Usted está aquí: sábado 16 de junio de 2007 Opinión Tiempo de Blues

Tiempo de Blues

Raúl de la Rosa

Una jornada con Billy Branch

Ampliar la imagen Hoy Billy Branch realiza su tercera y última actuación en Ruta 61 Hoochi Coochie Bar (Avenida Baja California 281, colonia Hipódromo Condesa entre Culiacán y Nuevo León, cerca Metro Chilpancingo). Informes y reservaciones a los teléfonos: 5211 7602 y 5256 0667. Inicia a las 22 horas. Cóver 200. Aceptan tarjetas. Acomodador de coches Hoy Billy Branch realiza su tercera y última actuación en Ruta 61 Hoochi Coochie Bar (Avenida Baja California 281, colonia Hipódromo Condesa entre Culiacán y Nuevo León, cerca Metro Chilpancingo). Informes y reservaciones a los teléfonos: 5211 7602 y 5256 0667. Inicia a las 22 horas. Cóver 200. Aceptan tarjetas. Acomodador de coches Foto: Marco Peláez

Primera llamada

CHICAGO, ILLINOIS, 15 DE JUNIO. Han transcurrido casi tres décadas de mi amistad con uno de los mejores armonicistas de Chicago: Billy Branch. Esta nota es un pequeño homenaje a este gran músico al que, por cierto, el pasado viernes 8 de junio durante la XXIV edición del Chicago Blues Festival se le dio un reconocimiento al cumplirse los 30 años de la banda que formó llamada Sons of the Blues.

PARA EL QUE ESCRIBE, ese viernes comenzó a las once de la mañana en uno de los escenarios del festival con los estudiantes, principalmente niños, con el programa que hace 20 años creó Billy para llevar el blues a las escuelas públicas de Chicago: Blues in the Schools, programa en el que no se trata de formar músicos sino sencillamente que conozcan ese género y que se extendió a otros segmentos de la población, no sólo afro americanos.

LAS CLASES SE INICIAN con una especie de recitación. "¿Por qué estamos aquí?" Y los niños responden: "Para cantar y tocar el blues" ¿Qué es el blues? y nuevamente responden: "Los hechos de la vida" ¿Por qué el blues es tan importante?.. "Es nuestra historia, nuestra cultura y las raíces de la música en América".

Después, en el escenario se iban turnando niños y niñas tocando la armónica, la guitarra eléctrica, los teclados y la batería; un pequeño ensamble que nos demostró que, quizás de ahí surjan algunos músicos que continúen con la tradición o simplemente podrán, cuando lo necesiten, en su vida adulta tocar un blues para alivianar la vida.

Segunda llamada

A LAS 7:15 DE LA NOCHE dio comienzo en el escenario principal el Petrillo Music Shell la celebración de los 30 años de existencia de Los hijos del blues, banda que formó Billy un año antes de venir a México por primera vez con la Chicago Blues All Stars que comandaba The Big Boss of the Blues: Willie Dixon.

LO IRONICO: BILLY ES el único que no era hijo de un blusista, como si fue el caso de Freddie Dixon, hijo de Willie; Lurrie Bell, hijo del recién fallecido Carey Bell; Garland Whiteside, hijo de Cliffton James, baterista de la Chicago Blues All Stars al que conocimos en 1978 en el I Festival de Blues en México y que el año pasado murió.

LA DESCARGA ESA noche fue impresionante: Billy Branch rodeado de algunos de los primeros integrantes de la S.O.Bs. más los músicos invitados, hasta sumar un total de 20 en escena, un mini festival que se organizó Billy y el lugar común sería decir: memorable, pero así fue y me recordó el cierre del II Festival de Blues en México, juntos estaban Muddy Waters con Pinetop Perkins, Jerry Portnoy, John Primer, la Blues Machine con la Koko Taylor en su esplendor, la Chicago Blues All-Stars de Willie Dixon con Billy, Freddie y Clifton y Son Seals todos entonando su Sweet Home Chicago.

Tercera llamada

COMO SI TODO lo anterior no fuera suficiente, unos pocos afortunados nos enteramos que mas tarde, en el club Hideout, Billy iba a tocar con una leyenda del blues y quizás el único músico vivo que conoció y tocó con Robert Jonson: Honeyboy Edwards que ese día celebraba sus noventa y dos años, no habríamos más de ochenta personas.

ERAMOS COMO UNA pequeña sociedad secreta que acudíamos a una ceremonia en la que se iban a invocar a los espíritus del pasado y el medio eran tan sólo dos instrumentos: la guitarra de Honeyboy y la armónica de Billy.

EL SORTILEGIO FUNCIONO, el mojo working del Mississippi descendió en las cuerdas de esa cortante guitarra del Delta. Esa noche Honeyboy, tuvo a su lado a un respetuoso Billy Branch que tan solo acentuaba las notas y las frases de la áspera voz del nonagenario bluesman, escuchar en vivo a estos dos músicos nos hizo flotar y los ojos se nos volvieron acuosos, no sé si volveremos a escuchar a estos dos artistas en una ceremonia -repito- musical como la de esa noche, lo dudo.

ASI TERMINAMOS ESE día memorable, el viaje habría valido la pena tan sólo por esa noche, pero habrían de venir más sorpresas, pero esa es otra historia. Nuevamente Billy Branch está en México y al verlo me viene a la memoria esa angustia que este músico acarrea consigo: los viejos blusistas, sus maestros, poco a poco van desapareciendo y sabe que ese arte musical va a desaparecer para siempre.

LAS NUEVAS GENERACIONES traen consigo el blues, su blues, y en ellos está el deber de mantener esa rica tradición musical que es la raíz de la música popular de Estados Unidos, nos reconforta saber que esa es la misión de Guillermo de la Rama, sobrenombre con el que él mismo se bautizó, este artista y activista social considerado como uno de las mejores armónicas del blues de todos los tiempos.

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