Usted está aquí: martes 20 de marzo de 2007 Capital Sigue el Eje Central en la lista para el retiro del ambulantaje

Descarta Sedeco que aumente el número de vendedores que irán a plazas

Sigue el Eje Central en la lista para el retiro del ambulantaje

Continúan negociaciones entre dirigentes; coinciden en "mejor llegar a acuerdos"

LAURA GOMEZ, ROCIO GONZALEZ

Ampliar la imagen Aspecto de la calle Corregidora, la cual se observa sin vendedores ambulantes después de que el gobierno de la ciudad fijó hasta ayer como plazo para quitar sus puestos ambulantes Foto: Marco Peláez

El Eje Central será la siguiente zona que se "limpiará" de ambulantes tras el retiro de los comerciantes de las calles de Erasmo Castellanos, Corregidora y Pino Suárez, algunos de los cuales ocuparán los locales asignados desde hace dos años en la Plaza Argentina, informó la directora de Abasto, Comercio y Distribución de la Secretaría de Desarrollo Económico (Sedeco), Angélica Díaz del Campo.

Precisó que "no se corre ningún riesgo" de que aumente el número de ambulantes que se beneficiarán con la reubicación en las dos plazas que tiene la administración capitalina: Argentina y Victoria, con un total de 900 locales, pues su distribución se basará en los padrones entregados por los propios líderes a la dirección de programas delegacionales desde el inicio de la remodelación del Centro Histórico.

En entrevista explicó que el retiro de los ambulantes de algunas de las principales calles permitirá la ocupación al ciento por ciento de los 350 locales de la Plaza Argentina, de los cuales 200 sirven como bodegas o están abandonados, porque, como ellos argumentan, no hay ventas ante la nula difusión de los giros ahí existentes.

El acuerdo con sus líderes Jovita Cruz, Joaquín Gutiérrez y Raymundo Hernández es que se llevará a cabo una campaña de difusión y arreglarán los faltantes que quedaron en materia de construcción de plazas comerciales.

A cambio, ellos se comprometieron a no volver a las calles y solicitaron se les venda el lugar para autoadministrarlo, lo cual está en estudio aunque, de ser factible, tardará un tiempo concretarse, pues su mantenimiento ha tenido un costo oneroso para las finanzas de la ciudad, sobre todo porque la gente ha seguido ofreciendo sus productos en la vía pública. La fecha límite para su ocupación es el 30 de abril y, entonces, se procederá a la ocupación de la Plaza Victoria.

Con base en los programas delegacionales, de los 550 locales construidos, 350 serán para Alejandra Barrios y 180 para Teresa López, líderes que así lo negociaron con la Dirección General de Programas Delegacionales, con lo cual se "liberaría" el Eje Central y ya no habría posibilidades de que los vendedores ambulantes, que se sumaron en los últimos años, se beneficien de este apoyo, indicó.

Confusión y desconcierto

En tanto, ayer, en medio de la confusión y el desconcierto, cientos de comerciantes ambulantes liberaron las calles de Corregidora, Pino Suárez y Erasmo Castellanos, pero se replegaron en arterias aledañas, lo que provocó que prácticamente no mediara espacio entre un puesto y otro en las banquetas, mientras que un grupo numeroso de vendedores se mantuvo en las aceras a la expectativa, con su mercancía a cuestas o en diablitos, en la espera de su reacomodo.

Aunque el plan contemplaba el desalojo de otras vialidades, entre ellas 5 de Febrero y República de Brasil, las actividades en estas calles se desarrollaron sin ningún cambio, pues a decir de sus ocupantes, no recibieron ninguna instrucción de sus dirigentes para levantar sus puestos.

En el reacomodo que instrumentaron los propios dirigentes, sin que mediara ningún operativo de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) del Distrito Federal, salvo un discreto patrullaje, las pugnas eran en las propias organizaciones, cuyos dirigentes por la noche sostuvieron una reunión para llegar acuerdos.

En la esquina de las calles Corregidora y Academia, líderes y agremiados, en una improvisada asamblea, intentaban poner orden en la disputa por los espacios, los cuales resultaron insuficientes con la reubicación.

"Ni aquí ni allá, a todos nos van a mandar a la chingada, cada gobierno tiene sus propias reglas, así que mejor nos ponemos de acuerdo entre nosotros, no me quieras chingar compadre", decía una exaltada dirigente, quien juraba que todos los lugares disponibles se habían repartido de manera igualitaria y mediante un sorteo.

Aunque la tensión se disipó en el transcurso del día, los comerciantes afirmaron que si no se les ofrecen alternativas regresarán a sus puestos de trabajo. "Ya perdimos un día, pero estamos dispuestos a acomodarnos en donde nos digan", aseguraron.

 
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