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Bajo la lupa

Alfredo Jalife-Rahme

Estertores bursátiles de Estados Unidos y recuento de los "cadáveres invisibles"

Ampliar la imagen Según Jim O'Neill, jefe de los economistas globales de Goldman Sachs, los "cadáveres pronto empezarán a emerger". Se teme lo peor para Latinoamérica

Dadas las "condiciones iniciales sensibles", nunca como ahora se aplica más la "teoría del caos" en las finanzas. Pero, más allá del "aleteo de la mariposa" por el desplome de dos bolsas chinas, y al unísono del doble anuncio de la recesión en Estados Unidos hecho por el mago malhadado y malvado Alan Greenspan (ver Bajo la Lupa, 28/2/07), lo más relevante ha sido el huracán que provocó en Wall Street que pudiera sintetizarse como los estertores del poderío financiero de Estados Unidos (EU), que traduce fantasmalmente su derrota militar en Irak.

En un enfoque "multidimensional" no podemos disociar lo inextricable del proyecto unipolar del complejo militar-industrial estadunidense de las políticas monetaristas de la Reserva Federal: la derrota de uno lleva ineluctablemente al desplome del otro. As simple as that. EU ya no goza de su previo poder político unipolar ni bipolar, ergo, el desplome de su poder económico tan vulnerable se torna inevitable. Las exageradas ganancias de sus trasnacionales, totalmente irreales (fincadas en papeles especulativos sin correlación con su desempeño), empezaron a exhibir severas bajas. Ese fue el diagnóstico para que el octogenario Greenspan, anterior gobernador de la Reserva Federal, durante 19 eternos años, expectorara lo impronunciable: la probabilidad de una recesión para finales de 2007, que representa el fin de un ciclo que dio inicio en 2001, año muy especial en las finanzas, la economía y la geoestrategia. El eje Reserva Federal/complejo-militar-industrial, encarnado por los neoconservadores straussianos Alan Greenspan y Paul Dundes Wolfowitz, hizo del monetarismo "ofertista-fiscal" el sustento del irredentismo unilateral de toda una ideología fantasiosa que minó el alma y el poder estadunidenses.

Aún no empieza el recuento de los "cadáveres invisibles" que yacen en el campo de batalla bursátil. Goldman Sachs, uno de los principales bancos de inversiones del mundo, advierte sobre "los cadáveres después de las turbulencias bursátiles", según las inigualables apreciaciones de Ambrose Evans-Pritchard, solvente analista británico con contactos en el Olimpo financiero de la City (The Daily Telegraph, 6/3/07).

El mercado de bonos empresariales exhibe señales de "infección (sic) y puede ser más difícil de controlar que la venta de mayo del año pasado", a juicio de Goldman Sachs, que sabe lo que dice cuando ha sido atrapado, y que está junto con Merril Lynch y Morgan Stanley en serios problemas financieros por sus extravíos en el mercado de derivados (Bloomberg, 6/3/07). Por cierto, Goldman Sachs, donde fue a laborar después de haber cumplido exitosamente su misión demoledora el argentino-israelí-"mexicano" Martín Werner Wainfeld, firmante de los pagarés del Fobaproba/IPAB, se despachó con la cuchara grande durante el efecto tequila, gracias a la obscena colusión del apátrida Zedillo y el "cordobismo financiero".

Mucho más que la caída de las dos bolsas chinas supercalentadas, que el año pasado tuvieron ganancias por más de ¡140 por ciento!, fue determinante el alza de las tasas de interés por el banco central de Japón, descarrilando el mercado especulativo del carry trade, que alcanzó en forma demencial el equivalente a 5 por ciento del PIB japonés, de lo que Bajo la Lupa advirtió desde hace dos años. El yen, con tasas de interés prácticamente en cero, llegó a devaluarse casi 80 por ciento frente al euro desde 2001. El golpe letal al carry trade es doble: el yen se revalúa e incrementa su tasa de interés, lo cual ha provocado una reacción en cadena silenciosamente imparable.

