Usted está aquí: sábado 30 de junio de 2007 Cultura Cortazariana

Cortazariana

Cortázar describiría así la siguiente redición discográfica que esplende en los anaqueles: si Ed Thigpen está en la guitarra electrificada, es porque Ray Brown abraza una mujer morena en forma de contrabajo y Oscar Peterson descrucifica las teclas del piano: jazzología, ciencia deductiva.

El disco se titula Oscar Peterson, Ray Brown, Ed Thigpen. The final concerts (Gambit Records) y es también una redición afortunada de un documento histórico. Inspirado en el formato que instauró Nat King Cole para crear las atmósferas misteriosas, plenas de encanto y erotismo con trío de piano, bajo acústico y guitarra, el maestro Oscar Peterson fundó la que fue considerada la impronta de tal formación estratégica. Para el efecto conjuntó en primer lugar al guitarrista Herb Ellis, quien sería remplazado en la última etapa (la que plasma este álbum) por Ed Thigpen y también llamó al más grande contrabajista de su época, Ray Brown.

Juntos escribieron la historia durante 11 años. Dividido en dos sets magníficos, recrea dos conciertos en una sola grabación, con clásicos del alma como Misty, Django, una pieza maestra de Dizzy Gillespie titulada Con alma y la más bella de las composiciones de Bill Evans: Waltz for Deby. Suena a paraíso todo el disco.

 
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