Usted está aquí: martes 27 de marzo de 2007 Política ¿Congreso constituyente?

Marco Rascón

¿Congreso constituyente?

¿Cómo puede convocarse a un congreso constituyente si para el lopezobradorismo los potenciales aliados de su bloque son "traidores" y las otras fuerzas políticas son enemigas, haciendo del llamado a la unidad reformadora una entelequia, un lugar común, sin posibilidades de cumplimiento, con resolutivos que están en favor de todo con posibilidades de nada?

Gran información de Andrés Manuel López Obrador en el acto de anteayer en el Zócalo, al aclarar que después del 2 de julio se buscó eludir la violencia (siguiendo la responsabilidad de Cuauhtémoc Cárdenas en 1988). Con ello se explicaría que el plantón en el corredor Reforma-Zócalo no tuvo como objetivo fortalecer la lucha, sino aplacar los ánimos, desgastar el enojo y la contrariedad por una derrota inexplicable. Cada vez se explica más claro: la alternativa del "gobierno legítimo" fue una aceptación tácita de la derrota para permitir gobernar a la derecha, pues lo que AMLO considera que "negociar hubiera sido una traición" significaría haber reclamado la mitad de las decisiones en cada iniciativa legislativa o reforma. Un congreso constituyente se hace con alianzas, no rompiendo con todos.

Si derivado de 1988, Cuauhtémoc Cárdenas y el movimiento logró con claridad de objetivos y congruencia no sólo organizar una fuerza democrática nacional, sino impulsar los cambios y reformas políticas que condujeron a la derrota final del PRI, López Obrador, con el empate en 2006, pudo ser el artífice de la reforma social y económica que necesita el país, y dejó el poder en manos del PAN y del PRI: la tarea se complementaba, no competía ni se estorbaba. El domingo quedó claro: pasaron de 2 millones de delegados el 20 de noviembre a mil 500 reunidos en el Teatro del Pueblo, y un resolutivo que demanda lo correcto en muchas de sus partes pero no a través de ellos para unificar el país en torno de esos propósitos.

En la lucha, la palabra es fundamental. Y con ella, desde los esclavos de Esparta hasta los esclavos de América, y en toda lucha de liberación o democrática, expresar las razones con la palabra precisa y certera tiene como objetivo demostrar que los que liberan son mejores que los que oprimen. La rebelión indígena en Chiapas y la importancia histórica del subcomandante Marcos no fue o es militar estrictamente, sino que dotaron de palabras claras para explicar el mundo y su condición. La fuerza del zapatismo ha sido la palabra y no el insulto. En 1988, el discurso político de Cuauhtémoc Cárdenas no prometía, sino era el llamado a todos los ciudadanos a transformar el país como obra colectiva. Si se le dice traidor a Cárdenas, fuimos traidores todos.

La versión oficializada por Andrés Manuel López Obrador avalando rechiflas y guardando silencio ante ellas sobre la "traición" de Cuauhtémoc Cárdenas es una sentencia derivada de Manuel Camacho y Porfirio Muñoz Ledo, quienes han actuado como fiscales en este "juicio histórico". Cortos de memoria, se les olvida el papel de Manuel Camacho junto con Carlos Salinas y de Porfirio Muñoz Ledo junto con Vicente Fox, y por ello se mantienen juntos, atrincherados en una mentira que les ha permitido cambiar de piel sin que nadie se los reclame, aunque entre ellos se odien.

¿Qué movimiento, para abrirse paso, toma el hacha contra su propia raíz? ¿Cómo creen que AMLO llegó al Gobierno del Distrito Federal tras sus derrotas en Tabasco? No sólo fue la conducción de Cuauhtémc Cárdenas, sino de muchos procesos sociales y políticos, del enorme esfuerzo de unidad entre muchos sectores de la izquierda, democráticos, intelectuales y progresistas.

Comparando el discurso de anteayer en el Zócalo con los de su campaña, hay un abismo. Hoy, por ejemplo, llama AMLO a secundar la iniciativa de la Asamblea Legislativa para despenalizar el aborto, cuando durante su campaña siempre se deslindó de esa demanda y planteamiento programático, pero también dos partidos que estaban en la tribuna apoyan a la ultraderechista Ana Rosa Payán en Yucatán. Para insistir, diremos que el llamado a un congreso constituyente pudo haberse hecho la noche del 2 de julio o al tercer día, planteando que el empate significaba una crisis política que requería una nueva Constitución, y no ahora cuando la lista de "traidores" se agranda e incluye ya, más temprano que tarde, al PRD y sus corrientes, a Zeferino Torreblanca y a los gobernadores surgidos del partido, a Marcelo Ebrard, quien estuvo presente pero distante.

El 2 de julio no había que buscar una salida, sino una entrada a la crisis. Previamente a esa fecha, más que triunfalismo o preparar insultos, debieron ir a cuidar casillas.

Según el lopezobradorismo, luego de expresar que Cárdenas "ya no representaba nada", es el responsable de la derrota. Cuando se decía que sólo AMLO llenaba plazas, hoy resulta que son las corrientes del PRD las responsables de no haber llenado el Zócalo ¿Cuándo será el lopezobradorismo responsable de algo?

marcorascon@alcubo.com

 
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