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Luminosa serie de festejos durante un mes con amigos, presidentes y reyes

El mundo aclama a Gabo y celebra sus 80 años de edad

Sin afán de crear leyendas, el narrador es un adivino: Gerald Martin

No conocemos ese niño de Aracataca de quien el Nobel colombiano ha elaborado una gran mitología, dice su biógrafo

ERICKA MONTAÑO GARFIAS

Ampliar la imagen Gabriel García Márquez (Aracataca, 1927), expresa Gerald Martin, el único biógrafo reconocido por el Nobel de Literatura 1982, ''es un hombre sumamente complejo, aunque es la persona más directa y más natural que se podría imaginar'', afirma quien, hace 17 años, conoció al escritor colombiano en La Habana. La imagen corresponde a noviembre de 1966 Foto: Rodrigo Moya

Gabriel García Márquez cumple hoy 80 años. De ellos al menos 60 los ha dedicado a las letras, ya como periodista, como escritor, cuentista, editor o guionista, pero con un don especial: ''es adivino" dice su biógrafo Gerald Martin a La Jornada, ''sin afán de crear leyendas".

Junto a García Márquez su novela cumbre, Cien años de soledad, festeja cuatro décadas de su publicación, mientras que el Nobel de Literatura lo acompaña desde hace cinco lustros. La celebración es internacional.

''Es como si Cervantes hubiera sido lo famoso que es, pero en vida, como si hubiera sido homenajeado mientras vivía", dice Martin, el único a quien García Márquez reconoce como su biógrafo, en entrevista telefónica desde Cartagena de Indias, Colombia, donde el viernes comenzó el Festival de Cine que dedica un homenaje fílmico al autor de Noticia de un secuestro.

Apoteosis de una vida

Martin publicará a principios de 2008 una biografía sobre Gabo, como se informó en estas páginas el viernes, pero afirma que era necesario estar estos días en Colombia, porque ''de alguna manera, lo que está ocurriendo es la gran culminación, la apoteosis. Obviamente no es la culminación de su vida, porque ha tenido muchas culminaciones, muchos triunfos y homenajes, y espero que tengamos Gabo para rato.

''Pero pensar que un niño de Aracataca tiene una serie de homenajes que durarán un mes, que van a venir presidentes, el rey de España, muchos de sus amigos; creo que es algo que nunca ha pasado en la historia. Es algo fuera de serie. Por eso, aunque la biografía está casi terminada la he aplazado, porque quería venir, observar lo que pasa, tratar de comprender las dimensiones de esto. Yo mismo, que estoy acostumbrado, que lo he visto ser tratado como un beatle en tantos lugares, estoy impresionado con lo que está pasando, con lo que significa", añade el también especialista en Miguel Angel Asturias y profesor universitario.

La relación de Gerald Martin con Gabo data de hace 17 años, cuando el académico acudió al Festival de Cine de La Habana con el encargo de hacer su biografía. En contacto con el escritor desde 1990, Martin reconoce que de Gabo ''realmente no sabemos nada. Nunca conocemos nada de nadie y toda la vida estamos teorizando sobre lo que es la vida de los demás. Nos imaginamos dentro de la piel de los otros y sin embargo es una ficción basada en ciertos datos. Hay tantas cosas que no sé de él que a veces me pregunto por qué soy su biógrafo.

''Lo que no conocemos es ese niño que fue y alrededor de quien él ha elaborado una gran mitología. Ese niño de Aracataca. No sabemos quién fue ese adolescente en los años 40 y no sabemos, no comprendemos del todo, la transición entre ese niño, ese joven y la gran figura que es actualmente" y adelanta que la biografía que prepara ''tiene ciertas sorpresas".

García Márquez, añade, ''es un hombre sumamente complejo, aunque es una persona muy sencilla; es la persona más directa, más informal, más natural que se podría imaginar y, sin embargo, es de una gran complejidad.

''También tiene algo que me aterra y no es con afán de crear leyendas, pero García Márquez es adivino. Tiene una intuición que aterra a los que lo conocen, tiene intuiciones de lo que eres, qué vas a hacer, cuáles son tus intenciones, lo que va a pasar mañana, etcétera, que a veces son muy sorprendentes. No lo sabe todo obviamente, pero tiene un gran poder de intuición.

