Usted está aquí: miércoles 9 de mayo de 2007 Sociedad y Justicia La Ssa puso en riesgo medicación de 19 mil seropositivos en enero

Por supuestas irregularidades la dependencia suspendió licitación para adquirir fármacos

La Ssa puso en riesgo medicación de 19 mil seropositivos en enero

Aún se desconoce el daño causado a pacientes por interrumpir suministro de antirretrovirales

ANGELES CRUZ MARTINEZ

Ampliar la imagen Protesta de portadores de VIH-sida ante la sede del IMSS en Paseo de la Reforma Protesta de portadores de VIH-sida ante la sede del IMSS en Paseo de la Reforma Foto: José Carlo González /archivo

En los momentos críticos de la discusión sobre el posible cambio de director del Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH/sida (Censida), en enero pasado, llegaron a la oficina del subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Mauricio Hernández Avila, dos cartas de un laboratorio farmacéutico, en las que le "informaban" de supuestas irregularidades en la licitación internacional de la Secretaría de Salud (Ssa) para la compra de medicamentos que controlan el VIH/sida. Esos documentos llevaron al funcionario a detener el concurso, aunque con ello ponía en riesgo la salud de las 19 mil personas que están en tratamiento.

Con la licitación pública internacional 0001205-07, la Ssa compraba la dotación de fármacos para este año, con la cual estaba garantizando que por tercer año consecutivo, las personas que viven con VIH/sida y carecen de acceso a las instituciones de seguridad social, tuvieran los antirretrovirales suficientes y necesarios para controlar el avance del virus.

Vida casi normal

Desde el inicio de la epidemia a la fecha se han desarrollado una veintena de productos; los más destacados son los inhibidores de la proteasa que desde 1996 marcaron la diferencia en el curso de los contagios, y de ser un padecimiento mortal pasó a ser crónico, cuyo control permite a los infectados llevar una vida casi normal.

El laboratorio Glaxo Smith Kline es uno de los fabricantes de antirretrovirales. Su producto Combivir (lamivudina/zidovudina) forma parte de las principales y primeras opciones terapéuticas incluidas en la Guía de manejo antirretroviral de las personas que viven con VIH/sida. Sin embargo, durante abril y mayo de 2006 se produjo "cierta irregularidad" en la entrega del fármaco al Censida, la cual, de acuerdo con la empresa, quedó solucionada en junio, según señaló en una de las cartas enviadas al subsecretario.

Esa "irregularidad" fue, en realidad, un severo desabasto del medicamento que se extendió a los pacientes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), donde de suyo son recurrentes las dificultades por falta de medicinas, y que, a decir de los propios afectados, tiene repercusiones en su salud, pues la suspensión de la terapia favorece la resistencia del VIH y, por ende, el fracaso del tratamiento.

El problema para los pacientes que atiende la Ssa fue de tal magnitud que incluso el entonces subsecretario, Roberto Tapia Conyer, convocó a una reunión a las organizaciones civiles para informarles de la situación y de las estrategias que se seguían para proteger a los seropositivos. En esa ocasión el ex funcionario también señaló que la empresa sería sancionada por incumplimiento del contrato.

En la carta enviada a Hernández Avila el pasado 20 de enero, Glaxo apuntó que durante el año pasado se registró un incremento de 300 por ciento en la demanda del medicamento, en comparación con el mismo periodo del año anterior, y en una segunda carta, del 20 de febrero, se quejaba de que en la licitación de 2007, Censida estaba planteando un incremento en la compra de otro medicamento, en detrimento de Combivir.

Las misivas -cuyas copias están en poder de La Jornada- dan cuenta ampliamente de las "desventajas" que tiene para la Ssa adquirir un producto que es más caro, y principalmente en la segunda señala que Censida planeaba duplicar la compra de unidades de Tenofovir (emtricitabina), lo que suponía el cambio de terapias de los pacientes. Incluso asegura que médicos tratantes habían informado al laboratorio que "han sido presionados a cambiar sus pacientes de su actual tratamiento" de Combivir por Tenofovir.

Con esta sola "denuncia", el subsecretario Avila Hernández ordenó la suspensión del concurso internacional, lo que puso en riesgo el abasto de antirretrovirales en el país y, sobre todo, la salud y la vida de los pacientes. Luego convocó a una reunión del comité encargado de la Guía de manejo antirretroviral, cuyos integrantes respaldaron la decisión de Censida, porque el desabasto de medicamentos de Combivir ocasionó un número todavía indeterminado de pacientes que suspendieron sus terapias. En varios casos, los médicos optaron por el cambio en la combinación de antirretrovirales, pero todavía falta detectar aquellos en que por razón del desabasto generaron resistencia a los fármacos.

Los expertos consideraron que, si bien el aumento en el número de piezas de Tenofovir que compraría Censida implicaba un costo ligeramente mayor, también daría mayor certidumbre en la calidad de los servicios médicos que reciben los pacientes, pues la interrupción de una sola dosis del tratamiento favorece el avance del VIH/sida.

Por ello, el grupo de especialistas, entre quienes también se encontraban integrantes de las organizaciones civiles, avaló el uso de Tenofovir como equivalente y/o sustituto de Combivir.

Pese al daño potencial que muy probablemente ocasionó la falta de medicamentos en los pacientes, en 2006 el laboratorio sólo tuvo que cubrir multas por 26 millones de pesos a la Ssa y al IMSS.

 
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