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Intenta supervisar operaciones nacionales antinarcotráfico, revelan fuentes oficiales

Busca Washington que aeronaves de la DEA reinicien actividades en México

El propósito, restablecer Operación Halcón, suspendida en noviembre del año pasado

GUSTAVO CASTILLO GARCIA

Ampliar la imagen Destrucción de un plantío de amapola en el poblado Tejamanil, cerca de Chilpancingo, Guerrero, en imagen de archivo Foto: Carlos Ramos Mamahua

El gobierno de Estados Unidos busca que aeronaves de su agencia antidrogas (DEA, por sus siglas en inglés) reinicien actividades en el espacio aéreo mexicano por medio de la llamada Operación Halcón, las cuales fueron suspendidas en noviembre de 2006.

También intenta aplicar parte de los acuerdos que desde 1990 se negociaron con autoridades mexicanas y permitieron fortalecer los programas de intercepción y erradicación de drogas en territorio nacional, con el fin de concretar que personal estadunidense tenga "acceso apropiado" para observar y supervisar de manera directa todas las operaciones contra el narcotráfico, revelaron fuentes gubernamentales de alto nivel.

Los funcionarios entrevistados refirieron que la llamada Operación Halcón consiste en que aviones de la DEA realicen en el espacio aéreo mexicano labores de vigilancia y detección de aeronaves cargadas con droga procedentes de Centro y Sudamérica.

Para ello, de 1990 a noviembre de 2006 tres aviones Citation realizaron actividades desde bases en Hermosillo, Sonora; Monterrey, Nuevo León, y Mérida, Yucatán. En cada vuelo las naves eran operadas por un piloto estadunidense y uno mexicano a unos 10 kilómetros de altura.

De acuerdo con las versiones, las naves -que estaban conectadas con los sistemas de radar hemisféricos que opera el gobierno de Washington- fueron regresadas a territorio estadunidense ante la suspensión total de las operaciones de erradicación e intercepción de drogas que ordenó el gobierno mexicano a partir del 28 de noviembre de 2006 y a raíz de la restructuración de funciones de la Procuraduría General de la República (PGR) y la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal.

Hasta hace unos meses, cuando los aparatos estadunidenses detectaban una aeronave ilícita, helicópteros y aviones de la PGR se elevaban para tratar de interceptarla.

La parálisis en la dirección de erradicación e intercepción aérea (que estaba bajo el mando de la PGR y ahora depende la SSP federal) detuvo también la operación de pilotos y aeronaves de la DEA.

Sin embargo, ésta no sería la primera ocasión que personal de Estados Unidos participa de manera directa en actividades contra el narcotráfico y supervisa las labores de funcionarios mexicanos.

De acuerdo con las fuentes consultadas, al menos durante dos años, 1990 y 1991, los empleados de la PGR que realizaban labores de erradicación estuvieron obligados a transportar agentes de la DEA en cada vuelo de fumigación para que éstos dieran fe de la efectividad de las acciones.

Según documentos oficiales de los que tiene copia La Jornada, en marzo de 1990 se acordó que Estados Unidos aportaría recursos para "cubrir gastos de la campaña (antinarcóticos), que incluye provisión de fondos para el mantenimiento de pipas de transporte de combustible para aviones, reparación de las bases aéreas (y) construcción de instalaciones de mantenimiento".

Memorandos de entendimiento firmados por Enrique Alvarez del Castillo, titular de la PGR en 1990, y el entonces embajador de Estados Unidos en México, John Dimitri Negroponte, señalan que las autoridades mexicanas aceptaron "establecer las prioridades del campo de apoyo para la campaña de control de narcóticos en consulta con el personal de la misión de Estados Unidos" y facilitar "el acceso apropiado al personal de la misión diplomática a las instalaciones de la PGR y la observación de las operaciones de erradicación".

Además, la DEA reconoce oficialmente que no sólo el agente Enrique Camarena (asesinado en 1985) ha muerto en México al participar de manera directa en acciones contra el narcotráfico.

En el libro dedicado a los empleados de la agencia y sus familiares refiere que Ralph N. Shaw y James T. Lunn fallecieron en mayo de 1976, al estrellarse el avión en el que viajaban durante una operación contra los sembradíos de amapola en Acapulco, Guerrero.

Estados Unidos también acordó desde 1990 con el gobierno mexicano que ayudaría "en los esfuerzos de la PGR para asegurar y mantener instalaciones adecuadas y equipo de tierra para apoyar el plan de erradicación aérea y otras misiones contra el narcotráfico".

Todo con la intención de "eliminar hasta donde sea posible los problemas de apoyo logístico" que impedían "el uso eficaz de los recursos de la campaña en apoyo al programa de control de narcóticos".

Por ello, en su momento Estados Unidos propuso -pero no se llevó a cabo- equipar un avión "para llevar a cabo la inspección aérea de las áreas de plantíos de droga en México", y también con esa nave desarrollar un proyecto de fotometría con el fin de contar con "un estimado preciso del número de hectáreas de amapola y mariguana cultivadas".

 
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