Usted está aquí: viernes 13 de julio de 2007 Opinión Penultimatum

Penultimatum

Sacerdote en el banquillo

AHORA QUE LA Iglesia católica logró que el jefe nato del Ejército mexicano permita que existan ''guías espirituales" en los cuarteles, cabe mencionar el proceso que enfrenta en Argentina el que fuera capellán de la Policía de Buenos Aires en los años negros de la dictadura militar, el cura Christian von Wernich. Está acusado de participar en siete asesinatos, 41 secuestros y 31 casos de tortura. Es el primer integrante del clero argentino en comparecer ante la justicia. Otros muchos más, incluyendo obispos y cardenales, apoyaron a la dictadura y sus crímenes, con el beneplácito de Juan Pablo II y su nuncio apostólico.

CONTRA EL SACERDOTE declararán 120 testigos, algunos de los cuales han contado cómo engañaba a los prisioneros so pretexto de darles ''consuelo espiritual", cuando lo que deseaba era sacar información que luego costaba vidas. Uno de ellos, Héctor Baratti, narró cómo, estando preso, le preguntó al capellán qué culpa tenía su hija, de apenas varios días de nacida, en el drama que estaban viviendo él y su esposa. El sacerdote le respondió que la pequeña estaba pagando por lo que habían hecho sus padres.

EL COMITE NACIONAL Laboral de Estados Unidos nuevamente denunció la explotación extrema de la mano de obra que realizan algunas maquiladoras establecidas en Bangladesh, Jordania, China, Guatemala y Pakistán, por ejemplo. Una de esas empresas, acusada de ''tráfico humano" es la Maintrend International, responsable de maquilar la ropa de la marca Thalía Sodi, que se vende en Estados Unidos. La cantante dijo ser ajena a esa anómala situación y exigió que su línea de ropa fuera elaborada por obreros bien pagados. Pero todo indica que la exigencia de la también próspera empresaria no fue escuchada, porque su marca de ropa dejaría de ser negocio. Así lo da a entender el comité mencionado al reiterar que sigue la explotación de mano de obra local en esos países. Sostiene que algunas prendas de ropa que llevan el nombre de otra actriz, y modelo, Daisy Fuentes, las elabora en Guatemala la empresa Fibro, que paga a sus trabajadores, en su mayoría mujeres, 25 centavos de dólar por cada blusa que confeccionan. Luego se venden en las tiendas de Estados Unidos a un precio que oscila entre 25 y 38 dólares. Fibro tiene sus instalaciones en la población de Santiago Sancatepequez y obliga a sus trabajadores a laborar 60 horas a la semana sin pagarles tiempo extra. Además, les descuenta una parte del salario por concepto de seguridad social, pero no lo entrega al fisco de Guatemala. Para no ser cómplice de esa explotación, la cadena de tiendas Kohl's retiró de su catálogo las prendas que dice diseñar Daisy Fuentes, entre ellas calzado y blusas.

LA REVELACION DE LA SEMANA: ''Si la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) no reconoce el concurso para elegir las nuevas maravillas, lo lamento mucho. Yo estudié en la escuela cuáles eran las maravillas del mundo y nunca me dijeron quién había organizado el evento para elegirlas": Rodolfo Elizondo, secretario de Turismo e impulsor de concursos para elegir maravillas que ganen concursos.

 
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