Usted está aquí: miércoles 18 de abril de 2007 Mundo El 11-M, inadmisible, pero guerras como la de Irak generan odio: líder extremista

Exigen familiares de víctimas y sobrevivientes castigo a atacantes y al gobierno de Aznar

El 11-M, inadmisible, pero guerras como la de Irak generan odio: líder extremista

ARMANDO G. TEJEDA CORRESPONSAL

Ampliar la imagen El sirio Imad Eddin Barakat Yarkas, presunto líder de la célula de Al Qaeda en España y condenado a 12 años de prisión por pertenencia a banda armada, al comparecer ayer como testigo en el macrojuicio por el 11-M Foto: Reuters

Madrid, 17 de abril. El presunto líder de la célula de Al Qaeda en España, el sirio Imad Eddin Barakat Yarkas, aseguró hoy que los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid son "inadmisibles", pero dijo que no le sorprenden porque "cosas como la guerra en Irak generan odio en muchos países", durante el juicio por el 11-M, en el que las víctimas directas de esos ataques y sus familiares rindieron testimonio y exigieron "cadena perpetua" para los presuntos autores y responsabilidades penales para los dirigentes del anterior gobierno del derechista José María Aznar.

Al comparecer como testigo en el macrojuicio, Barakat Yarkas alias Abu Dahdah, condenado a 12 años de cárcel por pertenencia a banda armada, estimó que los atentados fueron obra de alguna secta relacionada con la doctrina Takfir -movimiento islámico radical, integrado en el salafismo jihadista marroquí- pues la comunidad musulmana, dijo, "sabe que no se puede matar a niños, mujeres ni ancianos".

Entre los testimonio de la víctimas de los atentados, que dejaron 191 muertos y más de mil heridos, estuvo el de Antonio Miguel Utrera, un estudiante universitario que señaló que sufre problemas en los oídos y en un ojo, además de haber tenido dos coágulos en el cerebro que le provocaron tres infartos cerebrales y le paralizaron la mitad de la cara.

"Mi relación con la humanidad choca. Me volví un poco misántropo después de estos atentados, tomo pastillas contra la depresión y voy al siquiatra. Por eso exijo la máxima pena y responsabilidades políticas para los miembros del anterior Ejecutivo", sostuvo.

Isabel Casanova Ortega al narrar su testimonio dijo que lo hizo por la memoria de su esposo y de su hijo menor, fallecidos en el atentado, y también reclamó cadena perpetua para los presuntos asesinos, responsabilidad a los gobernantes en ese momento y respeto para las víctimas.

El mismo 11 de marzo de 2004, el gobierno saliente de Aznar se apresuró a defender la "teoría de la conspiración", que sostiene que la organización armada vasca ETA estuvo vinculada con los atentados, posición de la que no se movió con fines electorales de cara, precisamente, a los comicios del 14 de marzo y que ganó el Partido Socialista Obrero Español.

Aznar apoyó la guerra de ocupación de Estados Unidos en Irak, a pesar del abrumador rechazo del pueblo español a la política bélica del presidente George W. Bush.

Por lo pronto, el jefe del gobierno español, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, rechazó hoy nuevamente la "teoría de la conspiración", tras afirmar que el país está más preparado y cuenta con más medios para luchar contra el "terrorismo islamita", pero advirtió que el riesgo de un atentado "siempre existe".

Reiteró, además, que el atentado de ETA contra el aeropuerto de Madrid, el 30 de diciembre de 2006, puso fin al proceso de negociación con la organización armada vasca.

 
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