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El tianguis de El Salado, tierra sin ley

La delegación Iztapalapa calcula que 80% de lo que ahí se vende es robado

ALEJANDRO CRUZ FLORES

Ampliar la imagen De todo, o casi de todo, se encuentra en El Salado; la procedencia de las mercancías, eso sí, es algo más que dudosa De todo, o casi de todo, se encuentra en El Salado; la procedencia de las mercancías, eso sí, es algo más que dudosa Foto: Carlos Ramos Mamahua

En el tianguis de El Salado, en Iztapalapa, hay dos clases de comercialización: la primera se inicia entre las tres y seis de la mañana, cuando, en las calles de Amador Salazar y Cedros, atrás de la unidad habitacional Concordia Zaragoza, llegan los "camiones cargados de mercancía robada", sobre todo ropa, tenis, perfumes, aparatos electrodomésticos y de ejercicios físicos, que se distribuyen a los vendedores. La segunda comienza con la instalación de más de 8 mil puestos, desde calzada Zaragoza hasta avenida Texcoco.

De acuerdo con fuentes de la delegación Iztapalapa, en el lugar se puede encontrar casi cualquier producto, la mayoría de procedencia ilícita, incluso armas, "sabiendo buscar o teniendo los contactos para adquirirlas".

En un recorrido por este mercado sobre ruedas, los comerciantes se quejan de la escasez de clientes, pues desde la semana pasada -el tianguis se instala cada miércoles- la afluencia ha disminuido considerablemente.

"Estamos bajando los precios, porque el tianguis está prácticamente vacío", se queja un vendedor, quien no duda en atribuir la situación a los rumores sobre la aplicación de un operativo contra el robo y la comercialización ilícita de mercancías.

Han sido varias las ocasiones en que el titular de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSP-DF), Joel Ortega, ha señalado que en este lugar el gobierno de la ciudad podría llevar a cabo una acción policiaca como parte de la estrategia de la administración local contra la delincuencia.

En este mercado se pueden ver decenas de puestos dedicados a la venta de tenis de marcas como Nike, Reebok y Jordan, en 350 pesos el par, si son de medio uso -"están casi nuevos", asegura un vendedor-, o de imitación, y en 800 pesos si son nuevos, cuando en centros comerciales su precio es de mil 200 o mil 500 pesos.

También abundan sitios con montañas de ropa usada, la cual se puede adquirir desde 10 hasta 50 pesos. El cliente sólo tiene que "meter mano" para buscar la talla y el tipo de prenda que necesita.

Asimismo, se pueden comprar perfumes y lociones de marcas como Chanel, Hugo Boss, Carolina Herrera o Polo en no más de 300 pesos, cuando en tiendas de autoservicio cuestan entre 800 y mil pesos.

Entre las mercancías de El Salado están los zapatos usados: se trata de productos que los comerciantes adquieren en la calle Francisco César Morales, frente al Faro de Oriente, donde llegan carros de volteo y vacían los artículos sobre el suelo, mientras los tianguistas escogen lo mejor para la reventa.

Lo que empezó como un mercado de chácharas hace 32 años, se ha convertido en un problema "fuera de control", reconoce el delegado Horacio Martínez Meza, luego de señalar que fue a mediados de la década de los noventa cuando comenzó a ofrecerse mercancía ilegal, al grado de que, según el funcionario, ahora 80 por ciento de lo que se vende "es robado o pirata", y sólo se salvan los que comercian ropa vieja, alimentos y otros cachivaches.

El jefe delegacional dice que la cantidad de tianguistas creció desmesuradamente, pues en los años setenta se otorgaron permisos a 3 mil 900 comerciantes y ahora hay más de 8 mil puestos. La delegación, acepta, no puede cambiar esta situación, porque no se tiene el mando de la fuerza pública, "pues con los 50 elementos que tenemos, mandarlos a El Salado es condenarlos al linchamiento".

Los vecinos de las unidades habitacionales Ermita Zaragoza, La Colmena, Fuentes de Zaragoza, Solidaridad El Salado, Concordia Zaragoza y una parte de Santa Martha Acatitla se quejan de que prácticamente quedan bloqueados por los comerciantes que se instalan en las inmediaciones de sus viviendas, sin contar que el puente de Amador Salazar es utilizado como estacionamiento por vendedores y clientes.

Por esta razón, afirmó, lo que se necesita es un trabajo de inteligencia, en el que se requiere la participación de la Procuraduría General de la República, para detectar y ubicar la venta de armas y como llega la mercancía pirata a la zona y enviar al agrupamiento de granaderos para controlar la zona.

"De nada sirve el decomiso de miles de paquetes de ropa si no se sabe quienes la están distribuyendo, porque sólo se estaría quitando (a los comerciantes) por un rato, pero van a regresar", señaló.

Agregó que en este caso, no cabe la negociación con los comerciantes del lugar, pues "nosotros no podemos negociar con delincuentes", por que ellos saben que la mercancía que venden es ilegal y por lo tanto están cometiendo un delito.

El funcionario dijo que hasta el momento no se ha discutido con el gobierno del DF la eventual realización de un operativo en el tianguis, pero dijo que de ser así, la delegación Iztapalapa apoyará en lo que sea necesario, pero aclaró que "aquí no hay nada que expropiar, porque todo es propiedad del Gobierno del Distrito Federal, las vialidades, el vaso regulador y el parque El Salado".

Reiteró que en la zona se requiere de un trabajo de inteligencia para acabar con las bandas que se dedican al robo de mercancías y a la comercialización de productos piratas, ya que sólo así los vendedores no tendrán que ofertar y podrían regresar a la venta de chácharas".

 
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