Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 4 de marzo de 2007 Num: 626

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

La otra frontera
(México-Guatemala)

ISABEL VERICAT NÚÑEZ

Religiosidad en Pellicer
GUILLERMO SAMPERIO

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Columnas:
Jornada de Poesía
JUAN DOMINGO ARGUELLES

Paso a Retirarme
ANA GARCÍA BERGUA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

La Jornada Virtual
NAIEF YEHYA

Cabezalcubo
JORGE MOCH

Artes Visuales
GERMAINE GÓMEZ HARO

A Lápiz
ENRIQUE LÓPEZ AGUILAR


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Ana García Bergua

La dura realidad

Son un asco los anuncios en nuestros días: todos mienten, regañan, inducen, lo hacen sentir a uno demasiado gordo, chaparro, burro, o mas bien inocente. La gente que aparece en los anuncios parece vivir en un suburbio eterno, en una especie de colonia de Marte donde se vive en perpetua plenitud y se tienen alegrías inefables tomando bebidas dietéticas. Hasta para untarse una crema hacen gesto de supremo goce y confianza en el futuro. Llega un momento en que uno no sabe bien de quién están hablando, o a quién le hablan. Se siente uno demasiado tercermundista, quizá, no como las modelos que beben de esas aguas mágicas mientras corren por hermosísimos prados, sino como quien va detrás recogiendo las botellas de plástico en el piso, preguntándose qué hacer con ellas, en qué paisajes de botellas de plástico viviremos a la larga. Uno que piensa en el cambio climático con los pelos de punta no entiende de qué plenitud disfruta aquella gente que sale en los anuncios. Por eso, quizá, la gente ama fracasar en coro mirando los reality shows; la realidad, a fin de cuentas, tiene algo tranquilizador, por más que sea tantito o muy deprimente. Por eso el otro día, mientras miraba unos cuantos miles de anuncios que de vez en cuando eran interrumpidos por un programa de televisión que me gusta mucho, estuve ideando unos anuncios que fueran más parecidos a la realidad, a esa realidad llena de rebabas, a veces demasiado, a veces una gran rebaba con visos de realidad, igual de rara que las pesadillas, sin Procuraduría del Consumidor que valga. Unos anuncios como los que ponen en los periódicos con su respectivo aaa: Y sí, me tranquilicé-

–Tamales de un animal parecido al pollo y a veces al cerdo; favor de no preguntar. Un poco picantes, no muy bien hechos, pero en general comestibles y eso sí, muy llenadores.

–Rento departamento oscuro, pequeño y deprimente, aunque situado en barrio alegre y populoso. Lejos del centro y de sitios vigilados. Propio para tugurio, guarida de ladrones o refugio de adictos a cualquier cosa. Se juega el precio al mejor postor.

–Vendo perro que ladra de noche y muerde de manera dolorosa cuando se habla de ciertos temas; animalito susceptible. Buen carácter, a pesar de todo, juguetón cuando está de vena. Bonito color: para regalar a su peor enemigo o a los chamacos insoportables.

–Mercancía importada, fresquecita, divina. Recién robada del tráiler y llevada a la Merced por personal competente. Labores primorosas. Mano de obra infantil de Pakistán, esclavos de Taiwán que no han dormido en tres días, un lujo. Baratísima.

–¿Pastas italianas?, nada de eso, pero ¿quién lo va a notar? Salsa de jitomate auténtico, champiñones no tanto. Quede como reina ante sus amistades, presuma caché, que algo queda.

–Auto que desea correr a velocidades supersónicas en medio de los atascos. Temperamento voluble: al salir a carretera se puede convertir en pausado jumento o dejarlo a uno al borde de un precipicio. Ama los paisajes, se queda horas en ellos. Piezas reconstruidas después de bastantes robos. Color original, a ojo de buen cubero: favor de no comparar o sube el precio.

–Medicina que cura todo, menos las enfermedades publicadas en el prospecto adjunto. El prospecto tiene quinientas páginas. Cuesta cien pesos (el prospecto). Tómese tres veces al día.

–Vendo casa enorme, llena de comodidades y luz, jardines paradisíacos, albercas debidamente cloradas. Tan cara, que sólo pueden vivir en ella magnates, políticos o reyes. Los niños que corren en la foto son rentados. Oficinistas absténganse.

–¿Quiere usted vivir en un lugar silencioso, amplio, iluminado, seguro, donde su familia viva la más plena felicidad? Mejor hágase a la idea de este condominio, ni fu ni fa, pero accesible. En la esquina venden mota, pero qué le vamos a hacer, aficiónese usted también.

–Órgano melódico. A ratos suena como trompeta, en sus mejores momentos como violoncelo, los domingos como acordeón. Temperamental; no todas las teclas suenan siempre. Ocupa medio salón, pero está divino: cedro y caoba, teclado de marfil. Atención vecinos volubles; antiguos poseedores desaparecidos.

–Profesor de ruso, larga experiencia. Se echa su siestecita. Pelo de gato de Angora auténtico en el sofá. Hija coqueta, cincuentona, ofrece té y vodka a escondidas. Borracheras inolvidables. Ambiente familiar.

–Ropa pret-à-porter, una monada: alegre, colorida, en todas las tallas menos muy grandes o muy chicas: 7 y 8. Apúrese a ponérsela porque se acaba por romper. De temporada, no apta para usarse dentro de seis meses: se pasa la moda y se le van las costuras. Regalada.