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Asunto de familias, el liderazgo de los más de 30 mil vendedores ambulantes

En calles del Centro: contrabando, mercancía robada y hasta polleros

Desde esta zona, dirigentes han consolidado y expandido sus redes hacia otros puntos del DF

RAUL LLANOS, ROCIO GONZALEZ, GABRIELA ROMERO

Ampliar la imagen Hoy deberán quedar limpias de vendedores informales las calles principales del Centro Histórico. Ayer Foto: Luis Humberto González

Ampliar la imagen Ayer domingo, vendedores ocuparon banquetas y pasos peatonales para ofrecer su mercancía Foto: Jesús Villaseca

Ampliar la imagen Ayer domingo, vendedores ocuparon banquetas y pasos peatonales para ofrecer su mercancía Foto: Jesús Villaseca

En las entrañas del ambulantaje, que se expande de manera caótica y continua en las calles de la ciudad de México, no sólo se ha consolidado un esquema de control por unas cuantas familias y líderes que sustentan su poderío en millonarios ingresos y en grupos de presión o ex convictos, sino también una red de traficantes de indocumentados que utilizan a gente de Centro y Sudamérica para disputarse un negocio que, tan sólo en el primer cuadro del Distrito Federal, genera ganancias semanales de más de 10 millones de pesos, sólo por uso de piso.

El centro neurálgico de esa actividad lo constituyen las casi 900 calles del Centro Histórico, donde líderes como Alejandra Barrios Richard, los hermanos Sánchez Rico, Miguel Angel Huerta, Raymundo Pérez López y Magdalena Acuña, principalmente, crecieron, se fortalecieron y expandieron su capacidad de control y dominio hacia muchos puntos de la ciudad: estaciones del Metro, mercados públicos, parques, paraderos, hospitales, cines y cruceros.

Todo se vende, todo se paga

Alejandra Barrios, al frente de la Asociación Legítima Cívica Comercial, de filiación priísta, es la organización que aglutina al mayor número de comerciantes informales del Centro, con cerca de 4 mil, quienes tienen que pagar 50 pesos diarios, en promedio, o bien de 15 a 20 mil pesos para garantizar un espacio de venta.

Para ello cuenta con toda una estructura operativa que se sustenta en sus hijos: Maricela, Sergio y Rubén Jiménez Barrios; Javier y Jana Sánchez Barrios, y Graciela Coronel Barrios.

Su principal contrincante es la familia Sánchez Rico: Salvador, Silvia y su hijo Julio, que según estimaciones lideran a casi 3 mil ambulantes, sobre todo ubicados en la parte oriente del Centro, que va del Zócalo hacia Anillo de Circunvalación.

Con base en informes de dirigentes de esa actividad, sólo en el Centro Histórico operan 30 mil vendedores informales, de los cerca de 200 mil que existirían en todo el Distrito Federal, aunque hay otras versiones que consideran que esa cifra podría estar entre los 300 y los 500 mil. Las cifras oficiales del Gobierno del Distrito Federal contrastan con las de los líderes, pues para ellos hay de 8 a 9 mil ambulantes en el primer cuadro de la ciudad.

Lo que es un hecho es que la cantidad exacta de vendedores informales nadie la tiene, pues según los mismos líderes a diario se suman a esta masa uniforme gente desempleada, discapacitados, ex funcionarios, indígenas, amas de casa, jóvenes o niños, algunos ofreciendo sus productos en reducidos puestos, otros como charolas (cobradores), aguadores (los que vigilan), golpeadores, carpeteros (vendedores de piratería), corredores (traficantes de drogas), prestanombres, delegados de calle, es decir, todo un ejército que día con día permiten el comercio de toneladas de productos de contrabando, robados o bien de origen lícito.

Propios y extraños

Cifras del gobierno capitalino precisan que cerca de 45 por ciento de la gente que se dedica al ambulantaje no radica en el Distrito Federal; proviene de municipios del estado de México conurbados como Ciudad Nezahualcóyotl, Chalco, Valle de Chalco, Ecatepec y Naucalpan, pero convergen con argentinos, peruanos, colombianos, ecuatorianos, guatemaltecos y venezolanos, quienes desde años recientes están ya dispersos en el Centro Histórico.

Uno de los principales comerciantes de la calle El Carmen cita un ejemplo: Eulalia Juárez Ferrer concentra el monopolio de los carros de venta de jugo de naranja en el Centro, y los opera mediante un grupo de 80 centroamericanos, que por las noches son alojados en una vecindad de la calle Academia.

