Número 133 | Jueves 2 de agosto de 2007
Director fundador: CARLOS PAYAN VELVER
Directora general: CARMEN LIRA SAADE
Director: Alejandro Brito Lemus

RESEÑA

Niños del sida, niños de nadie

Por Carlos Bonfil

En Jesús niños de América, cortometraje de veinte minutos, segmento de la serie de siete cortos titulada Niños de nadie (All the Invisible Children), el realizador afroamericano Spike Lee (Fiebre de selva) ofrece una perspectiva dramática de lo que significa ser, en un barrio marginal estadounidense, un niño portador del virus de inmunodeficiencia humana (VIH). En Brooklyn, escenario de muchas cintas anteriores del director, Blanca, una niña negra de 12 años, asiste diariamente a los pleitos conyugales de sus padres, de cuya vida íntima ignora casi todo, en particular que son heroinómanos y que están infectados con el virus del sida, y que la línea de infección ha pasado del padre a la madre para culminar en ella misma, hija única. Cada mañana debe tomar, sin entender porqué, numerosas pastillas, presentadas como vitaminas, que en realidad son medicamentos antirretrovirales. El padre, ex combatiente de la guerra de Irak, atribuye el padecimiento a una conjura médico-militar y concluye que los fármacos antisida, en lugar de beneficiar al organismo, lo envenenan lentamente. En el clima opresivo de esta familia coexisten el miedo, la ignorancia y un total abandono moral. El drama estalla cuando la niña se enfrenta a la discriminación abierta en su escuela, donde los condiscípulos y padres de familia y profesores están más al tanto que ella de lo que en realidad le sucede. El paulatino descubrimiento de una supuesta sentencia de muerte en carne propia, y la conciencia de la pérdida inminente de sus padres, presentimiento de su condición futura de niña huérfana desahuciada, se convierte en una vivencia insoportable. Spike Lee captura, sin morbo ni sentimentalismo, el azoro inicial y el desamparo de la niña, y también las reacciones complejas de sus padres. El clima de rechazo en la escuela, la crueldad de los compañeros de clase, el escarnio verbal (“AIDS baby, AIDS baby”), la agresión física, la indignación mezquina de una madre temerosa de un contagio colectivo, y la soledad de Blanca, tan enorme como lo que ignora y teme de su padecimiento, todo ello ofrece un testimonio brutal sobre la persistencia del prejuicio que todavía padecen muchos portadores del VIH a más de veinte años de su aparición. El modo en que la niña comienza a madurar vertiginosamente y a comprender de modo cabal lo que le sucede y lo que en adelante debe hacer, es posiblemente el aspecto más positivo y conmovedor de la historia. El retrato de Blanca se integra vigorosamente a la galería de niños solitarios e invisibilizados que presenta esta estupenda cinta, con cortos adicionales de los cineastas Emir Kusturica, Ridley Scott, Mehdi Charef y Katia Lund, entre otros, que sigue aún en cartelera.

Niños de nadie (All the Invisible Children).
Varios directores, Italia, 2007. Se exhibe en el cine Lumière Reforma