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El escritor presenta su nuevo trabajo, La raíz eléctrica

La poesía no requiere de lógica: González Dueñas

Abreva en los grandes maestros, incluido Walt Whitman

ARTURO JIMENEZ

Un punto de partida con maestros como Walt Whitman y su canto al "cuerpo eléctrico", una inversión de la lógica de la vida cotidiana en busca de revelaciones o una apuesta por evidenciar el universo para abrirlo y mostrarlo y, de nueva cuenta y al mismo tiempo, volver a perpetuar su naturaleza eternamente enigmática, son algunas claves para adentrarse en el reciente poemario del escritor Daniel González Dueñas, La raíz eléctrica.

Poeta, narrador y ensayista, González Dueñas comenta acerca de este libro, editado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes:

"Whitman fue como el gran detonador de la visión que permea este libro, por aquel verso de Hojas de hierba que dice: 'Yo canto al cuerpo eléctrico'. La primera versión que leí fue una traducción de Jorge Luis Borges, muy distinta de la versión original en inglés. Aunque a mí lo que me interesaba aquí era la intuición que hay detrás de ese poema."

González Dueñas también menciona otra influencia: "Hay un momento en que don Juan (personaje de Carlos Castaneda) le habla de lo que él llama ver, que es cambiar la mirada como si fuera el sintonizador de un radio o una televisión, pues el hombre de conocimiento puede cambiar su mirada y ver el mundo tal como es.

"Don Juan describe cómo es el mundo: un tejido de hebras luminosas en la oscuridad. Me imagino estas hebras como relámpagos refulgiendo en la oscuridad y conectando a cada cosa con todas las demás. El universo como un tejido vivo, orgánico, en el que todo está unido."

-En esa línea, se observa en La raíz eléctrica la necesidad del poeta de evidenciar el universo, de hacerlo evidente para el lector.

-Creo que eso es parte de una búsqueda general. En este libro se da de esta forma particular, pero en todos mis textos hay partes de esa búsqueda incesante e insaciable. Está bien dicho evidenciar el universo, porque es como volverlo evidencia, o sea: dilema, desafío, enigma.

"Una de las declaraciones de principios que agradezco de los grandes maestros es entender el mundo no como un hecho dado, sino como un enigma abierto, como algo que debe resolverse, asumirse, abrirse, evidenciarse. La mirada debe ser educada, desarrollada, aprender a sumergirse en las cosas, no dar nada por hecho, todo está por hacerse. Incluso lo que nos parece más que hecho, inevitable, es perfectamente evitable, cambiable; la realidad se debe construir."

Puerta abierta, pero cerrada

-Mediante su discurso poético se percibe, y lo avala el escritor cubano Félix Pita Rodríguez, autor del prólogo, una especie de inversión de la lógica dominante en la vida cotidiana, como un irse detrás de las cosas, con el fin de lograr revelaciones.

-Una de las mayores virtudes de la poesía es que está más allá de la racionalidad del lenguaje. La prosa y el resto del lenguaje están más acá, regidos por una racionalidad o una lógica. Una puerta sólo puede estar abierta o cerrada. Y la poesía tiene la infinita virtud de estar más allá y, aunque puede usar la lógica, no le es imprescindible. Para la poesía una puerta puede estar abierta, porque está cerrada.

"Por eso la poesía es nuestra gran salvación, porque nos permite escapar del yugo de la razón y de la lógica, que son un obstáculo o constreñimiento, y abordar otras posibles dimensiones del pensamiento y de la experiencia."

-La mayoría de poemas son breves, incluso algunos son haikús, en la idea de la revelación y la densidad.

-De hecho el capítulo dos es otro libro dentro del libro: el poema La rueca del relámpago, un tejido hecho de 48 poemas muy breves, de estilo oriental, inspirados directamente en el haikú y la tanka. Casi todos son haikús (de tres versos) y cada una de las cuatro partes termina con dos tankas (de cinco versos).

"Este tejido tiene un sentido y está dividido en cuatro partes: tierra, fuego, aire y agua, cada una formada por poemas que pueden ser relacionados de manera horizontal, vertical o diagonal. No hablo de una lectura permutante, sino de una ligazón temática."

Aquí debe destacarse que el poemario completo La raíz eléctrica está dividido en cuatro capítulos más uno. Es decir, también los cuatro elementos (fuego, tierra, aire y agua), más el largo poema La raíz eléctrica, que da nombre al volumen.

"Esto tiene la pretensión de tener un sustento arquetípico. Hay muchas lecturas de la alquimia, que para mí es una parte de la poesía, como lo es el mito, la leyenda o las lecturas esotéricas. Y la división en los cuatro elementos sirve para sustentar los poemas, para que estén envueltos en esa atmósfera mítica y arquetípica que siempre estoy buscando."

 
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