Usted está aquí: sábado 30 de junio de 2007 Mundo Desactiva Scotland Yard dos coches bomba en pleno centro de Londres

El atentado frustrado causa alarma en EU; incrementan medidas de seguridad en NY

Desactiva Scotland Yard dos coches bomba en pleno centro de Londres

Los vehículos estaban cargados con botellas de gas, gasolina y clavos: departamento antiterrorista

De haber estallado habrían causado muchos muertos y heridos, señala el jefe policial Peter Clarke

DPA, AFP, THE INDEPENDENT, REUTERS

Ampliar la imagen Oficiales de la policía británica remueven vehículos sospechosos en la calle Haymarket, cerca de Piccadilly, el barrio turístico del centro de Londres donde fueron descubiertos ayer los dos carros bomba Oficiales de la policía británica remueven vehículos sospechosos en la calle Haymarket, cerca de Piccadilly, el barrio turístico del centro de Londres donde fueron descubiertos ayer los dos carros bomba Foto: Ap

Londres, 29 de junio. A casi dos años de los atentados del 7 de julio en Londres y dos días tras la asunción del nuevo primer ministro Gordon Brown, la policía desactivó hoy dos coches bomba en pleno centro de la capital británica, informó el jefe del departamento de lucha antiterrorista de Scotland Yard, Peter Clarke.

Los dos vehículos, estacionados en medio del barrio turístico de la ciudad, estaban cargados con botellas de gas, gasolina y clavos, y eran altamente peligrosos, aseguró el funcionario. "Están claramente vinculados", señaló.

El jefe de Scotland Yard había admitido previamente que, de haber estallado, la bomba del primer coche habría causado numerosos muertos y heridos. Fuentes policiales hablaron incluso de que se evitó una "matanza".

Brown, recordó que los británicos se enfrentan a una "amenaza terrorista constante y grave", tras el descubrimiento de los artefactos explosivos. "Haré hincapié ante el gabinete en que debe mantenerse la vigilancia durante los próximos días", agregó.

El primer vehículo, un automóvil marca Mercedes Benz plateado, fue hallado delante de un club nocturno cerca de Piccadilly, una concurrida zona comercial y turística, que las autoridades desalojaron por precaución.

Sobre las 2 de la madrugada la policía recibió una llamada de alerta sobre el vehículo del que salía humo frente al club nocturno Tiger Tiger, en Haymarket, en el barrio de West End.

A escasos minutos a pie se hallan Downing Street (donde se encuentra la residencia del primer ministro), el Palacio de Buckingham y la Cámara de los Comunes, que alberga el Big Ben.

Según Clarke, los artificieros desactivaron de forma manual la bomba. En el vehículo había unos 60 litros de gasolina, que junto con las botellas de gas propano y clavos habrían provocado una enorme explosión.

El segundo automóvil sospechoso, un Mercedes Benz color azul, violó una prohibición de estacionamiento y fue remolcado durante la noche, y finalmente estacionado en un garage subterráneo cerca de Hyde Park, indicó la policía londinense.

Fuentes próximas al gobierno y expertos en seguridad señalaron que se trata de un hecho "de dimensiones internacionales" y con conexiones con Al Qaeda.

Fuentes del gobierno británico informaron al diario The Independent que la bomba colocada en el primer automóvil iba a ser activada con la utilización de un teléfono celular. Sin embargo, Scotland Yard se negó a hacer cualquier comentario al respecto.

Los teléfonos celulares han sido utilizados para detonar bombas en Irak e Indonesia y en otros atentados, como el del 11 de marzo de 2004 en Madrid, que dejaron 191 muertos.

Un tercer auto sospechoso, un Saab negro, fue localizado en Fleet Street, calle que también fue cerrada al tráfico durante más de una hora, pero se comprobó que se trató de una falsa alarma.

El servicio de inteligencia británico MI5 advirtió que es "altamente probable" que se produzcan otros ataques y que el nivel de alerta permanecerá en el segundo escalón más alto.

Expertos en seguridad consideraron que el atentado podría estar vinculado con el cambio de gobierno en Gran Bretaña y señalaron que los autores del hecho podrían haber querido "advertir" a Brown para que cambie la política británica en Irak.

Clarke no hizo comentarios sobre posibles sospechosos. No obstante, puntualizó: "Todavía es demasiado pronto para tener algo de claridad. Es demasiado pronto para especular", afirmó, y pidió a la población estar en "alerta en todo momento".

La nueva ministra del Interior, Jacqui Smith, habló al término de una reunión de emergencia de la comisión Cobra de una "amenaza altamente peligrosa".

Fuentes próximas al gobierno indicaron asimismo que se está investigando si el artefacto es similar a los que se emplean en los atentados suicidas en Irak.

El Consejo Musulmán británico convocó a la población a ayudar a la policía a encontrar a los autores del incidente.

Horas antes de que la policía británica hiciera alusión a un atentado con coche bomba en Londres, un mensaje aparecido en una sala de chat en Internet utilizada a veces por Al Qaeda advirtió que "Londres será bombardeada", reportó la cadena CBS News.

El mensaje de 300 palabras apareció en la sala de chat Al Hesbah y fue dejado por una persona que se identificó con el nombre Abu Osama Hazeen, según CBS.

La televisora estadunidense señaló en su artículo que no estaba en condiciones de confirmar de fuentes independientes si existía algún vínculo entre el mensaje del pasado jueves por la noche y el descubrimiento de los coches bomba este viernes.

En tanto, el secretario de Seguridad Interior de Estados Unidos, Michael Chertoff, declaró hoy que Estados Unidos realiza consultas con Gran Bretaña y afirmó que no hay indicios de que se estuviera planeando un ataque similar dentro de Estados Unidos.

El funcionario instó a los estadunidenses a estar atentos e informar de cualquier actividad sospechosa, mientras en todo el país se ultiman detalles para celebrar el Día de la Independencia.

Hoy, la ciudad de Nueva York incrementó las medidas de seguridad debido al fallido atentado londinense, según apuntó el alcalde Michael Bloomberg.

Nerviosismo en Francia

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, afirmó que su país mantiene un alto nivel de alerta ante el riesgo de ataques terroristas, tras lo ocurrido en la capital británica.

Consultado por la prensa ante riesgos de atentados, el mandatario señaló en breve comentario que "el nivel de alerta en Francia es elevado", durante una visita a la ciudad Lyon, al sur del país.

El 7 de julio de 2005, Londres fue el escenario de un atentado en el Metro y en un autobús, ataques en que murieron 52 personas y más de 700 resultaron heridas.

Tres de los suicidas que provocaron las explosiones eran de origen paquistaní y uno jamaiquino. Fue el primer atentado suicida cometido en suelo europeo.

Días después, el 21 de julio, un ataque muy similar, aunque de mucha menor intensidad, volvió a sembrar pánico en Londres.

En marzo de 2007 tres hombres fueron arrestados y culpados de conspirar con los autores del 7 de julio de 2005, convirtiéndose así en los primeros acusados formalmente por los atentados.

Dos meses después, cuatro personas fueron detenidas en relación con los ataques del 7 de julio de 2005, entre ellas la viuda del presunto cerebro de la matanza, Mohamed Sidique Khan.

En agosto de 2006, la policía británica abortó un intento de atentado inminente en aviones que cubrían el trayecto entre el Reino Unido y Estados Unidos.

El plan, según Scotland Yard, consistía en causar explosiones en pleno vuelo de los aparatos con líquidos químicos llevados en el equipaje de mano.

Decenas de personas fueron detenidas entonces y miles de viajeros se vieron afectados por el cierre del aeropuerto londinense de Heathrow.

 
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