Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 20 de mayo de 2007 Num: 637

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Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

Presos en todavía
cuento corto y repetitivo

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ODYSSEAS ELYTIS

Algo sobre Fanny Rabel
RAQUEL TIBOL

Antonio Gamoneda: la constelación del lenguaje

El exilio fecundo de Gombrowicz
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Sorpresa con Hegel
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Jacques Prévert:
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RODOLFO ALONSO

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RODOLFO ALONSO

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SORPRESA CON HEGEL*

Manuel Jiménez Redondo

Valencia, 3 de mayo de 2007
Mi estimado profesor Evodio Escalante:

En el resumen de su ponencia para el congreso sobre Hegel celebrado en la UNAM en que nos hemos conocido, anunciaba usted que se iba a referir a unas afirmaciones mías sobre el lenguaje en la Fenomenología del Espíritu. Asistí a su ponencia y el tema tratado por usted fue otro.

Ahora, al volver de ese congreso, me encuentro con que somete usted a crítica mi traducción de toda la Fenomenología del Espíritu, basándose en algunas observaciones que voy a pasar a comentarle. Todas sus observaciones se limitan al cap. I del libro, que es relativamente breve. Así pues, yo también me limito a él.

1.- Por empezar con algo muy concreto, dice usted que traduzco mal o no traduzco, porque donde Hegel pone Beispiel, que en alemán significa ejemplo, yo dejo varias veces el término en alemán y otras veces lo desgloso en una frase como si se tratase de un término misterioso, cuando don Wenceslao Roces hace muy bien en poner ejemplo.

No, yo creo que el término no tiene nada de misterioso. Sólo que como varias veces hace notar Hegel, lo está utilizando en el sentido de "acción y efecto de Beiher-spielen".Y Beiher-spielen simplemente no puede traducirse en castellano por ejemplificar, y por tanto, Beispiel no puede traducirse siempre por ejemplo. Cuando tratamos de señalar algo (es la idea de Hegel) resulta que al designar esto ponemos en danza o ponemos en movimiento o traemos a colación (beiher-spielen) aquello otro en que esto se nos convierte y cuando nos vemos llevados a eso otro nos encontramos con que aquello se nos convierte en el esto que habíamos dejado para ir a aquello, anulándose ambos en el universal en que se convierte ese movimiento de Beiher-spielen. Ese universal condicionado por ese movimiento de ir y venir es el inicio del cap. II.

Si Hegel estuviese hablando sólo de ejemplos de ese universal, no se ve por qué razón el que un esto fuese el argumento de una función predicativa habría de dar lugar a la anulación del esto en el universal de esa función.

Por tanto, entiendo que don Wenceslao Roces simplemente traduce mal cuando no traduce Beispiel como acción y efecto de Beiher-spielen, como a veces quiere el autor (o como es evidente que lo quiere en el caso que usted cita), sino sólo en el sentido de Beispiel, ejemplo. No es ésta la única vez que don Wenceslao Roces traduce deficientemente, en el sentido de que de su traducción no se colige lo que dice el original.

2.- Si lo que acabo de decir es así, es decir, si hay que traducir Beispiel como acción y efecto de Beiher-spielen, entonces para eso en castellano hay que recurrir a una frase. El recurrir a una frase, el desglosar el término, no resta a Hegel ninguna fuerza especulativa ni en ese capítulo ni en ningún otro.

Hegel, aparte de sus magníficas innovaciones terminológicas, en lo que se refiere a estilo utiliza un alemán más bien "vulgarote" e incluso muchas veces socarronamente basto, sin demasiadas pretensiones de estilo salvo cuando se emociona (entonces escribe muy bien). Creo que la fuerza especulativa de Hegel radica no en el estilo sino en el Gedanke, en el pensamiento que Hegel trasmite. Y por tanto esa fuerza se hace tanto mayor cuanto más claro queda ese Gedanke, esa idea de Hegel.

Por eso entiendo que en el aspecto que he señalado, en la traducción de don Wenceslao Roces se pierde casi toda la fuerza especulativa de buena parte del Gedanke o idea de Hegel en el cap. I.

