Usted está aquí: sábado 21 de julio de 2007 Opinión Los de abajo

Los de abajo

Gloria Muñoz Ramírez

Construir la autonomía

"Pues la autonomía para nosotros es que el pueblo decide su forma de luchar o de organizarse tanto política como económica y socialmente; es el pueblo que decide su forma de vivir basándose en su lengua y en su cultura, porque nuestra forma de gobernar es diferente a la del mal gobierno; ellos son unos cuantos que deciden por todos lo que quieren que se haga, y los cuantos que deciden no deciden para beneficio de todos, sino que es a beneficio de ellos (...) Entonces, pues, nosotros somos diferentes. El mando es el pueblo, él decide cómo quiere su salud y su educación. A veces en el pueblo hay necesidades o problemas; entonces se junta el pueblo para buscar una solución y esa decisión debe ser con base en la razón." (Palabras de las autoridades autónomas zapatistas de la región de La Realidad, Chiapas).

Nuevamente es el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) el que convoca al mundo de la resistencia para escucharlo y para ofrecer su experiencia en la organización cotidiana de la autonomía. Nuevamente son ellos, los zapatistas, quienes ponen el espacio, el oído y la mirada para el intercambio y el (re)conocimiento de las diferentes experiencias que resisten al capitalismo en su fase neoliberal. Las comunidades en rebeldía, aquellas que desde los primeros rayos del sol y hasta que anochece ponen el cuerpo y el alma en la construcción de un mundo mejor, una vez más abren sus puertas y, sobre todo, el corazón al mundo entero.

Se trata del segundo Encuentro de los Pueblos Zapatistas con los Pueblos del Mundo, que se celebra en territorio zapatista del 20 al 28 de julio, en unas jornadas que tienen como objetivo que se conozca "directamente de la palabra de las bases de apoyo del EZLN, el proceso de construcción de la autonomía en las comunidades indígenas zapatistas de Chiapas".

La organización de la autonomía en los pueblos zapatistas no sigue un manual ni un recetario. Todos los días se enfrentan nuevos retos y se exploran nuevas maneras para enfrentarlos. Con escasos recursos económicos, pero con el ánimo de quienes depositan toda su confianza y esperanza en un proyecto de vida diferente, anticapitalista y de izquierda, los hombres, mujeres y niños de las comunidades indígenas organizan sus escuelas, casas de salud, hospitales, cooperativas, farmacias, bodegas de comercio y un largo etcétera que engloba lo que ellos definen como autonomía, a saber, "el derecho universal donde podemos vivir humanamente, con libertad, con justicia, con democracia, con nuestras propias leyes y con dignidad".

La autonomía, dicen los zapatistas, "significa reconocer que siempre fuimos y seguiremos siendo pueblos con nuestra historia, nuestra religión y cultura, educación, lengua, etcétera (...) Es el reconocimiento de lo que de por sí ya existe, lo que de por sí es un hecho, que somos un pueblo y tenemos la capacidad de gobernarnos, controlarnos, mejorarnos y salir adelante". Es esta práctica la que ofrecen al mundo decenas de miles de hombres, mujeres y niños tzotziles, tzeltales, tojolabales, choles, zoques, mames y mestizos, todos zapatistas.

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