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Dice el instituto que se trata de un “fenómeno mediático” que nadie puede frenar

El INAH autoriza que se reduzca a Chichén Itzá a campaña comercial

Presidencia de la República y Hacienda se han sumado a la cargada publicitaria

Deplora experto que se haya perdido el carácter social y educativo del sitio arqueológico

MONICA MATEOS-VEGA

Ampliar la imagen El Castillo o pirámide de Kukulkán, monumento emblemático de Chichén Itzá, zona arqueológica en la mira del mercantilismo, con anuencia del gobierno mexicano El Castillo o pirámide de Kukulkán, monumento emblemático de Chichén Itzá, zona arqueológica en la mira del mercantilismo, con anuencia del gobierno mexicano Foto: Mónica Mateos-Vega

No obstante que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) se deslindó de la campaña comercial privada Siete Nuevas Maravillas del Mundo y que varios especialistas han alertado sobre los riesgos que enfrentarían los lugares que compiten en esa iniciativa ante el incremento del turismo, en México, Televisa ha convertido la zona arqueológica de Chichén Itzá, Yucatán, en un foro de televisión, con la autorización del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Desde ayer, la empresa de Emilio Azcárraga Jean transmite su noticiario matutino “en vivo”, teniendo como escenografía los vestigios mayas. Además, anuncia con bombo y platillo el show especial que desde ahí transmitirá durante todo el sábado, cuando se conocerá si la pirámide de Kukulkán ingresa en la lista de popularidad que se le ocurrió promover al magnate suizo Bernard Weber, quien con esta idea ha incrementado de manera sustancial su fortuna.

Zona abierta a los medios de comunicación

Al respecto, el arqueólogo Eduardo Pérez de Heredia, encargado de la zona arqueológica, reconoce en entrevista con La Jornada que la iniciativa promovida por el millonario Weber y apoyada con entusiasmo por el gobierno mexicano, así como por varios empresarios, se trata de un “fenómeno mediático” que ya nadie puede frenar.

Si bien aclaró que el INAH no se dedica a organizar shows, admitió que el 7 de julio “somos los anfitriones (de Televisa y de los medios que acudirán a “cubrir la nota” de la inminente designación de Chichén como “nueva maravilla”).

“lgo bueno debe de tener esta tensión que vivimos, esperamos que cuando pase se concrete una serie de proyectos que tenemos en puerta. La zona arqueológica siempre está abierta a los medios de comunicación. Durante el año, constantemente recibimos a televisoras internacionales como History Channel, Discovery o a enviados de Japón y de países europeos. Sólo que ahora nos llegan de golpe. El objetivo final es que Chichén Itzá sea un parque donde la gente venga a gozar, a disfrutar, sin muchas restricciones”, explicó.

Como ha informado La Jornada, la costosa publicidad que patrocinan Telmex, Coca-Cola y Pemex, con el respaldo abierto de la Presidencia de la República y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, opacó las voces de especialistas que alertaron sobre el riesgo que entrañaría el incremento de visitantes en Chichén.

De manera tardía, la UNESCO se deslindó de la campaña privada –el pasado 20 de junio– días antes de dar a conocer la inclusión de la Ciudad Universitaria de la Universidad Nacional Autónoma de México en la lista del Patrimonio Mundial de la Humanidad, noticia cultural que sin embargo no tuvo una cobertura masiva en los medios electrónicos, como sí se la han dado al eslogan “nuevas maravillas”.

En contraste, el gobierno de Egipto fue claro al proteger las pirámides de Giza de cualquier “abuso comercial”.

También en estas páginas se documentó, desde mayo, el uso irregular que los hoteleros dan a Chichén Itzá, con la complacencia de los responsables de preservar ese patrimonio. Otros medios de comunicación impresos, que primero apoyaron la campaña de Weber, luego, de manera ambigua, se sumaron a las advertencias sobre el riesgo que corre la zona arqueológica.

El uso comercial de Chichén Itzá –sitio que recibe alrededor de un millón de visitantes anuales– fue cuestionado hace días en el foro sobre turismo y patrimonio cultural que organizó el sindicato de trabajadores del INAH, en Yucatán.

En el encuentro, el ex director del centro INAH en esa entidad, Alfredo Barrera Rubio, lamentó que se haya perdido el carácter social y educativo de Chichén Itzá.

“Muchos yucatecos no conocen ese sitio arqueológico e inclusive los pobladores de la periferia no han tenido acceso al lugar, reconocido por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. No hay planes oficiales federales o locales ni de la iniciativa privada para fomentar el turismo social y educativo, el cual no reditúa alta plusvalía pero permite sustentar las raíces de nuestra identidad histórica”, puntualizó.

El ponente señaló que si bien históricamente Chichén se ha explorado, investigado, restaurado y preservado con recursos de los mexicanos, la mayor parte de los que se generan por el turismo se quedan en unas cuantas manos, sin que sus beneficios lleguen a amplios sectores.

También recordó que el sitio carece de un museo de sitio digno y que antes de aumentar de manera “irracional e ilimitada” el flujo de visitantes, es necesario un plan de manejo, de tal forma que la afluencia se limite a la capacidad de la zona arqueológica.

Nueva oferta turística del INAH

En charla con este diario, el director de Chichén Itzá, Eduardo Pérez de Heredia admitió que en las poblaciones aledañas, los habitantes sobreviven en “condiciones duras”, con un alto índice de desempleo, por lo cual es importante convertir el área de vestigios mayas en un “motor económico” que beneficie a todos ellos.

Dijo que el museo de sitio tuvo que ser cerrado porque no cumplía con las mínimas medidas de seguridad ante el gran flujo turístico, pero que se ha hecho ya un diagnóstico y existe un proyecto de rehabilitación, ante el cual “estamos a la expectativa”.

En lo que trabaja con entusiasmo el INAH en ese lugar es en una nueva oferta turística: recorridos nocturnos por la zona arqueológica. El proyecto es diferente al espectáculo de luz y sonido que ya se realiza; básicamente se desea fomentar que los visitantes pernocten en los alrededores, principalmente en los hoteles aledaños a los vestigios, entre ellos el Club Med, el Mayaland y el Hacienda Chichén Resort. Los dos últimos son propiedad de la familia Barbachano, quien se asume como propietaria de los terrenos donde se asienta la zona arqueológica.

Las visitas nocturnas “no serán un show”, insiste Pérez de Heredia, y añade: “queremos resaltar la experiencia de ver de noche los templos, con lineamientos dignos, nada intrusivos, con luces discretas. Estamos revisando varias propuestas”. Se han realizado ya tres pruebas del nuevo espectáculo, alguna de ellas en presencia de Alfonso de Maria y Campos, director general del INAH.

 
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