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Señala testigo que estuvo presente cuando Javier Valle confesó el crimen

Rogaciano Alva mandó matar a Digna Ochoa, asegura campesino de Guerrero

Otros dos presuntos implicados en la muerte fueron asesinados poco tiempo después

ROBERTO RAMIREZ BRAVO LA JORNADA GUERRERO

Sierra de Petatlán, Gro., 14 de marzo. Javier Valle Villa, pistolero del ganadero Rogaciano Alva Alvarez, admitió en una reunión que sus compañeros asesinaron a la defensora de derechos humanos Digna Ochoa, por órdenes de su jefe.

Lo cuenta el campesino Javier Torres Cruz, de la comunidad de La Morena, quien aseguró por primera ocasión estar dispuesto a declarar ante una autoridad competente si es requerido. "Sí, vamos a hablar, de una vez que sea, sin escondernos", dijo. Rogaciano Alba Alvarez ha sido señalado públicamente como presunto autor intelectual del asesinato de la abogada, ocurrido el 19 de octubre de 2001.

"Una vez veíamos una película yo, Anselmo Torres, Fidel Torres y Javier Valle Villa, El Cabezón, pistolero de Rogaciano Alba. Entonces Valle nos platicó, como presumiendo, que ellos habían matado a Digna Ochoa, que los mandó Rogaciano."

Valle Villa es el único de los guardaespaldas de aquellos tiempos del presidente de la Unión Ganadera y ex alcalde de Petatlán que está con vida. Otros presuntos involucrados en el asesinato, o que habrían sabido del caso, como Israel Yáñez y Gustavo Zárate, y Nicolás Martínez El Cuarterón -quien presuntamente disparó contra ella-, fueron asesinados en diferentes momentos.

"El Cabezón nos lo dijo, y yo se lo puedo recordar en su cara", afirma Torres Cruz, en la comunidad de La Morena.

Javier Valle apareció involucrado, en junio de 2005, en la desaparición de Orlando Rebolledo Téllez y Daniel Cabrera Peñaloza, dos jóvenes que fueron levantados en el centro de Petatlán sin que se volviera a saber de ellos.

Gustavo Zárate, según se consigna en un documento que los campesinos de La Morena buscan entregar al Alto Comisionado para Derechos Humanos de la ONU, fue asesinado en noviembre de 2001 porque escuchó a su tío Nicolás Martínez cuando planeaba el asesinato de la abogada junto con un cuñado suyo, de nombre Franco.

De los que escucharon la confesión de Valle Villa, dos fueron atacados a balazos en pleno centro de Petatlán y uno de ellos, Anselmo Torres Rosas, murió, mientras Fidel Torres resultó ileso.

 
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