3.- Con la mencionada operación de desglose de términos, Hegel no se vuelve ni tartamudo ni balbuciente. Muy al contrario, yo he tratado más bien de convertirlo en elocuente y redundante, para que la idea de Hegel quede siempre lo más clara posible. Y eso se consigue muy bien señalando todos los aspectos de lo que Hegel dice. O también explicando en una nota la buscada vaguedad en que Hegel deja un término. Sería maltraducir no dejar en el aire esa vaguedad, si el autor la busca.

4.- A veces los mejores elogios los he recibido de los críticos supuestamente más inmisericordes.

A propósito de mi traducción de Introducción a la filosofía de Heidegger un crítico me decía que no se distinguía bien entre lo que decía Heidegger y lo que decía yo. Casi me sonrojé de pudor. Usted me dice que con mi traducción hasta el alumno más "lelo" se lleva a casa un Hegel portable y entendido. Imagínese qué no hará el alumno despierto. Ése se lee a Hegel de corrido con mi traducción, seguro. Conforme a lo que usted dice, gracias a mi traducción tendremos una nueva generación de jóvenes hegelianos hispanos, introducidos además en todos los vericuetos de la erudición hegeliana. Me parece que usted se ha llevado una sorpresa: con la nueva traducción, a Hegel puede entenderlo hasta un estudiante. Así es.

Pero aparte de eso, yo también digo en mi introducción que mi traducción puede ser útil a maestros. Y efectivamente, creo que en lo que respecta al cap. I, a usted, que es maestro, puede serle útil mi texto. Como ya le dije públicamente en el congreso, la ponencia que yo le oí a usted sobre el cap. I del libro hubiera quedado notablemente mejorada si usted hubiera podido establecer la enfática conexión que Hegel establece entre el cap. I y el cap. VIII. Usted ni lo pudo hacer ni lo hizo porque simplemente el cap.VIII del libro en la traducción de don Wenceslao Roces no se entiende. Nadie que yo sepa lo ha entendido en la traducción de don Wenceslao Roces. Si usted hubiera leído el cap. VIII del libro en la versión que yo hago, con todos sus corchetes y notas eruditas, hubiera podido usted hacerlo, como cualquier estudiante de doctorado.

5.- A veces las críticas me vienen de lo que entiendo que es una cuestionable idea de traducción literal.

Traducir es llevar a una lengua lo que está en otra para uso de quienes están en la lengua para la que se traduce, decía Heidegger. En mi epílogo a Introducción a la Filosofía, expliqué y mostré que don José Gaos traduce mal cuando traduce Bewandtnis por conformidad. Pues en Bewandtnis Heidegger asocia la acepción bewenden bei (dejar estar, dejarlo ya) con la de Bewandtnis mit (lo que con algo pasa).

No es que la lengua alemana sea misteriosa, sino que simplemente da la causalidad de que en un término (Bewandtnis) la lengua alemana asocia o puede asociar dos significados que (casualmente) no hay en castellano un término que los asocie.

En castellano, la única manera de asociarlos es entonces dar ambos significados mediante dos frases y articular esas dos frases. O sea, cinco líneas. Qué horror, dijeron mis críticos, eso no es traducir (y algo análogo dice usted). Pero lo siento, ésa y no otra es la traducción "literal", o sea, lo que la letra de Heidegger dice. Traducir Bewandtnis por conformidad es simplemente no acertar con lo que Heidegger dice, o sea, es simplemente traducir mal. En la traducción de don José Gaos de Ser y Tiempo de Heidegger todo lo relacionado con ese concepto (y por tanto con el concepto de mundo) de Heidegger deja de entenderse, no porque el texto original sea oscuro, sino porque está mal traducido al castellano.

