importantes desencuentros con el anterior gobernador Alberto Cárdenas Jiménez, actual titular de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), los cuales disminuyeron en la gestión de Francisco Ramírez Acuña, hoy secretario de Gobernación y egresado de esa casa de estudios, afirma en entrevista Carlos Briseño Torres, rector electo, quien tomará posesión del cargo el próximo primero de abril, en sustitución de José Trinidad Padilla.

Sostiene que, lamentablemente, no han existido las condiciones financieras ni la voluntad política para dotar a las instituciones públicas de educación superior de recursos crecientes y sostenidos, ya que, añade, no hay una política de Estado orientada a fortalecer a las universidades públicas, en lo que corresponde a docencia, investigación y desarrollo.

A continuación, el texto de la entrevista:

-La institución que pronto encabezará es la segunda universidad en importancia a escala nacional, después de la UNAM. ¿Cómo puede sortear esas políticas de privatización de la educación que los gobiernos de derecha, como el Partido Acción Nacional (PAN) en Jalisco, buscan establecer?

-En el caso de la UdeG hemos tenido que emplearnos a fondo ante la tendencia creciente de dejar en manos de la universidad y los estudiantes el sostenimiento de las casas de estudios; hemos luchado para hacer que el gobierno del estado incremente las aportaciones al subsidio público de la institución. Tenemos, con éste, dos sexenios cuya administración ha recaído en el PAN. La primera gestión panista le generó a la universidad varios desencuentros fuertes. Tuvimos que salir a la calle para movilizar a la gente.

-¿De quién precisamente estamos hablando?

-De Alberto Cárdenas Jiménez, actual secretario de Agricultura. Al final de su sexenio, el Congreso de Jalisco aprobó una iniciativa popular que promovió la universidad, que le garantizó aumentos presupuestales de recursos anualizados muy importantes durante unos seis años. Debo reconocer, y ser objetivo, que la administración de Ramírez Acuña, actual titular de Gobernación, fue respetuosa de la UdeG; fue un gobierno que nos cumplió presupuestalmente porque, habiéndose aprobado la iniciativa popular en la administración pasada, Ramírez Acuña la respetó y nos entregó los recursos que el Congreso autorizó, pudiéndolos haber vetado, pero no lo hizo. Cuenta mucho que Ramírez Acuña es egresado de la UdeG. Alberto Cárdenas no lo era. Venía de otro sistema educativo, y Acuña se formó desde la preparatoria, universidad y posgrado con nosotros. Es un panista con mayor sensibilidad social que otros.

Correcto, el tratamiento político de Ramírez Acuña

-Sin embargo, hubo este problema con los altermundistas, que fueron reprimidos, además que de se violaron sus derechos humanos.

-Eso fue otro asunto, fue un tema que derivó en enfrentamiento entre la policía y manifestantes. Creo que el tratamiento que se le dio en el estado fue inapropiado: hubo detenidos, y se habla de torturas en contra de los inconformes...

-¿Y que no se hayan investigado esos hechos?

-Se le dio carpetazo, pero por supuesto que en el tema presupuestal y en el tratamiento político, Francisco Ramírez Acuña y su administración, fueron correctos con la UdeG.

-Como universidad pública, ¿es considerada todavía una trinchera?

-Y seguirá siéndolo porque, no obstante que tiene que llevar una relación lo más constructiva y productiva con los gobiernos estatal y federal, no puede dejar de ser una institución en cuyo interior tienen toda la libertad los estudiantes, académicos, investigadores de criticar, proponer, y seguirá habiendo cuestionamientos y propuestas, aunque no les gusten a los gobiernos.

-¿Ni la autonomía ni la libertad de cátedra estarán en riesgo? ¿Seguirán siendo valores?

