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Revelaciones de documentos desclasificados desnudan el espionaje estadunidense

Ofreció la CIA 150 mil dólares en 1960 a mafiosos para matar a Fidel Castro

Envenenarlo, el plan secreto de EU; se culparía a las "empresas perjudicadas" por la revolución

Además, conspiraciones para asesinar a dirigentes políticos extranjeros y acechar a periodistas

AFP, DPA, REUTERS, PL

Ampliar la imagen Thomas Blanton (izquierda), director del National Security Archive, y analistas ordenan los documentos Thomas Blanton (izquierda), director del National Security Archive, y analistas ordenan los documentos Foto: Reuters

Ampliar la imagen Malcolm Byrne, del NSA, muestra "las joyas de la familia" Malcolm Byrne, del NSA, muestra "las joyas de la familia" Foto: Reuters

Washington, 26 de junio. La Agencia Central de Inteligencia (CIA) ofreció 150 mil dólares en 1960 a dos miembros de la mafia estadunidense para que mataran al presidente cubano Fidel Castro con pastillas envenenadas, según nuevos detalles de un memorando de 1973 desclasificado este martes.

El National Security Archive (NSA), de la Universidad George Washington, reveló hoy un informe secreto de la CIA sobre actividades ilegales entre 1950 y 1970, en que además se incluyen conspiraciones para asesinar a dirigentes políticos extranjeros, entre ellos Fidel Castro y el primer ministro congolés anticolonialista Patricio Lumumba, escuchas de periodistas, vigilancia de estudiantes y la violación de correspondencia.

El archivo desclasificado, cuyo contenido fue catalogado por la agencia con el nombre de "las joyas de la familia", también da cuenta de que la CIA realizó ensayos con drogas que alteran las facultades mentales, como LSD, y que usó como sujetos a ciudadanos que desconocían el hecho.

Además, espió a líderes del movimiento por los derechos de los negros y activistas contra la guerra de Vietnam, violó correspondencia entre Estados Unidos y la Unión Soviética y China, y allanó viviendas de ex empleados de la CIA y otras personas.

El elegido para ayudar a Washington a asesinar a Castro fue Johnny Roselli, un alias de Filippo Sacco, también conocido como Santos Trafficant, quien era el encargado de la mafia para operaciones en Cuba, según una nota del diario The Washington Post que revelaba el caso en 1971.

Roselli fue el primer contacto de los agentes de la CIA, y quien presentó al segundo hombre para la misión, Sam Gold, también conocido como Salvatore Giancana, jefe de la Cosa Nostra en Chicago y "sucesor de Al Capone".

Según los documentos, que forman parte de más de 700 textos desclasificados hoy, la CIA esperaba poder utilizar en su provecho el interés de la mafia por sus propias operaciones en Cuba.

A los ejecutores del plan se les haría creer que los promotores de la iniciativa eran empresas perjudicadas por las políticas de Castro que querían eliminarlo, y se les dejaría claro que "el gobierno de Estados Unidos no estaba enterado de esta operación".

Richard Bissell, funcionario de la CIA en ese momento, se acercó en agosto de 1960 al coronel Sheffield Edwards, de la Oficina de Seguridad, para determinar si éste "tenía recursos que pudieran asistir en la delicada misión, que requería una acción de tipo gángster", según los documentos.

"El blanco de la misión era Fidel Castro", señaló otro de los textos desclasificados. Robert Maheu, una fuente segura de la Oficina de Seguridad, sugirió el nombre de Johnny Roselli.

Fue Maheu quien hizo la propuesta a Roselli el 14 de septiembre de 1960 en el hotel Hilton Plaza de Nueva York, y dijo que trabajaba para empresas internacionales afectadas por las medidas de la revolución cubana.

Haciéndose pasar por ejecutivos de dichas empresas, Maheu y otros agentes ofrecieron a Roselli los 150 mil dólares por acabar con el mandatario cubano. En la reunión también estuvo presente James O'Connell, de la Oficina de Seguridad de la CIA, presentado como empleado de Maheu.

Aunque el mafioso se negó a involucrarse en el plan de asesinato, tras ser persuadido por sus interlocutores dijo estar dispuesto a presentarles a Sam Gold, vinculado con "gente cubana".

Durante la semana del 25 de septiembre de 1960 se produjo la primera plática entre Maheu, Gold y otro individuo identificado como Joe, que era Roselli.

Sam Gold sugirió matar a Castro con pastillas envenenadas. Las píldoras, fabricadas expresamente, fueron enviadas al encargado de matar al líder cubano, el oficial Juan Orta, quien, señala el texto, "había estado recibiendo pagos" a escondidas de parte de "intereses de juegos" de azar y estaba en mala posición financiera.

"(Roselli) entregó las píldoras a Orta. Luego de varias semanas de intentos", el hombre pidió ser retirado del operativo, pero "sugirió a otro candidato, que hizo varios intentos sin éxito".

Uno de los principales miembros de la junta cubana en el exilio, el doctor Anthony Verona, se ofreció luego para "manejar la misión con sus propios recursos".

Pero poco después el proyecto fue cancelado tras el episodio en Playa Girón, cuando tropas cubanas vencieron a efectivos armados por la CIA que desembarcaron el 17 de abril de 1961 en Bahía de Cochinos, a unos 200 kilómetros de La Habana, y se rindieron tras 72 horas de feroces combates.

El director de la CIA, Michael Hayden, anunció la semana pasada la desclasificación de ese informe de cerca de 700 páginas, muy esperado por los historiadores, a pesar de que lo esencial del mismo ya era conocido.

Conspiraciones para cometer asesinatos de dirigentes extranjeros, entre ellos Fidel Castro, escuchas de periodistas, vigilancia de estudiantes, violación de correspondencia son parte de las actividades secretas que revisa el expediente ahora divulgado en el sitio del National Security Archive (http://www.gwu.edu/~nsarchiv).

"Es la primera desclasificación voluntaria de la CIA de material controvertido desde que George Tenet, en 1998, incumplió las promesas de más apertura", señaló Thomas Blanton, director del NSA, organización de investigación no dependiente del gobierno.

La organización adelantó textos relacionados con las "joyas de la familia", como un informe del Departamento de Justicia de 1975 donde se denunciaban grabaciones secretas ilegales en Estados Unidos, o la transcripción de conversaciones en las que el ex presidente Gerald Ford era informado sobre las actividades de la CIA.

El documento fue elaborado en 1973 a pedido del entonces director de la CIA, James Schlesinger. Hasta ahora sólo habían sido desclasificadas algunas decenas de páginas fuertemente censuradas.

Schlesinger había pedido ese informe tras haber descubierto el involucramiento de la agencia en el escándalo Watergate, que finalmente condujo a la renuncia del presidente Richard Nixon en 1974.

 
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