Usted está aquí: sábado 2 de junio de 2007 Sociedad y Justicia Rostock concentra a los altermundistas opuestos a la cumbre del G-8

No provocaremos a la policía, pero responderemos si ataca, dice un activista

Rostock concentra a los altermundistas opuestos a la cumbre del G-8

MATTEO DEAN ESPECIAL PARA LA JORNADA

Ampliar la imagen Los manifestantes comienzan a aparecer en Rostock, previo a la cumbre del G-8 Los manifestantes comienzan a aparecer en Rostock, previo a la cumbre del G-8 Foto: Reuters

Rostock, Ale., 1º de junio. Mientras se aproxima la fecha del inicio de la cumbre del G-8, miles de activistas llegan de varias partes de Europa a la ciudad de Rostock, al norte de Alemania, en donde fueron preparados tres campamentos para hospedarlos. Los jefes de Estado aún están lejos de esta localidad y sin embargo la multitud altermundista ya llena las esquinas del puerto de Rostock y comienzan las actividades de protesta.

Bombodromo invadido

En la tarde del primero de junio, unas mil personas, sobre todo de comités locales, invadieron pacíficamente las instalaciones del Bombodromo, el polígono de tiro que fue el blanco de prueba de la antigua Armada Roja. Hoy abandonado, el enorme espacio (7 por 20 kilómetros de bosque y pasto y unas cuantas instalaciones) es objeto por parte de la OTAN de una gran restructuración para convertirlo en el más grande polígono militar. En el plan del escudo espacial promovido por Estados Unidos -aceptado por sus aliados en Europa- está prevista la construcción de este campo de entrenamiento para los nuevos aviones Eurofighter 2000, el ya viejo proyecto comunitario para la constitución de los arsenales aéreos de Alemania, Francia e Italia. Sin embargo, la OTAN hace las cuentas sin el mesero, como se dice aquí. La población local de Mecklenburg-Vorpommern, la región federada al norte de Berlín, se ha organizado a lo largo de los pasados 15 años en una actividad constante que quiere evitar "la militarización del territorio en favor de las nuevas guerras que la OTAN y Estados Unidos quieren promover en Asia y el Oriente Medio".

Las organizaciones civiles que hoy protestan en el contexto de las acciones en contra del G-8 recuerdan muy de cerca las recientes movilizaciones en Italia en contra del proyecto para construir la nueva base en la ciudad de Vicenza. Es más, la conexión entre las movilizaciones en contra de la base de Vicenza y la de hoy es directa: el gobierno de Estados Unidos había propuesto a Alemania la construcción de una megabase militar aquí, en estas tierras. Sin embargo el entonces gobierno de Alemania, en 2002, rechazó la iniciativa. Por eso, Estados Unidos prefirió la disponibilidad de Italia para mover la poderosa Brigada 133 de su ejército de estancia en Europa, y poner aquí, a 80 kilómetros de Rostock el polígono militar.

Las movilizaciones como las de hoy y las de Vicenza surgen desde el territorio y en defensa de él. La población local, que no pertenece a partidos u organizaciones políticas, se organiza en defensa de su propio entorno y, como en esta ocasión, defiende su tierra en la visión colectiva de defender el planeta de nuevas guerras que desde aquí podrían comenzar.

La invasión pacífica, "no pacifista"

Desde Berlín salieron cientos de automóviles, camiones, camionetas y motos llevando a cientos de activistas. Quienes no encontraban lugar siquiera en el tren, invadieron las carreteras que salen de la capital alemana rumbo al norte del país en una frenética y casi desesperada búsqueda de un pasaje. Un patchwork de colores, siglas, manos que se levantan mientras desfilan los automóviles de las improvisadas caravanas. Mientras Berlín se vacía de los militantes de decenas de organizaciones distintas, llegan las noticias de más caravanas saliendo de España, Austria, Italia, Francia, Suecia que se han dado cita el 2 de junio en Rostock para la primera marcha.

La marcha de este sábado es importante porque muchos la consideran el "estreno de este movimiento que pudo organizarse de forma unitaria frente al G-8". Una unidad alrededor de la voluntad de encontrar consenso en torno a las acciones y las prácticas, aunque distintas entre sí. "Afortunadamente no hubo debate acerca de la problemática cuestión de la violencia", comenta Jan, del colectivo Fels (Por una corriente de izquierda). "Casi todos estamos de acuerdo en no hablar de violencia: la que aplica el G8 no es nada con lo que podría pasar aquí en estos días". El movimiento llega listo entonces todo lo que pueda suceder "porque", continúa Jan, "venimos determinados. No provocaremos a la policía, pero resistiremos si nos ataca".

La prensa acosada

La presencia del G-8 en tierra alemana, en una localidad turística, ha despertado, como si fuera efecto natural, las incomodidades de la población local y la protesta de los movimientos altermundistas. Sin embargo, cabe preguntarse por qué el G-8, siendo siempre objeto de protestas, no se reúne en lugares aislados. "Evidentemente, las reuniones en medio de la población, por así decirlo, sigue teniendo su función de muestra y búsqueda de una legitimidad ya muy desgastada", comenta Vittorio Sergi, de los Desobedientes italianos. Y para que el efecto cumpla su función, los medios de comunicación tienen un rol fundamental: unos 6 mil periodistas están acreditados por la organización oficial de la cumbre.

Sin embargo, hasta hace unos días no todos pudieron conseguir la preciada acreditación. Es el caso de unos 20 reporteros freelance. Es el caso de Félix Lee, periodista alemán del prestigioso diario TAZ. "No dieron explicación oficial alguna", comenta el protagonista de esta historia. "Según me dijeron, la policía política envió una tarjeta informativa para que me negaran el documento", explica. La oficina de la policía política, llamada Unidad para la Protección de la Constitución, decide quiénes pueden reportar. Después de recolectar "datos olfativos" para identificar a los manifestantes, la policía política -verdadero organizador de las medidas de seguridad- toma el papel de censurar a la prensa. "Nunca había pasado esto. La policía nunca había llegado a este límite", denuncia Félix. "Escribí acerca de los operatvios del 9 de mayo, eso debe de haber molestado a alguien -continúa-, pero están exagerando, todo mundo aquí está bien tranquilo por las protestas".

Afortunadamente esta historia tiene un final feliz. Lee llama a los periódicos y anuncia la voluntad de querer recurrir a los tribunales. Doce horas después, la oficina de prensa del G-8 llama al comunicador: "Pase usted a recoger su acreditación, por favor".

 
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