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Contradicción entre grado de desarrollo económico y reparto de la riqueza

Alta desigualdad en distribución del ingreso en el Distrito Federal

Según el INEGI, 58% de los trabajadores perciben menos de tres salarios mínimos

BERTHA TERESA RAMIREZ

Ampliar la imagen Un cargador en la calle de Santo Tomás, colonia Centro, en la ciudad de México Un cargador en la calle de Santo Tomás, colonia Centro, en la ciudad de México Foto: José Carlo González

A pesar de que el Distrito Federal cuenta con un alto nivel de ingresos per cápita, lo que debiera expresarse en niveles equilibrados de desigualdad social, "la realidad nos demuestra que la distribución del ingreso en esta ciudad es de las más desiguales del país".

Lo anterior se advierte en el diagnóstico sobre desigualdad y desarrollo social en el que se basó el Gobierno del Distrito Federal para diseñar las acciones del Programa General de Desarrollo 2007-2012.

Con base en ese diagnóstico, la contradicción entre el grado de desarrollo económico y la estructura distributiva que impera en el Distrito Federal implica que 20 por ciento de la población más rica concentra 55 por ciento del ingreso, en tanto que 20 por ciento de la más pobre sólo alcanza una participación en el ingreso de 5 por ciento.

Con base en la última encuesta de empleo urbano del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), 58 por ciento de los trabajadores en la ciudad percibe menos de tres salarios mínimos.

Los ámbitos de mayor vulnerabilidad como consecuencia de esta desigualdad se ubican en la población infantil, juvenil, discapacitados, adultos mayores y mujeres, agrega el análisis.

El abandono infantil en la población en situación de calle ha ido creciendo durante los últimos años, lo que remite a una problemática social con variadas y heterogéneas características que comparte entre sí una serie de dimensiones comunes: pobreza severa, aislamiento social, desarraigo, ruptura de vínculos sociales y familiares, deterioro personal y carencia de un lugar donde vivir.

Por su parte, los jóvenes de la ciudad de México viven continuamente problemas relacionados con el desempleo, la inseguridad, la falta de apoyo para la educación y la capacitación, y la escasez de vivienda que genera una creciente incertidumbre frente a su porvenir.

Con base en el conteo de población 2005, en el Distrito Federal viven 241 mil 362 jóvenes entre 15 y 29 años, de los cuales 48 por ciento son hombres y 51.2 por ciento mujeres.

Durante los pasados 20 años ha aumentado el número de jóvenes que está en el mercado de trabajo; "sin embargo, la población desocupada de jóvenes de entre 15 y 29 años significa 48.8 por ciento del total, de los cuales la mitad cuenta con educación media superior y superior y al no encontrar acomodo en el mercado formal se emplean en puestos de baja remuneración y poco o nula seguridad laboral y estabilidad, afectando principalmente a las mujeres.

El diagnóstico añade que lo anterior se agrava al momento que los jóvenes asumen responsabilidades tempranas y encabezan hogares.

Si bien las estadísticas de natalidad del INEGI señalan que el DF registra el menor porcentaje de nacimientos de mujeres de menos de 20 años, es importante contar con medidas que se apliquen en las escuelas y en las familias, las cuales permitan la prevención de embarazos a edad temprana y el apoyo a padres y madres jóvenes.

Las adicciones entre la población de jóvenes significa un problema de suma importancia. En 2001, entre ese grupo había 3 mil 298 hombres y 515 mujeres con adicciones, la mayoría atendidos en los centros de integración juvenil por consumo de cocaína y alcohol.

El documento añade que el alcoholismo es la adicción más grave entre jóvenes y la edad de la primera ingesta ha disminuido, de modo que éste ya es un tema de salud pública y de urgente atención.

El diagnóstico plantea, por otro lado, que la discriminación y la exclusión siguen teniendo rostro de mujer en el DF, ya que las mujeres enfrentan un ambiente adverso a pesar de que la capital "tiene el índice de desarrollo humano más alto del país, de 0.8830 aunque al introducir los indicadores de género éste baja a 0.8758, pero sigue siendo el más alto del país.

No obstante, es revelador que las desigualdades por roles de género que persisten en la capital inciden negativamente en la medición del desarrollo de la entidad al ubicar su posición a los niveles que se registraban en el último tercio de la década de los noventa".

Esto se refleja en las oportunidades de acceso y permanencia. En la escuela se encuentra quizás la mayor desigualdad de género, ya que el porcentaje de mujeres sin instrucción es mayor al de los hombres (4.6 por ciento contra 2.4). Además, 73.5 por ciento de la población analfabeta del DF son mujeres.

En materia laboral, la tasa de participación económica de las mujeres va en aumento constante; sin embargo, la desigualdad está presente en el ingreso que obtienen por su trabajo.

De los hombres que trabajan, 6.3 por ciento obtienen ingresos menores a un salario mínimo. Esta proporción es mayor en las mujeres, en donde 11.5 por ciento percibe menos de un salario mínimo. Esta brecha es igualmente amplia en los rangos de más de 10 salarios mínimos, 7.9 por ciento fueron 26 y para 2005 fue de 28.9 por cada 100.

 
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