''Eso es algo que siempre me ha sorprendido. Siempre está en otra onda, viendo cosas que uno no ve. Recuerdo una vez que estaba con él en La Habana, estábamos en una especie de fiesta o tertulia con mucha gente y él parecía dormido; sin embargo, me dijo cosas de mi propio carácter que era imposible que nadie supiera y que yo apenas hubiera vislumbrado. En cierto sentido me cambió la vida, porque era una interpretación convincente, tajante, y sin embargo totalmente inesperada. No es solamente mi experiencia, mucha gente me ha dicho que Gabo tiene intuiciones que los demás no."

Después de Macondo

Y ese don llega a sus obras, ese grado de intuición, que a veces se llama genio, es muy importante para un escritor, para la sicología de sus personajes, para comprender lo que sentirán los lectores cuando lean su novela, para saber cómo va a enlazar una cosa con otra, subraya Martin, quien en 2002 publicó el artículo Traduciendo a García Márquez o el sueño imposible.

Si se pueden descubrir rasgos de la personalidad de García Márquez en Cien años de soledad, que es su obra esencial, ''es la pregunta de los 64 mil. Hay críticos que piensan que la novela y la vida son cosas separadas. Obviamente un biógrafo no puede creer en esa separación. Biográficamente veo muchas cosas de él en esta novela, que serían demasiado largas de escribir.

''En general nadie piensa que es un libro biográfico sino que es la cuestión Macondo, Aracataca, la niñez de Gabo; pero veo en varios personajes rasgos de él, de la idea que tiene de sí mismo.

''Cien años de soledad es un libro tan excepcional que el mismo Gabriel García Márquez no siempre ha hablado de él con cariño. Inmediatamente después de publicarlo, no es que haya renunciado al libro, pero hizo una cosa totalmente diferente: El otoño del patriarca, y trató de escaparse de ese Macondo que todo el mundo quería que fuera de alguna manera su marca comercial; es decir, es un libro muy importante en su vida, es la culminación de todo lo que había hecho hasta ese momento, pero creo que después, como asimilación, comienza a convertirse en otra cosa. El destino de Cien años de soledad es el García Márquez que había llegado a los 40 años, pero de alguna manera ya estaba en camino de ser otro. Es una cosa muy complicada."

Los 40 de los 100

Nunca hay que exagerar, pero si hubiera una novela de América Latina sería Cien años de soledad, afirma Gerald Martin.

''Siempre es difícil reducir, pero si buscamos equivalentes al Quijote -que todo el mundo piensa que de alguna manera transcribe la identidad, el espíritu, el alma de España, no solamente de un momento sino de alguna manera transhistórica- entonces Cien años de soledad es eso para América Latina.

''He visto que los colombianos la leen de una manera, los mexicanos de otra, que casi es igual pero no exactamente, y los europeos y asiáticos también tienen su lectura que coincide un poco, pero si se puede hablar de una novela universal es ésta, porque todo el mundo puede leerla, pero desde puntos de vista diferentes.

''Es una metáfora de América Latina que combina dos cosas que siempre me han impresionado de esta región: primero, el gran sentimiento de angustia, de posible fracaso, y por otra parte, esa maravillosa capacidad de vivir, de celebrar la vida en los momentos íntimos a pesar de los fracasos y las dificultades. Eso los europeos no lo tenemos, los latinoamericanos sí."

Su publicación hace 40 años representó el momento definitivo en que América Latina llega al mundo mediante la literatura, y explica así esta idea: ''aunque algunas novelas habían llegado a Europa, es ésta la primera que no solamente llegó como novela latinoamericana sino universal, es el gran puente entre una literatura todavía racionalizada y una novela digamos mundial, de una importancia histórica, y espacial y también fue la gran culminación del llamado boom.

''Todo mundo sabía que estaban pasando cosas muy interesantes en la novela de América Latina y detrás había el trasfondo político de la Revolución Cubana, pero cuando llegó Cien años... ya estábamos en otra onda; se sabía que esa cosa -el boom- realmente existía, que no solamente eran relaciones públicas, que estaba pasando algo muy importante en la literatura Latinoamericana.

''En términos críticos se dice, y creo que es verdad, que marca el momento en que mundialmente la novela va desde la llamada modernidad hasta la posmodernidad. Cien años... está de alguna manera entre esos dos momentos. Hay un antes en la literatura latinoamericana y también un después de Cien años... Es un hito mundial, no sólo latinoamericano,"

 
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