Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 15 de julio de 2007 Num: 645

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

De islas y ballenas
NATALIA NÚÑEZ SILVESTRI

La decisión
MANOLIS ANAGNOSTAKIS

Giordano Bruno y el arte de la memoria
MARÍA LUISA MARTÍNEZ PASSARGE

Las claves de la obra de Borges en su vida
CARLOS ALFIERI entrevista con EDWIN WILLIAMSON

Las muchas Fridas
GABRIEL SANTANDER

El Berlín de Frida
ESTHER ANDRADI

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Columnas:
Galería
RODOLFO ALONSO

Las Rayas de la Cebra
VERÓNICA MURGUíA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

Corporal
MANUEL STEPHENS

Cabezalcubo
JORGE MOCH

El Mono de Alambre
NOÉ MORALES MUÑOZ

Mentiras Transparentes
FELIPE GARRIDO

Al Vuelo
ROGELIO GUEDEA


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Hugo Gutiérrez Vega

LOS JUEGOS FLORALES Y SUS CONTRASTES

En 1931 fueron convocados los primeros Juegos Florales de la Feria Nacional de San Marcos. De esta manera, Aguascalientes enriquecía al mundo poético mexicano y, de paso, aliviaba un poco las penurias de los poetas que como en La colmena, de Cela, vivían pendientes de las convocatorias lanzadas por un buen número de ciudades, para asegurarse una o dos semanas de tres comidas cotidianas. Don Pedro de Alba y Alejandro Topete del Valle encabezaron el comité del premio y fueron los primeros jurados. Tengo entendido que don Pedro, hombre de letras y amigo de López Velarde, de González León y de otros muchos escritores, fue el mantenedor de los Juegos y el autor del homenaje a la "Graciosa Majestad" de la principal fiesta de este país nuestro tan lleno de ferias y tan escaso de feria.

La historia de los Juegos Florales de Aguascalientes (sus mantenedores siempre hablaban de Clemencia Isaura y de los poetas provenzales) fue muy buena, pues los ganaron, entre otros grandes poetas, Rubén Bonifaz Nuño, Víctor Sandoval y José Carlos Becerra. Los jurados, en cambio, mostraban desigualdades notables que iban de Rosario Sansores hasta José Gorostiza, el autor del poema largo más importante de nuestro siglo xx. Los mantenedores fueron personajes notables: Jaime Torres Bodet (perdón don Jaime y muy merecido el don), Agustín Yáñez, José Emilio Pacheco, Carlos Pellicer...

Por todas estas historias y avatares vale la pena recordar con nostalgia los Juegos Florales. Cumplieron su función histórica y sirvieron, con desigual fortuna, a la poesía de nuestro país. Una anécdota personal puede servir para mostrar el lado oscuro de los juegos: allá, mediando los sesenta, este bazarista fue invitado como mantenedor a unos Juegos Florales que tenían lugar en Zacatecas. Llegué a la hermosísima ciudad (el aumentativo es totalmente justo). Me recibieron los líderes estudiantiles y me alojaron en un viejo y muy agradable hotel que se encontraba enfrente de la Catedral (ahora, en su lugar, hay un hotel de alguna de las grandes cadenas, hecho con buen gusto y respetuoso de la antigua fachada). Pedí el manuscrito del poema triunfador y me puse a leerlo con atención. De repente me inundó la más extrema de las perplejidades: el poema era un canto a Zacatecas en el que figuraban sus playas, sus palmeras agitadas por el viento y sus mulatas de insigne caderamen. Llamé a uno de los organizadores para preguntarle si ya había llegado el poeta ganador. Me dijo que se alojaba en el mismo hotel y que se trataba de un campechano que había cosechado en su larga vida más de cincuenta flores naturales. Un poco titubeante toqué la puerta de la habitación del bardo. Me abrió y me invitó a pasar. Me identifiqué y le expuse mi preocupación por alguno aspectos del poema. Le advertí que aceptaba de antemano todas las intenciones surrealistas, pero que necesitaba saber si se trataba de un juego metáforico. El hombre se puso pálido y, con sinceridad campechana, me confesó que se había equivocado, pues el poema era el que debía haber enviado a Mazatlán. Una equivocación en los sobres era la culpable del desaguisado. Nos reímos nerviosamente al pensar que en el poema mazatleco aparecían el desierto, "el cielo cruel, la tierra colorada" y las mujeres de perpetuo luto. Llegamos a la conclusión de que el jurado había abierto las plicas y, sin leer el poema, había adjudicado el premio al prestigioso coleccionista de flores naturales. Nos miramos con cierta angustia, pero me dijo que no me preocupara. "La entrega del premio será dentro de tres horas. Tengo tiempo suficiente para escribir un canto a Zacatecas. Salí admirado ante tamaña facilidad y le dije que me llevará el poema por lo menos una hora antes de la ceremonia. Así lo hizo. Ahora, a muchos años de distancia, creo recordar que el discurso del mantenedor fue casi tan malo como el poema pergeñado por el profesional de los florales.

Por estas y por muchas otras razones, Víctor Sandoval, el gran descentralizador de nuestra cultura artística, consideró que era necesario enterrar con todos los honores a los Juegos Florales y convocar en 1968 un premio que exigiá la entrega de un libro inédito. De esa manera nació el Premio Nacional de Poesía que, desde sus inicios mantuvo una estrecha ligazón con nuestra feria mayor. Algo parecido sucede con el carnaval de Río que, desde hace muchos años, homenajea a los poetas brasileños. Feria y Premio. He aquí una combinación muy afortunada. Gracias, Víctor Sandoval por tu visión de águila que ve desde lo alto las cosas por venir.

jornadasem@jornada.com.mx