Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 8 de abril de 2007 Num: 631

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

Dos poemas
JOHN MATEER

Festival de Medellín, la poesía en tiempos de desesperación
JOSÉ ÁNGEL LEYVA entrevista con FERNANDO RENDÓN

Recuerdos y enseñanzas de Joan Miró
ALBERT RÀFOLS-CASAMADA

Miró: un espíritu vivo
ANTONI TÀPIES

Miró y sus constelaciones
MIGUEL ÁNGEL MUÑOZ

Reliliputiensear
RICARDO BADA

Leer

Columnas:
La Casa Sosegada
JAVIER SICILIA

Las Rayas de la Cebra
VERÓNICA MURGUíA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

Corporal
MANUEL STEPHENS

Cabezalcubo
JORGE MOCH

El Mono de Alambre
NOÉ MORALES MUÑOZ

Mentiras Transparentes
FELIPE GARRIDO

Al Vuelo
ROGELIO GUEDEA


Directorio
Núm. anteriores
jsemanal@jornada.com.mx

 

Manuel Stephens
naief.yehya@gmail.com

XXIII FCH

El Festival de México en el Centro Histórico contó en esta emisión con la participación de sólo dos compañías de danza: Tero Saarinen Company y Shen Wei Dance Arts. Son jóvenes agrupaciones que se ubican de manera natural en los mecanismos globales de difusión de las artes. Saarinen, finlandés, y Shen Wei, chino con residencia en Nueva York, trascienden la tradición de sus países de origen. La calidad híbrida de sus propuestas hace atractivos a estos coreógrafos que dialogan sin problemas con públicos multinacionales. Presentaron programas en los que incluyeron versiones de La consagración de la primavera, parteaguas de la danza y la música del siglo XX (al parecer éste habría sido uno de los criterios para su inserción en el Festival), lo que permite tener dos visiones recientes de esta magna obra.

Tero Saarinen integró además en sus funciones el trío Westward Ho!, basada en el ascetismo de la secta protestante de los Shakers, llamada así por los temblores y sacudimientos a que recurrían para liberarse del demonio, motivo que utiliza en contraposición a largas repeticiones de movimientos amplios que aluden a su filosofía de trabajo y pureza; y Wavelenghts, un dueto amoroso. En estas coreografías el movimiento se caracteriza por dinámicas suaves que, bajo parámetros contemporáneos, dejan entrever su derivación de la danza clásica. La iluminación logra atmósferas boreales cambiantes muy poéticas. Desafortunadamente, el impacto que pudieran tener estas obras cortas y convencionales –y el solo de Saarinen– se vio disminuido por un retraso considerable para iniciar el espectáculo, por dos intermedios excesivamente largos que rompieron totalmente el ritmo de la función y por problemas de audio en el Teatro de la Ciudad.


Dance Arts

Por su parte, Shen Wei Dance Arts sólo sumó una obra más a su programa. En Folding, el coreógrafo parte de la simple acción de "doblar" para la creación del movimiento, particularizado por el uso de brazos y piernas de acuerdo a las tradiciones orientales. Shen Wei logra una atmósfera surreal con personajes pintados de blanco, largas faldas rojas y negras, cuyas cabezas se prolongan hacia la coronilla, así como por un telón de fondo que reproduce una acuarela marina china del siglo xviii. Sin embargo, tras una enigmática primera parte –que cierra con duetos de seres andróginos cuyos cuerpos aparecen fusionados–, la obra se diluye por el cercano abandono del desarrollo simbólico de los personajes individuales, aunque culmina con una bella imagen en que estos parecen elevarse.

Respecto a La consagración de la primavera hay que decir que retomar esta obra monumental de Nijinski y Stravinsky equivale a jugar ruleta rusa. Saarinen creó un solo que titula Hunt basándose en las figuras del cazador y la presa, e incorpora la multimedia y luces estroboscópicas para representar la lucha entre el ser debido a la naturaleza y el que deviene en un mundo tecnológico. Saarinen ofrece una interpretación sobria que alcanza buenos momentos en el movimiento y como cuando su cuerpo va siendo invadido por imágenes. Pero la calidad ritual de la danza no termina por establecerse y el final es anticlimático al sustentarse en el simple juego de luz con los estrobos.

Shen Wei utiliza la versión para piano a cuatro manos de La consagración… –al contrario de su colega que usa la de orquesta– y conserva el título de la partitura. Esto es un acierto, ya que se equipara con el lenguaje abstracto de su obra y disminuye las connotaciones del argumento original. El rito en esta obra de Shen Wei se presenta como el acto creativo en sí. Los bailarines se detienen antes de ingresar al espacio ritual. El piso y el vestuario, en negro, tonos de gris y trazos blancos, hacen que el escenario se vuelva un enorme lienzo en el que los bailarines se vuelven pinceladas, las que incluso escuchamos al deslizarse los pies. Se asiste a la representación de la búsqueda del artista por crear unidad. Prueba, error y vuelta a empezar –a través de un depuradísimo empleo de la desarticulación del cuerpo por medio del release– colocan al espectador frente a un ámbito que se transforma todo el tiempo debido a un impulso fecundador. La pausas de movimiento y la alineación de los interpretes siempre dan lugar a una nueva valoración y la energía se impone. La consagración de la primavera de Shen Wei se desentiende de paradigmas y logra llegar al punto de partida, al impulso primigenio de siempre volver a empezar, el eterno retorno. Sin duda, lo más significativo de la danza en el FCH.