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Son los primeros procesos a militares tras la anulación de las leyes de amnistía

Comienzan en Argentina juicios contra represores de la pasada dictadura

Cristino Nicolaides, entre los acusados por la desaparición de militantes de Montoneros

STELLA CALLONI

Buenos Aires, 10 de julio. Como un nuevo paso histórico en la lucha por la justicia, comenzó hoy en esta capital el primer juicio oral contra militares de la pasada dictadura, después de la anulación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, en el cual son procesados el ex general Cristino Nicolaides, ex comandante en jefe del ejército, varios coroneles, un policía y un agente civil por la desaparición de militantes de la agrupación Montoneros, durante la llamada contraofensiva de los años 79-80.

En tanto, en la ciudad de La Plata, provincia de Buenos Aires, tuvo lugar la segunda jornada del juicio oral contra el sacerdote Christian Von Wernich, ex capellán de la policía bonaerense durante la dictadura (1976-1983), con la presentación de los primeros testigos, todos sobrevivientes de los centros clandestinos de detención en esa zona.

En sus relatos los testigos reconocieron al sacerdote como la persona que los visitaba cuando estaban secuestrados y les pedía que hablaran para que los dejaran de torturar, o bien, intentaba obtener él mismo la información.

Entre ellos estuvieron Juan Nazar, ex director del diario La Opinión de Trenque Lauquen, en el sur del país, y ex funcionarios del gobierno peronista que administraba la provincia cuando comenzó la dictadura, y fueron llevados a esos centros clandestinos, como Puerto Vasco, el Pozo de Arana y otros.

Ambos juicios conmocionan a los organismos humanitarios que señalaron la importancia clave del proceso contra Nicolaides y otros ex jefes del batallón 601 de Inteligencia del ejército, que también actuó en la Operación Cóndor, la coordinadora represiva de las dictaduras del Cono Sur. Y es que se trata de los primeros militares en ser juzgados tras la anulación en 2005 de las leyes de amnistía; anteriormente sólo habían sido juzgados los ex policías Julio Simón, el Turco Julián, y el ex comisario Miguel Etchecolatz.

Los militares acusados no se presentaron, no estaban obligados a hacerlo, pero no ha habido un juicio similar desde los años 86 y 87 cuando se impusieron las leyes de Obediencia Debida y Punto Final y se consagró la impunidad para los responsables de crímenes de lesa humanidad.

Además de Nicolaides estaban citados los coroneles Jorge Arias, Luis Duval, Pascual Oscar Guerrieri, Antonio Herminio Simon, Julio Cesar Bellene, Juan Carlos Gualco, Carlos Gustavo Fontana, Waldo Carmen Roldan, y el ex agente Santiago Manuel Hoya y el policía, Julio Simón, quien cumple condena por secuestro y desaparición, así como por su actuación en los centros clandestinos de detención en esta capital.

Hasta este momento habían sido juzgados y condenados los policías Miguel Etchecolatz y Simón, pero no habían comenzado los juicios contra militares.

El primer testigo que declaró ante el juez federal, Ariel Lijo, fue Edgardo Binstock, actual secretario bonaerense de Derechos Humanos, esposo de Mónica Pinus, desaparecida en la Operación Cóndor, a su paso por Brasil.

Binstock responsabilizó a los ex jefes militares, Guillermo Suarez Mason (un general ya fallecido ligado con la CIA y con la Liga Anticomunista Mundial y que nunca pagó los crímenes cometidos durante la dictadura) y a Nicolaides por la desaparición de su esposa y otros militantes montoneros, cuando intentaban volver al país en el marco de los que sus jefes denominaron la "contraofensiva" contra la dictadura militar.

Mónica Pinus fue secuestrada en el aeropuerto de Río de Janiero, junto con Horacio Campliglia en una acción coordinada por militares argentinos y brasileños. El ejército argentino mandó un avión C-130 para traerlos al país donde desaparecieron. Esta operación se originó en Campo de Mayo en esos momentos a cargo de Suaréz Mason, mientras que Nicolaides era el comandante del III Cuerpo de ejército.

Binstock recordó que Niolaides reconoció que el ejército había detenido a 15 personas, que están desaparecidas.

En la misma causa declaró Claudia Allegrini, esposa de Lorenzo Viñas, hijo del escritor David Viñas, secuestrado en la frontera argentino-brasileña en una operación similar a la anterior y que también figura en el esquema de Operación Cóndor.

Allegrini, actual subsecretaria de Derechos Humanos del país, declaró que nunca dejaron de torturarlo mientras estuvo detenido. También sostuvo que el joven fue arrojado desde un avión al río de La Plata.

La causa continuará mañana donde entre otros está citado Víctor Basterra, sobreviviente de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), quien estuvo designado a trabajos de fotografía y manejo de documentos por los marinos. Basterra logró rescatar una serie de fotos y documentos claves para establecer la verdad sobre lo sucedido en ese centro clandestino de detención y es uno de los tetsigos más importantes en varias causas.

Fue este un día donde nuevamente se escucharon las voces de las víctimas y de sus familiares, en testimonios desgarradores, donde otra vez hubo lágrimas y emociones incontenibles.

En el juicio contra Von Wernich, el testigo Héctor Ballent, quien era director de ceremonial de la gobernación bonaerense cuando se impuso la dictadura, señaló claramente al sacerdote. Recordó que cuando lo vio en el centro clandestino Puerto Vasco, donde estuvo secuestrado, pensó de inmediato que se trataba de un policía; especialmente cuando les aconsejó que hablaran para que no los torturaran.

Ballent dijo que en su momento, recriminó a Von Wernich por el papel que cumplía al no denunciar las torturas, a lo cuál éste le contestó duramente.

Ballent y los otros testigos contaron las torturas a las que fueron sometidos y los simulacros de fusilamiento. Ballent reconoció también que el médico, Jorge Antonio Bergés- acusado de diversos crímenes- era quien autorizaba si la tortura continuaba o no de acuerdo a como estaba el detenido. Von Wernich es juzgado por siete homicidios, 31 casos de torturas y 42 casos de privaciones ilegítimas de la libertad.

En estos días, el nuncio apostólico Adriano Bernardini dijo durante una misa oficiada en Misiones que el pasado debía dejarse para la historia y que debía mirarse hacia el futuro, ratificando una posición de la alta jerarquía eclesiástica en el caso Von Wernich, que es rechazada aquí, incluso por sacerdotes y otras figuras religiosas.

 
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