Usted está aquí: martes 17 de abril de 2007 Política Reforma de medios

Marco Rascón

Reforma de medios

Parte esencial de la reforma política y electoral en México debió ser la reforma a la estructura de posesión, concesiones y equidad en el uso de los medios electrónicos. En el PRD sólo una minoría se preocupó por estos temas, sobre todo, por que fuera parte integral de la reforma política y electoral

Al paso del tiempo, los concesionarios, por conducto de la Cámara de la Industria de la Radio y la Televisión (CIRT), apretaron su carácter monopólico, que culminó en 2006 con la reforma que les facilitó aún más la concentración a las grandes empresas de la radio y la televisión. Como culminación de su atraso político en el tema, el PRD votó en favor de esta reforma como parte de una negociación y concesión de cúpula al sector que domina las telecomunicaciones. Al momento de votar la ley Televisa el candidato de la Coalición por el Bien de Todos era puntero y se daba como seguro ganador, por ello el voto unánime a la ley enviaba un mensaje de que sus intereses no serían afectados.

Sectores de comunicadores, trabajadores en los medios, promotores de radios comunitarias vienen promoviendo desde hace décadas un proceso de apertura y democratización del sector. Para quienes concentran las señales cada atisbo de reforma no controlada por ellos constituye una amenaza, ante la cual sueltan de inmediato campañas contra supuestas leyes mordaza, pues "su libertad" está por encima de cualquier libertad de los ciudadanos y, por tanto, cualquier intento que busque la apertura es considerado un atentado a la libertad de expresión del duopolio.

Durante el salinismo se privatizó parte de la propiedad del Estado en materia de medios, pero no se abrió, lo que dio como resultado una estructura protegida contra eventuales competencias nacionales y extranjeras, dejando las concesiones con un alto nivel de concentración. Ernesto Zedillo respeto y otorgó mayores concesiones, pese a que en la Cámara de Diputados se formó entre 1994 y 1997 una Comisión Especial de Medios para elaborar lo que sería una reforma de éstos.

En aquel entonces sólo un diputado de la fracción del PRD presentó una propuesta de concesiones que hablaba de un nuevo sujeto para solicitar concesiones, que no sería ni el Estado ni los empresarios, sino la sociedad bajo la figura de radios comunitarias. La propuesta se archivó y años después fue rescatada por el senador Javier Corral al presentar propuestas de legislación. La respuesta gubernamental del gobierno de Vicente Fox fue la derogación al impuesto de 12.5 en tiempos de transmisión que administraba la Secretaría de Gobernación. Corral reclamó a Fox en el Senado que eso era una traición a la apertura de los medios de comunicación. Al final del sexenio, tanto Javier Corral como Manuel Bartlett encabezaron la denuncia contra lo que fue la ley Televisa ante el silencio ominoso y la aprobación unánime del PRD en la Cámara de Diputados.

Junto a esto hay que resaltar que la "democracia" resultó sumamente benéfica a los concesionarios, pues del presupuesto aprobado para el año electoral en lo que sería organización de los comicios, promoción del voto, prerrogativas a los partidos, etcétera, más de 50 por ciento se destinó a pago de mensajes en radio y televisión.

En la estrategia de campaña, el PRD y la coalición apostaron a la estrategia de promocionales, terreno en el cual jamás ganarían en recursos a los candidatos del PAN y del PRI, pues en el momento de las definiciones aparecen los membretes empresariales con sus campañas, ¿no lo sabían? Queda además establecido que junto con el pago de mensajes va el derecho a ser encuestados. Los empates en encuestas sirven mediáticamente para convocar a un gasto mayor de candidatos y partidos a fin de ganar puntos que no dan ni los razonamientos ni las propuestas ni el debate político, sino el escándalo, el amarillismo y los comentarios de quienes "hacen opinión pública".

En 2006, el PRD jugó en el terreno contrario, adverso. A diferencia de 1988, cuando no hubo un solo mensaje pagado y la campaña se hizo a base de trabajo militante y papel, ahora, bajo el pretexto de "nuevas condiciones", se apostó a gastar millones de pesos, a una idea errática de pagar, no pagar, para finalmente pagar.

Ahogado el niño, el planteamiento de una reforma de medios debería estar presente otra vez, como parte integral de la estructura política, fiscal y económica que garantice la pluralidad política, religiosa, sexual y cultural.

Hasta ahora, los medios se "abren" cuando las opiniones diversas no significan ningún peligro; sin embargo, en las contiendas electorales estratégicas baten los tambores de guerra y de nuevo se alinean en defensa de una estructura que no corresponde al desarrollo de la sociedad mexicana. La tarea de la izquierda es, por ello, ir adelante con una visión transformadora y no "resistiendo" a lo que es golpe tras golpe de un sector que vive perfectamente relacionado con el poder.

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