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Domingo 4 de marzo de 2007 Num: 626

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Elizabeth buscando a Meza

Coincidimos en una conferencia compartida que nos invitaron a dar en cierta Universidad. Sabía de ella por su trayectoria en el jazz y, poco menos, por su pasado como corista de múltiples entes del pop latinoamericano que hoy mantendremos en el anonimato (ése del que varios no debieron salir). Meses después de aquel encuentro, sorprendió a muchos verla como juez del concurso televisivo Latinamerican Idol en el canal Sony. Había escuchado su trabajo en vivo pero no en estudio. Entonces supe de la próxima presentación de su disco de boleros (Obsesión) en el Lunario del Auditorio Nacional (15 de marzo) y quise hacerle algunas preguntas a propósito de su peculiar y animado periplo vital. Aquí el resultado de estas indagaciones sobre Elizabeth Meza, cantante.

Alta y de mirada contundente, muestra sus orígenes norteños pero con cautela sureña. "A pesar de que nací en Chihuahua me fui desde chica a Coatzacoalcos, Veracruz; del norte y del sur, así me siento", explica. "Estuve de un lado al otro, primero estudiando arquitectura y luego música en Xalapa, donde canté con la Orquesta de Música Popular. Ahí me inicié en el repertorio norteamericano de jazz. Tenía veinte años."

Pero el verdadero inicio de su viaje fue en Ciudad de México. "Aparecieron en mi vida Chilo Morán y Pepe su hijo y me vine al DF a rolar", dice. "Trabajé en la banda del Hotel Krystal Zona Rosa y después me fui a Cancún… y de ahí a Inglaterra y Europa. Quería tener puntos de comparación y aprender, porque aquí siempre ha habido pocos cantantes de jazz. Allá me metía a los pubs y me la pasaba haciendo amigos músicos. También estuve en una banda, Sonido de Londres, en la que interpretaba boleros y algunos bossas".

Si bien es verdad que los viajes ilustran, pocas veces sucede que el objeto de nuestra búsqueda venga a nosotros con docilidad. Así le sucedió a Elizabeth. "En Londres compartía departamento con Chucho Merchán, bajista peruano que trataba a los más importantes músicos del rock y pop, como Peter Frampton, Pink Floyd, Annie Lennox y demás", recuerda. "Con él los conocí a todos. Así terminé en Holanda haciendo coros con un grupo llamado 16k que componía entre electrónica y pop. Eran los años ochenta. Después regresé al jazz y me fui a Francia, Gibraltar y Marruecos. Me la pasé cantando en la Costa Azul y en España evitando ser corista, lo que finalmente sucedió al regresar a México."

Meza recuerda su retorno agridulce a suelo azteca tras ocho años de vida al otro lado del Atlántico. "Cuando regresé me ofrecieron hacer coros para Luis Miguel pero no me latió", revela; "así que terminé con Emmanuel. Me sentí bien regresando pues reconocí mi latinidad, vi un nuevo movimiento de jazz. Claro que entonces no se podía vivir del jazz. (Ahora sí pero si te pones la pila.) Creo que no fue tiempo perdido porque aprendí cosas de armonía, organización, escenario, espectáculo... Por aquel tiempo contacté a Joao Henríquez, con quien hice mi primer disco, Tenderly."

Pregunta inevitable, lanzo la de cómo elegir repertorio cuando el real book del jazz, el bossa y el bolero ha sido tan manoseado. "Hago los temas que me gustan, así de simple", subraya. "Si me gustan es porque me identifiqué con ellos en un momento de mi vida. En mis discos no sólo soy productora ejecutiva sino que elijo los ingredientes del pastel. Nocturnal, mi segundo trabajo, es justo el resultado de la versatilidad y de todo mi bagaje."

Pero hay un tercer disco a punto de salir, además de Obsesión, el cuarto que presentará en el Lunario. "Ese disco que hice para Peer Music tiene un rollo locochón", aclara. "Es de jazz latino a trío, no tan sobrio como lo que me gusta hacer, pero quedó interesante. Obsesión, por otro lado, tiene coros muy sutiles y modernos sobre boleros famosos pero no tan trillados. Es un álbum con el que quiero hacer un pequeño homenaje a esa manera de sentir, pensar y escribir. Para ello estuve leyendo biografías y tratando de entender la bohemia."

Atajo entonces con una provocación final: ¿cómo saltar de la bohemia a la superficialidad de Latinamerican Idol? "En las audiciones del programa me di cuenta de que muchos jóvenes sienten el bolero en la sangre sin saber lo que es ni cómo fue la onda en el pasado. Si la gente que busca artistas nuevos apareciera en estos shows vería el enorme talento que existe. Por otro lado, es cierto que es un formato que no me gusta mucho. Por eso lo dejé. Eso de que al final sea el televidente quien elija al ganador es muy malo."

Para juzgar a Elizabeth Meza, queda aquí su sitio: www.jazzeza.com