En el Eje Central, los vendedores de discos piratas señalan a Rafael Rojas Tarín -quien controla a cerca de 580 ambulantes de la zona- como una de las personas relacionadas con esa red de tráfico de indocumentados, principalmente centroamericanos, a los que utiliza como chalanes en los puestos, en tanto juntan dinero para seguir su tránsito hacia Estados Unidos.

No sólo eso, se le ubica como el que también recluta a gente para conformar sus grupos de presión. El único requisito que les pone es ser ex convicto.

Su fuerza -aseguran- está entre los carpeteros, que son los que, catálogo en mano, ofrecen todo tipo de artículos piratas, incluso pornografía infantil, que tienen en sus numerosas bodegas aledañas.

De hecho, 70 por ciento de los inmuebles que existen en la zona oriente del Centro Histórico operan como bodegas. Lo mismo las frustradas plazas comerciales que las viviendas, oficinas y hasta los hoteles de paso son ya espacios ocupados para almacenar los productos que noche con noche llegan a este lugar en tráilers o camionetas.

Canales de distribución

Aunque son varios los canales por los cuales se surten los vendedores informales, las autoridades de la delegación Cuauhtémoc han ubicado tres de ellos como los más preocupantes: el contrabando, la mercancía robada, y los productos derivados del autorobo a empresas.

La primera es una red conocida por todos. A partir de la media noche y durante la madrugada los tráilers o camionetas con mercancía caliente llegan principalmente a calles de la zona oriente del Centro, atrás de Palacio Nacional.

Ya sea por celular o convocando con el grito "ya llegó Roberto", decenas de personas salen con sus diablitos y descargan todo en menos de tres horas. Se dice que entre las 12 y las cinco de la mañana pueden llegar alrededor de 500 tráilers.

Incluso, en la parte norte del primer cuadro es bien conocida la banda de Los Pablos, como los principales distribuidores de mercancía robada, sobre todo en la calle Moneda, mientras que Los Aferrados han sentado sus reales en la de Argentina.

El Chokie, ya con experiencia en estos asuntos, detalla: "las chanclas, por ejemplo, nos las venden a 10 varos, nosotros las vendemos en el día a 25 o 30 pesos, pero en una tienda las consigues en 70 varos".

Existen también los líderes que acaparan todo tipo de mercancía robada y posteriormente la ofrecen a crédito a sus agremiados, con lo que libran ser sorprendidos por las autoridades.

Fuentes oficiales detallan que donde se observa mayor número de movimientos de carga y descarga de este tipo son: Topacio, Roldán, Santo Tomás, Manzanares, Callejón de Mixcalco, República de Haití, Manuel Doblado, San Antonio Tomatlán y Leona Vicario, ya muy cerca de La Merced.

Por lo que se refiere a la mercancía robada, una de las dirigentes de esta zona asegura que prácticamente ya no están entrando a estas calles los tráilers con esos productos, debido a los operativos que han montado en varios puntos del Distrito Federal las autoridades locales y federales.

Asegura que ahora la gente tiene que ir a comprarla de madrugada a la periferia de la ciudad, más específicamente en las cercanías del mercado Solidaridad El Salado y el tianguis de Santa Cruz Meyehualco, en Iztapalapa; el tianguis de la San Felipe de Jesús, en Gustavo A. Madero, y al Bordo de Xochiaca, en Ciudad Nezahualcoyotl.

Una red de suministro que también se ha detectado entre los ambulantes está entre los mismos empresarios establecidos, y así lo detalla uno de los líderes: "aquí llega gente de varias empresas a ofrecernos sus productos. Ellos mismos se autoroban, luego levantan sus denuncias penales y cuando les paga el seguro, vienen y nos venden cuadernos, ropa, zapatos, libros, telas, artículos deportivos... de todo. Sí nos las dejan más bara, pero también ellos ya ganaron por dos vías... que no se hagan pendejos".

Otra red que citan los vendedores es la que se da por medio de la compra directa de la mercancía en las aduanas de México. Según su comentario, hasta esos puntos de desembarco, sobre todo en Veracruz, se dirigen las unidades de las organizaciones de ambulantes y ahí buscan la compra de contenedores con mercancía que no es reclamada o bien que es de contrabando.

También está la compra de productos a través de las importadoras, que como la que creó la Asociación Cívica Comercial, que encabeza Alejandra Barrios, traen directamente sus mercancías y luego las distribuye en el Centro y en toda la ciudad.

 
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