Usted está aquí: martes 10 de julio de 2007 Opinión Topes

René Drucker Colín

Topes

Desde hace ya muchos años, las autoridades del Distrito Federal han tenido la desafortunada costumbre de colocar gran cantidad de topes por toda la ciudad. Esto, desde luego, se ha extendido por todo el país y muy en particularmente en el estado de México, donde como ejemplo puedo decir que hace poco pasé por encima de 42 topes en un trayecto de poco más de 3 kilómetros, o sea, un tope por cada casi 100 metros. Cabe señalar que en el Distrito Federal hay trayectos de similar distancia también con topes cada 100 o 150 metros.

El asunto de los topes es patológico: se colocan por doquier, sin que la mayoría tenga razón alguna de estar. ¿Pero cuáles son las causas por las cuales tenemos tantos topes en la ciudad de México? Por ejemplo, podríamos pensar en las siguientes:

1. Algún(os) dueño(s) de una fábrica o distribuidora de amortiguadores solicita, en contubernio con autoridades, la colocación de topes por todos lados. Los amortiguadores de los diversos vehículos no aguantan mucho y pierden en poco tiempo su efectividad y se tienen que cambiar. Así suben las ventas de amortiguadores y el o (los) dueño(s) del negocio le aumentan los ingresos.

2. Cualquier ciudadano que haga valer su fuerza política demanda un tope en el sitio que se le ocurra (frente a su casa es más útil).

3. Las autoridades consideran que los conductores de vehículos son incorregibles (puede que sea cierto), no respetan nada y los topes evitan la disminución de la población.

4. Sesudos estudios de las autoridades sobre vialidad de tal o cual calle o avenida sustituyen la falta de respeto de los conductores hacia los señalamientos y los peatones.

5. Contratantes y contratistas hacen un buen negocio, poniendo, y a veces quitando, topes y poniéndolos en otros sitios.

6. Todos los topes se colocan con base en ocurrencias.

En fin, nosotros los ciudadanos parece que ya nos acostumbramos a vivir en Topilandia y tenemos que resistir las incompetencias de las autoridades a quienes les corresponde definir la colocación de topes (si es que hay alguien con esa función). Desde luego, la incompetencia de los responsables de colocar topes también se manifiesta en el estilo del tope. Los hay que parecen barreras infranqueables, también los hay altos y estrechos, los hay bajos y amplios (ésos son los mejores, pues evitan el desprendimiento de retina), los hay de bola, los hay estriados. Bueno, seguro que se me escapa algún estilo.

Me pregunto: ¿la colocación de topes y sus estilos son analizados por alguien?, ¿existe alguna concepción sobre el tipo que se requiere, o es simplemente una ocurrencia de alguien en algún momento?

No sé cuántos topes hay en la ciudad de México y/o en el país, pero seguro que son muchos, bueno, más bien diría muchísimos. Se dice por ahí que el nivel cultural o de civilidad de la población es inversamente proporcional al número de topes que se tienen en las calles.

Es muy probable que en esto de los topes tengamos el primer lugar mundial. Aunque esto no es bueno, tenemos como consolación que al menos somos número uno en algo.

 
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