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Ojalá sonó contundente; fue la más esperada del concierto del cubano anoche

Aclamaron más de 50 mil personas a Silvio Rodríguez en el Zócalo

Familias y parejas abrazadas entonaron las melodías que hablan de relaciones dignas

ARTURO CRUZ BARCENAS

Ampliar la imagen La agrupación del cantautor de la isla, Trovarroco, realizó un breve homenaje a Compay Segundo Foto: Luis Humberto Rodríguez

Ampliar la imagen La agrupación del cantautor de la isla, Trovarroco, realizó un breve homenaje a Compay Segundo Foto: Luis Humberto Rodríguez

Ante 50 mil personas (según el comandante Lorenzo González, director general de Policía Sectorial, Zafiro), el cantante cubano Silvio Rodríguez ofreció la tarde-noche de ayer un concierto en el que interpretó algo de lo mejor su repertorio, desde Escaramujo hasta La maza. Desde las cinco de la tarde ya cientos de jóvenes habían ocupado las primeras filas frente al escenario, a espaldas de la Catedral.

Silvio ha logrado permear el gusto por su música en las nuevas generaciones. Corearon todas las piezas. Banderas de Cuba fueron alzadas y ondearon gracias al viento que se registró en el Distrito Federal. El gentío llegaba hasta 20 de Noviembre. Aquí, cientos de familias, de parejas abrazadas entonaron las melodías que hablan de relaciones dignas, de compañeros, de amigos, de dos seres unidos en la vida.

Primero agradeció a las autoridades del Gobierno del DF la oportunidad para ofrecer un concierto al aire libre y gratuito. Poco discurso y mucha música, acompañado por el trío Trovarroco, en las guitarras; por Niurka González, en la flauta y el clarinete, y el percusionista Oliver Valdés.

"¡Silvio, México te quiere un chingo!", gritaron varios jóvenes, mientras otros pidieron, exigieron, alguna de sus preferidas. El Aprendiz, como se le llama desde siempre, logró momentos de gran emoción. Hasta el fondo, en los portales, algunas personas cerraron los ojos y entonaron las notas de alguna canción.

Claro de luna provocó una algarabía. Papalote subió el ánimo. Judith, de amor. Leyó un poema. Pero eso fue una especie de preámbulo para La canción del elegido, una de las mejor logradas del fundador del movimiento de la Nueva Trova Cubana.

Cayeron gotas de lluvia. Aparecieron las capas de plástico. Algunos previsores llevaron paraguas. Otros, bancos o sillas. Dejó el escenario unos minutos para que Trovarroco hiciera un homenaje a Compay Segundo. Interpretaron Chan Chan. Algunos la bailaron.

Regresó Silvio y atrapó de nuevo la atención con Unicornio azul. Este ser recorrió a galope calles y callejones del Centro Histórico. La palabra de quien lo perdió ayer se escuchó con dolor. Ofreció recompensa. Los seres de Silvio, de su mitología personal, pueden ser muchas cosas. El unicornio azul puede ser unos pantalones de mezclilla o un amor ahora lejano.

El sentimiento de pérdida es común, se sabe. ¿Quién no ha perdido algo valioso?

Canciones vigentes

Para arriba con Te doy una canción, una forma amable y cariñosa de mostrar humildad. Acto y potencia del amor. "Cómo gasto papeles recordándote...." Hay canciones que son vigentes por siempre. "La ciudad se derrumba y yo cantando..."

Silvio reivindicó el valor del cantautor al cual le basta una guitarra para reunir a miles. Los 50 mil asistentes recuperaron sus calles, al compás de las melodías del autor de La era está pariendo un corazón. Alrededor había carteles de apoyo al "Gobierno legítimo de Andrés Manuel López Obrador". También unos que dicen: "La religión es un mito. Sí a la despenalización del aborto".

"Todo empezó en la sorpresa, en un encuentro casual". El hipérbaton es una figura retórico gramatical que se queda chica ante el tamaño del amor. Silvio lo utiliza y no suena exagerada ninguna frase. La flauta de Niurka González se oyó diáfana.

La noche cayó y las luces se encendieron. Se escuchó Gaviota. Silvio se denominó un guajiro, "que es como llamamos en Cuba a la gente de campo. Por eso he compuesto en ritmos guajiros, del campo".

Silvio dejó listos a todos para recomponer algunas cosas que andan mal. "Soy feliz, soy un hombre feliz, y quiero que me perdonen por este día los muertos de mi felicidad" "¡Viva Cuba libre!", se escuchó "¡viva!", retumbó en varios puntos de la plancha del Zócalo.

El necio fue coreada por miles de gargantas, pero cuando comenzó Ojalá fue la contundencia, el éxito de Silvio, quizá la más esperada de la noche. Finalizó con La sombra y La maza. Y en 20 de Noviembre algunas parejas se abrazaron entre ríos de gente. Algunos de los temas que recién habían escuchado, los entonaron.

 
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