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Destrabó las pláticas oferta de 4.25% directo a sueldo y 1.75% a prestaciones

Rompe SME tope salarial del gobierno: 6% global; la huelga quedó conjurada

La patronal maneja cifras divergentes y pide no sumar los rubros incrementados

CAROLINA GOMEZ, PATRICIA MUÑOZ, GUSTAVO CASTILLO

Ampliar la imagen Martín Esparza, líder de los electricistas (sentado), ayer en el SME Foto: Carlos Ramos Mamahua

El Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) "rompió" el tope salarial impuesto por el gobierno federal al conseguir un incremento global de 6.0 por ciento para los más de 60 mil trabajadores activos y jubilados de Luz y Fuerza del Centro (LFC), lo que evitó que estallara la huelga emplazada para el mediodía de ayer, y que amenazaba con dejar sin energía eléctrica al Distrito Federal y otras cuatro entidades.

En una negociación complicada, en la que en más de una ocasión se rompieron las pláticas y la administración federal preparó todo para aplicar la requisa, el arreglo se concretó a última hora, apenas 85 minutos antes de que expirara el plazo para colocar las banderas rojinegras en las más de 400 instalaciones de LFC en el Distrito Federal, estado de México, Puebla, Hidalgo y Morelos.

La propuesta que destrabó el conflicto fue el ofrecimiento que hizo la empresa de 4.25 por ciento de aumento directo al salario, más 1.75 por ciento en prestaciones, integrado este último por 2 por ciento de aumento en ayuda a transporte y 3 por ciento en apoyo a despensa. Adicionalmente, el sindicato logró el compromiso de la empresa para entregar 300 millones de pesos para el plan habitacional y otros 200 millones para programas de productividad, según informó la organización gremial.

No obstante, la empresa manejó otros porcentajes. Señaló que, efectivamente, el aumento directo al salario fue de 4.25 por ciento, pero difirió del porcentaje otorgado a prestaciones, ya que dijo que sólo fue de 1.66. Contradictoriamente, argumentó que no se debe sumar el porcentaje de prestaciones al del incremento salarial. Es decir, según las cuentas de LFC, el aumento total y global fue de sólo 4.25 por ciento.

De acuerdo con el SME y sus cifras, el gremio se convirtió en el sindicato que ha conseguido hasta el momento las mejores condiciones en una negociación salarial, ya que el gobierno había logrado mantener a raya los incrementos en un promedio nacional de 3.9 por ciento. Martín Esparza, secretario general del SME, aseguró "hemos roto el tope impuesto por el gobierno". Dijo que en esta negociación se marcó la pauta para que otros gremios no se plieguen, ya que por ser este sindicato de industria el primero que revisa cada año, el porcentaje sirve de parámetro para telefonistas, petroleros, los trabajadores de telecomunicaciones y de la Comisión Federal de Electricidad.

En la asamblea en la que los delegados votaron por unanimidad en favor de la propuesta, el dirigente resaltó que, pese a que "nos quisieron intimidar mandándonos a las instalaciones a la Policía Federal Preventiva (PFP)" y se quiso violentar la legalidad constitucional y en particular el derecho de huelga, los electricistas "logramos arrancarle al gobierno un acuerdo beneficioso para los trabajadores".

Cabe referir que, desde las primeras horas de la madrugada del viernes, la PFP desplegó un aparatoso dispositivo en el que centenares de elementos se desplazaron a todas las instalaciones de LFC en patrullas, camionetas y hasta camiones, en preparación de la requisa de estaciones y subestaciones en caso de que estallara la huelga. Además, la empresa había dicho que estaba preparada para asumir las operaciones en caso que no hubiera arreglo, por lo que la "intervención" u "ocupación" se concretaría con empleados de confianza.

La empresa preparaba a toda prisa la estrategia para que no se bajara el switch, porque estaban a punto de fracasar las pláticas e incluso emitió un comunicado de prensa la noche del jueves, en el que aseguraba que no habría corte de energía en ninguna de las entidades que cubre LFC, dado que a la una de la madrugada se habían roto las pláticas, cuando los trabajadores rechazaron la segunda propuesta de incremento, que era de 4 por ciento directo al salario.

Fue el secretario del Trabajo, Javier Lozano Alarcón, quien intervino para que se reiniciaran las negociaciones, según reconoció Esparza. Precisó que fue el sindicato el que solicitó la participación del funcionario. De forma que el último ofrecimiento se derivó de "las gestiones que hizo Lozano ante la Presidencia de la República".

Según versiones de la Secretaría de Gobernación, el presidente Felipe Calderón ordenó que se incrementaran las prestaciones a fin de no mover el tope salarial. A partir de las 3 de la madrugada se reunieron en Los Pinos los titulares de Gobernación, Defensa Nacional, Energía y Trabajo para detallar un eventual escenario de huelga y la forma en que harían frente a la requisa. Con este acuerdo y la venia presidencial se envió a Lozano a negociar.

El SME había recibido la primera propuesta de la empresa apenas 24 horas antes de que se venciera el plazo, la cual marcaba 3.6 por ciento de aumento directo al salario, planteamiento que de inmediato fue rechazado por la asamblea, lo que alimentó la posibilidad de que se sacaran las banderas rojinegras guardadas por 20 años.

Ante esta inminencia, representantes de la Unión Nacional de Trabajadores, del Frente Sindical Mexicano y de organizaciones sociales se hicieron presentes en las instalaciones del sindicato para solidarizarse con el movimiento. Finalmente, todos se fueron con la certeza de que ahora exigirán porcentajes similares a los del SME, porque, como corearon los electricistas en su asamblea tras la aprobación: "¡sí se pudo!"

Con información de Fabiola Martínez e Israel Rodríguez

 
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