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Leonardo García Tsao

Quién sabe

Ampliar la imagen Ian McLagan y Pete Townshend durante una actuación en Texas esta semana Foto: Ap

Por esta ocasión no hablaré de cine, sino de rock. Las circunstancias lo obligan. Para hoy estaba previsto inicialmente el primer concierto de los Who en México, algo que cualquier aficionado veterano hubiera deseado ocurriera hace unos 30 años. En 1970, cuando editaron su disco en vivo Live at Leeds, los Who eran considerados el mejor grupo de rock en vivo del mundo. Los posteriores videos y películas han dado fe de ese título.

Nunca tan famosos como los Beatles o los Stones, los Who reunieron a un tipo particular de seguidores. Si en el mundo de las etiquetas fáciles, los primeros eran los fresas y los segundos los gruesos, los Who podrían categorizarse como los agresivos. Los resentimientos y neurosis de su líder Pete Townshend fueron la inspiración de canciones que resumieron la esencia del angst adolescente, en la tensa dialéctica entre frustración y rebeldía.

Además, los Who eran violentos sobre el escenario. Y no sólo por el gimmick inicial de destruir sus instrumentos, sino porque la música misma destilaba violencia. Respaldado por la mejor sección rítmica en la historia del rock -tanto Keith Moon como John Entwistle reinventaron, respectivamente, la función de la batería y el bajo-, Townshend disfrazaba sus limitaciones técnicas en el requinto con una originalidad interpretativa que era también espectacular: eso de tratar a la guitarra como un animal salvaje obtenía resultados tanto sonoros como visuales. Mientras Roger Daltrey, un cantante que se fue refinando con el tiempo, complementaba la coreografía haciendo suertes con el micrófono y su cable.

Pero no todo era agresividad. Townshend pronto se reveló como un compositor introspectivo y sensible a temas más profundos, que implicaban una urgencia de ampliar la visión en un sentido espiritual. Los Who evolucionaron, fueron transformadores del concepto de rock ópera y consiguieron obras maestras como Who's Next (1971) y Quadrophenia (1973)... Pero también cayeron víctimas de su propia mitología. El conocido estribillo "espero morirme antes de envejecer" de su himno generacional, se cumplió con la muerte prematura de Moon.

Desde entonces, el grupo ha llevado una vida más bien artificial. Hasta la aparición de Endless Wire el año pasado, sólo había grabado en estudio un par de discos a principios de los 80 -con Kenny Jones cumpliendo la ingrata labor de baterista sustituto. El fallecimiento de Entwistle en 2002 haría suponer aún más insostenible el concepto de los Who (es, digamos, como si Paul y Ringo se reunieran y anunciaran una gira como los Beatles). Pero es Townshend -el único en llevar una exitosa carrera solista- quien ha insistido en esa noción aceptando que la actual gira, como las anteriores despedidas en falso del grupo, tiene una motivación económica. (Su honestidad con frecuencia ha rayado en el cinismo).

¿Qué podemos esperar de la versión rebajada y envejecida de los Who? ¿No será nuestra resignación a la cultura del reintegro lo que vuelve irresistible su primer y tal vez último concierto en México? En la última aparición del grupo con Entwistle, en un concierto de beneficencia para la policía neoyorquina, la voz de Daltrey sonaba incapaz de alcanzar los registros altos de antaño. Hace unos días se reportaba que un concierto en Tampa fue cancelado porque el cantante se había quedado sin voz por bronquitis.

La pregunta esencial permanece. ¿Han mantenido los Who su relevancia, o se han vuelto meros portadores de nostalgia instantánea, como tantos otros grupos veteranos que han decidido reunirse para levantar un último billete? Esperemos la duda se despeje pronto.

lgtsao@hotmail.com

 
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