Usted está aquí: viernes 22 de junio de 2007 Política ¿Quién cree en las instituciones?

Gabriela Rodríguez

¿Quién cree en las instituciones?

Cuando los defensores de derechos humanos son perseguidos o están en la cárcel, como el caso de Lydia Cacho, de los presos de Atenco, de los líderes del magisterio y de la APPO, y mientras los delincuentes comunes y electorales, los represores, asesinos, rateros, misóginos y hasta protectores de pederastas son gobernadores, jefes del Ejército y de la política interna, dirigentes de organismos federales "independientes" (como el IFE y la CNDH) y hasta obispos, me pregunto, ¿quién cree en las instituciones?

Según la Encuesta Nacional de Juventud 2005 recientemente publicada, estamos frente a una generación (12 a 29 años) que no cree en las instituciones, que está desencantada de la política y que no encuentra apoyo más que en la familia, los amigos y la pareja.

El 44 por ciento no tiene ningún interés en la política y tan sólo para 12.1 por ciento la política tiene un lugar muy importante en su vida.

Para 87.2 por ciento la familia es muy importante. En caso de necesitar consejo se recurre principalmente a la madre (41.8 por ciento), o a ambos padres (25.7); 70 por ciento considera que hay violencia dentro de las familias mexicanas.

La mayoría del tiempo libre se acompañan de los amigos; de la mamá y del novio o novia, más de 30 por ciento.

Más de 80 por ciento considera que los amigos son importantes, y 60 por ciento señala a la pareja como sustancial en su vida.

Se trata de una juventud amante de la música, el romanticismo y los dispositivos electrónicos: más de la mitad prefiere las baladas románticas (65.4 por ciento entre las mujeres), le siguen la música grupera, las rancheras y el rock en español; 37.3 por ciento tiene DVD portátil; 23.6 por ciento de los hombres y 16.8 de las mujeres tiene acceso a Internet; 60 por ciento de los hombres y más de la mitad de las mujeres tiene teléfono celular.

Son masas juveniles con pensamiento mágico religioso y actitudes pragmáticas. Casi 90 por ciento se declara creyente en la Virgen de Guadalupe, aunque 40 por ciento no practica el catolicismo con el cual se identifica; cerca de 4 por ciento son cristianos y otro 4 por ciento es indiferente a cualquier religión o no creyente; 79.1 por ciento cree en los milagros, 78.2 cree en el pecado, 61.4 por ciento cree en el infierno, 46 cree en espíritus, fantasmas y espantos. Casi la mitad considera que la Iglesia no resuelve los problemas concretos del país, y, para una tercera parte, esta institución no resuelve los problemas de los jóvenes.

Ciertamente es una generación hedonista, sobre todo la masculina; se disfruta ampliamente de las relaciones sexuales, pero muestran comportamientos mucho más preventivos que los que presentan los adultos. Antes de los 14 años casi 40 por ciento ya ha tenido novio o novia. Una tercera parte inicia las relaciones sexuales entre los 15 y los 19 años, principalmente con la novia o el novio (59.8 por ciento y 34.4, respectivamente), pero en segundo lugar con amigas o amigos (19.8 los hombres y 6.8 por ciento las mujeres). Entre menores de 19 años, 95.2 por ciento de los jóvenes activos ha tenido más de tres parejas sexuales en el último año, frente a un contrastante 27.1 por ciento de las jovencitas; entre las chicas de 20 a 24 años, cerca de la mitad ha experimentado con tres parejas durante el año anterior. En cuanto a las relaciones sexuales con compañeros ocasionales, las opiniones se dividen mitad y mitad. Más de 80 por ciento utilizó un anticonceptivo en su última relación sexual, cerca de 80 por ciento recurrió al condón, 13 por ciento de las mujeres utilizaron píldoras y casi 13 por ciento ha recurrido alguna vez a la anticoncepción de emergencia. El 38 por ciento justifica el aborto. El 11.6 por ciento de jóvenes reconoce haberse enamorado alguna vez de alguien de su mismo sexo, 3 por ciento de los hombres de 25 a 29 años se considera con orientación homosexual y 2.1 bisexual; entre las mujeres 0.8 por ciento se asume homosexual y 1.1 bisexual. Los principales problemas que enfrentan las personas de su edad son las drogas y el alcohol, mencionado por más de 70 por ciento de encuestados. La falta de trabajo se menciona por 28.5 por ciento, la falta de oportunidades para estudiar por 14.2 por ciento y el dinero como problema por 13.7 por ciento.

La familia es la que está resolviendo las necesidades de los jóvenes, incluyendo las económicas, porque el Estado se ha desentendido. Como la juventud es el grupo más numeroso se ha convertido en víctima favorita de la represión y del mercado, de los negocios frívolos sean legales o ilegales. Las amistades, el noviazgo, la música y el sexo son las únicas opciones para su desarrollo personal, el resto les es adverso o indiferente. Ser antinstitucional parece más un rasgo de realismo que de heterodoxia. Y tal vez por ello hoy estamos más cerca del anarquismo que de la democracia.

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