"Los cadáveres pronto empezarán a emerger", augura Jim O'Neill, jefe de los economistas globales de Goldman Sachs. Se teme lo peor para Latinoamérica, con excepción singular, obviamente, del México superblindado, si hacemos caso a los poseídos sicópatas neoliberales que manejan tiránicamente sus finanzas desde hace un cuarto de siglo con los catastróficos resultados a la vista.

Stephen King, jefe de los economistas del banco británico HSBC, que sufrió una paliza en el mercado hipotecario de los bienes raíces en EU, teme que salga a relucir la "debilidad (¡súper sic!) de la arquitectura de los mercados financieros". ¿Pues no nos vendieron durante decenios que la globalización financiera se encontraba superblindada? ¿Y los hilarantes cuan delirantes "sistemas de alerta temprana"? ¿Tampoco funcionó el legendario equipo de protección de clavados (Plunge protection team) que conducen la Casa Blanca y las autoridades hacendarias de EU en caso de emergencia? El mundo anglosajón vive ya en emergencia permanente y en "clavados" incrementales, mientras se despliega la desintegración de un sistema financiero que resultó exquisitamente vulnerable por el exceso de codicia desregulada.

Ahora, los seudoexpertos de los lastimosos multimedia anglosajones, que manejan los índices bursátiles en forma automatizada, en delirium tremens, e impúdicamente echan la culpa a las computadoras (¡súper sic!) por la caída instantánea de más de 400 puntos en el índice industrial Dow Jones. ¡Hasta las computadoras enloquecieron con el frenesí especulativo de la globalización financiera en esta inédita sicosis hipermaterialista desconocida en los manuales siquiátricos!

La primera mitad del año no será apta para cardiacos. En pleno pánico, Bernard Connolly, estratega en jefe de Banque AIG, diagnostica correctamente que se trata del estallido "prolongado" (sic) de una "burbuja global": los "bancos centrales reflacionarán, pero antes las cosas tienen que empeorar". Los nueve puntos enunciados por el Boletín de Anticipación Europa Global (GEAB, por sus siglas en inglés) se cumplen impecablemente (ver Bajo la Lupa, 28/2/07).

No hay que perder el tiempo en el anacrónico jueguito de niños de las bolsas globales "visibles": los cadáveres yacen en el mercado de los ominosos derivados "invisibles", cuyo mercado ha rebasado el medio cuatrillón (en anglosajón) de dólares, es decir: ¡10 veces el PIB global con puro papel electrónico virtual!

Los ícaros (y pícaros) neoliberales mexicanos ven derretirse sus frágiles alas frente al luminoso sol de la realidad, específicamente la tríada apátrida Agustín Carstens, Luis Téllez Kuenzler (simultáneamente secretario de Comunicaciones y representante del Grupo texano Carlyle, del nepotismo dinástico bushiano) y Reyes alias Herodes (a quien, según la Biblia centralbanquista monetarista, le corresponde asesinar al niño Pemex), que ya no sabe qué patrimonio rematar -sean carreteras, sean electricidad y el petróleo no convencional de las aguas profundas del Golfo de México (ver Bajo la Lupa, 25/2/07)- con tal de pretender salvarse de las hogueras del infierno financiero global.

Las mentiras voluminosas del grotesco Carstens, clon de la sicópata matriz neoliberal, tanto en el FMI como en su franquicia mexicana de la Secretaría de Hacienda, sobre el jacarandoso blindaje de la economía, buscan imponer la "liposucción financiera" al famélico pueblo mexicano; será interesante ver hasta dónde llega su grado de resistencia y resignación masoquistas.

Según Jim O'Neill, jefe de los economistas globales de Goldman Sachs, los "cadáveres pronto empezarán a emerger". Se teme lo peor para Latinoamérica

 
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