Lo mismo o algo similar ocurre aquí y otras muchas veces con Hegel. Cuando Hegel, como ocurre en el cap. I, utiliza un término que en castellano no se puede derivar del término con que se traduce el verbo que Hegel utiliza, una de dos: o se olvida uno de decir lo que dice Hegel, o abandona uno la idea de una traducción término a término. Yo opto sistemáticamente por lo segundo. Y así constata usted que puede entenderlo hasta un estudiante. Es la constatación que también hicieron muchos lectores con Introducción a la Filosofía de Heidegger, que simplemente hubiera resultado ininteligible si yo hubiera seguido a don José Gaos. Versiones como la que he hecho de la Fenomenología del Espíritu obligan a los maestros a dedicarse a otra cosa que a descifrar las oscuridades creadas por los traductores. Como usted dice, con ellas los estudiantes pueden llevarse a casa un Hegel que se entiende.

6.- Comprenderá usted que no desconozco la traducción de don Wenceslao Roces, pues la he utilizado en mi docencia. Tampoco desconozco las versiones francesas, y la versión inglesa. Don Wenceslao conocía sin duda, igual que yo, las partes traducidas por Zubiri, y creo que no las siguió. Yo tampoco. Y no creo que por eso nadie en mi entorno pueda decir que menosprecio a Zubiri, a cuya obra he dedicado un seminario de cinco años de duración.

Lo que yo he dicho en mi introducción es que durante la traducción he prescindido de las traducciones que conocía, a fin de concentrarme en la idea que me había hecho del texto, no que no las conociera, ni mucho menos que las despreciara. ¿Eso es arrogancia? ¿Por qué?

(Por cierto, el que dos traductores de alemán coincidan en traducir "ist da" por "está ahí" no es ninguna rara coincidencia, sino que es lo primero que a cualquier traductor o lector de alemán se le ocurre. Me pregunto si lee usted alemán).


Retrato de Hegel por Jakob Schlesinger, 1831

7.- Precisamente en el cap. I al que usted se refiere, la operación por la que Hegel convierte en lo esencial de la función predicativa cuyo argumento es un esto el movimiento de universalización del señalar, es una operación muy cuestionable desde el punto de vista de la filosofía analítica del lenguaje, es decir, desde un análisis a fondo de las expresiones deícticas. Eruditamente y con prolijidad explico por qué, y cómo habría que entender a Hegel. Disculpe mi erudición, si le moleta. ¿O es que usted considera aproblemática esa operación que además queda oculta en parte por la traducción de don Wenceslao Roces?

Y a propósito de notas, el modelo de una edición no tiene obligatoriamente que ser la edición de don Wenceslao Roces, puede ser también la de Hyppolite.

Y asimismo a propósito de notas, permítame que le añada que el señalar la presencia de Platón en el inicio mismo de la explicación hegeliana de las estructuras de la conciencia moderna, como hago en las notas al cap. I, es algo más que erudición que uno pudiera bonitamente sacudirse, pues ello afecta directamente a la estructura del texto. Bastó señalar en el congreso que la estructura del libro estaba montada sobre el Teeteto, El sofista, etc. de Platón, para que con base en ello un estudiante de doctorado de la UNAM captara perfectamente la relación del cap. VIII con el cap. I, como tuve ocasión de ver. Usted, como le dije, no la había captado.

8.- El añadir entre corchetes referencias a lo que pasa en el texto (como son las cosas que le estoy señalando), no impide la lectura, sino que la facilita muy sustancialmente (para eso están) tan pronto como se toman los corchetes como meros signos de puntuación.

9.- Respecto a todo lo que usted dice de alumnos lelos, de malos profesores entre los que quizá yo deba contarme, de que soy un arrogante, de que pese a haber traducido un par de decenas de miles de folios aun no sé traducir, etc., todo eso me suena más a la vieja proclama de "Guerra hasta los cuchillos" que a nada que tenga que ver con la ciencia. Por ahí no pienso seguirle a usted.

10.- Pero, como nos hemos limitado al cap. I, no tengo inconveniente en pasar a discutir con usted mi traducción del cap. II.

Reciba usted mientras tanto mis cordiales saludos.

Manuel Jiménez Redondo
Universidad de Valencia

* Respuesta al profesor Evodio Escalante Betancourt sobre la nueva traducción de la Fenomenología del Espíritu de Hegel