Usted está aquí: jueves 1 de marzo de 2007 Espectáculos Duda, obra poliédrica que aborda los peligros del chisme

Puesta fina, trata temas polémicos sin caer en la vulgaridad

Duda, obra poliédrica que aborda los peligros del chisme

ARTURO CRUZ BARCENAS

En el inicio del segundo acto de la obra de teatro Duda, una parábola sobre lo que es el chisme da luz sobre lo peligroso de tal práctica ampliamente difundida: "¿Es pecado ser chismosa?", le pregunta una mujer a su confesor. "Sube a la azotea de tu casa y haz tiras una almohada rellena de plumas. Luego regresas". Así lo hizo la fémina. "Ya". El sacerdote le ordenó que ahora reuniera todas las plumas, lo cual era imposible porque el viento las había dispersado. "No se dónde están ni qué rumbo tomaron", dijo desconcertada. "Así es el chisme".

Escrita por John Patrick Shanley, Duda es considerada una obra maestra. Recibió el premio Pulitzer 2005 y se estrenó en México el viernes 20 de octubre de 2006, en el teatro Virginia Fábregas, donde sigue. Al final de la función del pasado sábado, parte del público salió meditando, pero la mayoría debatía sobre lo que acababa de ver y oír.

La obra tiene varias lecturas y el autor la dedica a todas las órdenes de monjas católicas que han consagrado sus vidas a servir al prójimo en hospitales, escuelas y casas de retiro. "Aunque han sido satanizadas y ridiculizadas, ¿quién de nosotros ha sido tan generoso?", pregunta.

Puede decirse que el tema central es el de la pederastia, ejercida por un sacerdote joven contra un joven moreno y homosexual. También la discriminación racial. O la homofobia. Al final queda una interrogación en cada espectador. Las apariencias engañan, se diría, pero del mismo modo puede funcionar eso de que piensa mal y acertarás.

La dirección es de Jaime Matarredona. Este conduce a la experimentada Silvia Mariscal, quien desempeña el papel de la hermana Eloísa, que tiene a su cargo un colegio y vela por la seguridad de los alumnos. Guía su vida por la sospecha y las estrictas reglas. Un escolapio nuevo y latino es designado monaguillo. Bebe del vino de consagrar. Huele. El tufo pérfido hace que la hermana Carmen huela de tal elíxir.

Eloísa le pide a Carmen que esté atenta, con los ojos abiertos. Carmen le hace saber del olor malsano. ¿Lo bebió solo o se lo dio alguien? ¿Quizá el padre Flinn, quien juega basquetbol de vez en vez con los muchachos?

Se siembra el germen de la duda. En el primer sermón (con el que inicia el primer acto), desde un púlpito, Flinn elabora su primera parábola, donde la frase que se graba es: "La duda es la única certeza, la única certidumbre". La obra es una antítesis permanente. La tensión entre la verdad y la mentira, entre un axioma falso y otro verdadero. ¿Sobre qué se construye un juicio o un prejuicio?

Flinn es llevado a la esquina kafkiana donde la reputación está en juego. El propio sacerdote arriba a su límite moral. Comete errores y éstos están en su pasado. Cual detective, Eloísa urde una historia donde supone que Flinn no es nuevo en eso de seducir muchachos. Pero el joven Rodríguez, el alumno presuntamente violado, es homosexual, y si ha llegado a esa escuela es porque en la anterior lo agredían sus compañeros. El papá de Rodríguez lo golpea por tener "esa naturaleza".

El tono es intenso y, por momentos, desesperante. Las reglas son estáticas e inmovilizan la realidad, que es siempre dinámica. La puesta es fina; trata temas polémicos sin caer en la vulgaridad. Si el teatro desde siempre ha sido un reflejo de la realidad, Duda lo es más que nunca. Esta obra ganó cuatro premios Tony y otros 21 galardones sólo en su montaje neoyorkino. Se escenifica en Buenos Aires y en París, allí bajo la dirección de Roman Polanski.

La escenografía e iluminación es de Laura Rode. Vale la pena destacarla, pues permitió darle agilidad a los movimientos de los actores.

Se habla mal de quien refulge por una virtud, ya sea la inteligencia, la belleza, la santidad, la sensatez, el sentido común, que es el menos común de los sentidos.

No se trata de la duda cartesiana. No es un asunto epistemológico, de ciencia. La opinión, siempre personal, pesa más que toda la ciencia del mundo. Cuando se dice algo de alguien, sólo bajo sospecha, por creer que es así, el daño a la reputación puede desembocar en la muerte o en arruinar una vida.

Duda, teatro Virginia Fábregas, Velázquez de León 29, colonia San Rafael. Teléfonos: 5207-1498 y 5535-5424. Funciones: jueves, 20:30 horas; viernes, 19:30 y 21:30; sábados, 18:00 y 20:15, y domingos, 17:30 y 19:45.

 
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