-Uno de los compromisos más fuertes que hice con la comunidad universitaria es ser el primer soldado en la línea del frente en la defensa de la autonomía universitaria, que es real en nuestro caso. No hay forma alguna de que el poder público, local o estatal, intervenga en los asuntos de gobierno universitario. Pero, al mismo tiempo, hice el compromiso de garantizar la libertad de expresión, la libertad de cátedra y la libertad política que tienen todos los universitarios para militar o no en partidos políticos, manifestarse públicamente y ejercer el ejercicio democrático que se debe garantizar a toda la comunidad de una universidad pública, además del compromiso social de que las instituciones de educación superior nunca deben olvidarse de los sectores más desprotegidos y necesitados de la sociedad, en nuestro caso la jalisciense.

-Quienes necesitan del presupuesto público viven en una constante lucha cada año. Siempre lo mismo, ¿no?

-Sí.

-En este sentido, ¿cuál sería la postura sobre el trabajo de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES)?

-La ANUIES y, en general, las universidades públicas han pugnando por una verdadera política de Estado orientada a garantizar una creciente aportación pública al subsidio de las universidades. Lamentablemente no han existido las condiciones financieras ni la voluntad política para hacerlo. No hay una política de Estado que busque fortalecer a estas instituciones, respecto de lo que corresponde a docencia, investigación y desarrollo. Necesitamos trabajar más fuerte con los miembros de la asociación, con el Congreso de la Unión, con la Cámara de Diputados, particularmente, con los partidos políticos para todos juntos generar condiciones políticas al tema de la política de Estado y sensibilizar más al gobierno y comprometerlo en una aportación creciente, que llegue al 8 por ciento del PIB, mismo que se debe destinar de acuerdo con los parámetros internacionales a educación superior, ciencia y tecnología.

Insuficiente, la producción en estos sectores

-Si bien hubo reasignación para otras áreas de la universidad, los presupuestos fueron muy a la baja en este año.

-Ciertamente lesiona el que no haya incrementos necesarios y adecuados para la enseñanza superior, particularmente si observas el presupuesto que tiene el Conacyt, el cual presenta una tendencia a la baja, que no refleja la gran prioridad nacional que debe ser producir nuevos conocimientos, desarrollarlos y aplicarlos en la transferencia de tecnología. Con los niveles de inversión que el Estado hace en ciencia y tecnología no damos para producir lo que requiere un país con economía inacabada en desarrollo y que necesita ponerse al corriente del gran avance que están logrando los países que ya se subieron al tren de la globalización.

-¿A usted le va a tocar todo este sexenio y parte del próximo, ¿cuál será su meta?

-Primero, lograr una cobertura universal en el bachillerato: que no haya un solo joven al terminar mi administración que queriendo estudiar ese grado, no encuentre lugar en la UdeG. Eso nos va a llevar a incrementar la oferta de espacios en alrededor de 20 mil más.

Segundo, que ese crecimiento no sea a expensas de la calidad. Necesitamos, por un lado, reformar y actualizar el plan de estudios del bachillerato; insistir y reforzar la enseñanza en ciencias básicas, el aprendizaje de una segunda lengua, y una actitud mejor del estudiante para aprender y vincularse con otros. El incremento en la calidad de la universidad pasa necesariamente porque todos los programas de licenciatura estén acreditados.

-¿Hay una campaña negra en contra de las escuelas de educación superior públicas?

-Así es.

-Entonces, ¿tiene mucha competencia?

-Las universidades privadas no son problema para nosotros en Jalisco, porque no hay ninguna escuela, pública o privada, que tenga nuestros estándares de calidad, ni siquiera el Tec de Monterrey. La competencia es de otros sistemas de enseñanza que han introducido en el estado de Jalisco desde el gobierno de Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox y ahora parece que va a continuar, y que se están desarrollando con recursos que deberían llegar a la UdeG.

-¿Qué proyectos son?

-Las universidades tecnológicas, colegios de bachilleres y por supuesto, institutos tecnológicos que dependen directamente de la SEP.

 
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