Usted está aquí: viernes 22 de junio de 2007 Capital El Banco Mundial califica de exitoso el proyecto del Metrobús de Insurgentes

La gestión capitalina debe replicar esa experiencia, considera en un informe

El Banco Mundial califica de exitoso el proyecto del Metrobús de Insurgentes

LAURA GOMEZ FLORES

El Banco Mundial dio a conocer que la construcción de la primera línea del Metrobús en la ciudad de México ha sido un éxito, generándole ahorros cercanos a los 2 mil millones de dólares por la reducción en el tiempo de recorrido de los pasajeros, pérdidas de horas-hombre y emisión de contaminantes a la atmósfera, lo cual se tradujo en la entrega del primer bono de carbono por un millón 700 mil pesos.

Una de las prioridades de la administración capitalina es replicar esa experiencia piloto en un sistema de 10 corredores, con los cuales se podría disminuir anualmente entre 300 mil y 500 mil toneladas de gases invernadero, con la posibilidad de que sea mayor si se combina con una mejor tecnología en los autobuses que se utilicen y la reducción de los niveles de carbono en los combustibles.

En su informe Transport and Climate: lessons from the Partnership between Mexico City and the World Bank señaló que para mejorar la calidad del medio ambiente es conveniente apoyar la modernización del sistema de transporte público y en este caso se demostró que la creación de una institución para el manejo del corredor, la participación de operadores privados de los autobuses, una nueva estructura de regulación y un precio integrado fueron factores que contribuyeron en el exitoso desarrollo del Metrobús.

Además de coadyuvar a reducir los riesgos en la salud debido a la contaminación por ozono o partículas suspendidas, conocidas como PM-10 (partículas menores a diez micras). Datos obtenidos de los esfuerzos realizados por las autoridades en la materia indican que los beneficios por año van en promedio de los 2 mil millones de dólares, aunque algunas estimaciones señalan que ascienden a 4 mil millones y otros a 400 millones de dólares.

La necesidad por ello de trabajar mano a mano en una política urbana que analice tanto la calidad del aire, el tipo de transporte que se implementará y las estrategias a seguir que, en el caso del Metrobús (Bus Rapid Transit, como se le conoce en el mundo) se han replicado con base en la experiencia de Bogotá y Curitiba, donde se inició, dado que el sistema busca optimar el uso del espacio público, ganar eficiencia, seguridad y responder a la necesidad de costo-beneficio.

Y los resultados en la primera línea puesta en operación en Insurgentes se refleja en una reducción importante de emisión de contaminantes; sin embargo, "no puede ser la única solución y menos estar aislada de la existencia de otros modos de transporte, a fin de maximizar su eficiencia" en beneficio de la población, el medio ambiente y la vialidad.

Por ello la importancia de que se extienda la red de servicios en la ciudad, pues también permitirá avanzar en la meta de reducir el carbono de los combustibles, las cargas de aire tóxico y los criterios de contaminación locales, además de complementar las inversiones hechos en el Metro y otros sistemas de transporte masivos.

Su amplia adopción en otras ciudades latinoamericanas y su relación con la disminución de emisiones locales y globales de contaminantes contrastan con el incremento en el uso de energía por pasajero transportado en la industrializada Norteamérica, por lo que la experiencia de estos sistemas debería ser de interés de los planes urbanos y políticas de estas naciones para su potencial aplicación, consideró el Banco Mundial.

 
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