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Despliegue universal de actividades, así como vallenato en la tierra natal del escritor

Júbilo espontáneo por García Márquez

PABLO ESPINOSA

Ampliar la imagen No se cansa de manifestarlo: escribe para que lo quieran y pocos como él han logrado el afecto multitudinario. Gabriel García Márquez captado en noviembre de 1966 Foto: Rodrigo Moya

Cañonazos en Aracataca, vallenato por doquier, felicitaciones enviadas de todas partes hacia todas partes, porque Gabo cumple hoy 80 años y nadie sabe dónde está para enviarle regalos, tarjetas, recados y, claro, darle abrazos, besos.

Pero todos sabemos dónde está y por eso suena en su honor el vallenato, retumban los cañones y estalla el cariño, el mucho cariño, el inconmensurable cariño que todos los habitantes del planeta Tierra sienten por Gabriel García Márquez.

Si Wolfgang Amadeus Mozart definió que escribía música porque lo único que quería con ella es hacernos muy felices, Gabriel García Márquez ha repetido en distintas ocasiones que escribe para que lo queramos. Pocos escritores tan queridos como él.

Comienza el Año Gabo

Que nadie se sienta defraudado si Gabo no se pone hoy frente al pelotón de fusilamiento de los reflectores, los flashazos, las cámaras y los micrófonos. Como acostumbra cada que cumple años, está en todas partes, en la soberana intimidad de su persona y su familia. El cariño del resto del mundo lo acompaña.

Hoy se inicia el Año Gabo, así como 2006 fue el Año Mozart.

La industria del espectáculo en que se han convertido la mayoría de los medios de comunicación harán correr el lugar común, empezando por el clásico ''ríos de tinta", las paráfrasis inimaginativas a partir de los títulos gabianos (desde hace lustros, a todo quieren titular como ''crónica de un etcétera anunciado", por ejemplo) y la ilusión de falsas exclusivas.

Lo más relevante de este hecho noticioso, el 80 cumpleaños del señor Gabriel García Márquez, es la manifestación espontánea y multitudinaria de cariño.

Después de eso vendrán las conmemoraciones. Su pueblo natal despertó hoy con la salva de cañones que hicieron detonar en honor de su hijo distinguido.

En Madrid, mientras, la vicepresidenta del gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, inició la lectura pública e ininterrumpida de Cien años de soledad, en la escalinata principal del Palacio de Linares, sede de la Casa de América, donde sopló dos velitas rojas con el número 80 sobre un pastel en forma de libro. Le siguieron en la lectura otros políticos, y ante la falta de quórum y dada la hora temprana, continuaron con la lectura los reporteros que acudieron a ''cubrir" la nota y ya después llegaron las personalidades anunciadas.

Vendrán con los días del Año Gabo la edición especial tan esperada de Cien años de soledad, la solemnidad y, ni modo, los reflectores que apuntarán hacia el escritor en Cartagena, del 26 al 29 de marzo, cuando se realizará el Cuarto Congreso Internacional de la Lengua Española.

El próximo domingo culminará, en esa ciudad, el Festival de Cine dedicado por entero al escritor de guiones y autor de novelas llevadas a la pantalla grande. Y así seguirá el venturoso 2007, Año Gabo.

Correrán ríos de felicidad, caerán toneladas de cariño, estalla el júbilo. Hoy celebramos a uno de los mejores escritores en la historia y también a uno de los más queridos de todos los tiempos.

 
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