Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 5 de agosto de 2007 Num: 648

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

En La Patrona
LIZZETTE ARGÜELLO

Un rostro
TITOS PATRIKIOS

Con y sin Asturias
JAVIER GALINDO ULLOA entrevista con OTTO-RAÚL GONZÁLEZ

Dos Poemas

La biblioteca de
Madame Bovary

RICARDO BADA

1857: año de la Bovary
ANDREAS KURZ

Mané y el sueño
CARLOS DRUMMOND DE ANDRADE

Leer

Columnas:
Mujeres Insumisas
ANGÉLICA ABELLEYRA

Paso a Retirarme
ANA GARCÍA BERGUA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

La Jornada Virtual
NAIEF YEHYA

Cabezalcubo
JORGE MOCH

Artes Visuales
GERMAINE GÓMEZ HARO

A Lápiz
ENRIQUE LÓPEZ AGUILAR


Directorio
Núm. anteriores
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Angélica Abelleyra

Elizabeth Romero: doctora para cur-arte

Creció en un ámbito femenino, entre la cocina y el colegio de monjas. Y esa vena matriarcal que recorrió su cuerpo y sus vivencias desde pequeña –el padre ausente– contagió para siempre las inquietudes narrativas de Elizabeth Romero (DF, 1960), no sólo a través de la palabra escrita, sino también con el lenguaje visual que le sirve para recrear performances, hacer arte correo y libros de artista, servir de modelo, dar vida a su alter ego, La Doctora, o en su labor de historiar la producción creativa y, a fin de cuentas, alimentar su capacidad multiplicada de ver.

Su columna vertebral, dice, es la escritura. Se reconoce con ese imán táctil, visual y emocional hacia la caligrafía desde los once años, cuando entrenaba hasta el infinito la forma más bella de plasmar con tinta china su nombre en el certificado y, muchos años después, cuando su mente ligada al ensueño y la imaginación desembocó en ensayista que busca hacer la crónica de las artes visuales contemporáneas y también rastrear la huella de los pasados creativos poco explorados en México.

Su amor por las letras la incitó a estudiar Lengua y Literatura Hispánicas en la uam a fines de los setenta, pero su espíritu más vital y desenfadado no logró adaptarse a la solemnidad de los escritores y se alió entonces a los artistas visuales que le daban, al menos, un aire de más juego y desparpajo. Una de sus primeras acciones artísticas fue casarse con el colombiano Santiago Rebolledo en un camión urbano de la ruta San Ángel-La Joya (1981). Artistas y pasajeros cotidianos del transporte público acompañaron a la pareja que tenía la calle como tema, y de esa manera ella iniciaba su periplo en las acciones/performances que a la fecha suman veinticuatro realizados en México, República Dominicana, Morelos y Yucatán.


Foto: CÚsar Manjarrez

La semilla del arte ligado a lo urbano y lo colectivo se afianzó no sólo con aquella experiencia, sino al lado del grupo Suma, su creación de arte objeto, clases de literatura en una escuela activa y el inicio de una labor escritural en muchos periódicos y revistas. Luego de un receso por maternidad, en 1996 retomó su obra plástica, centrando ahora sí su cuerpo como material a explorar a través de objetos, cajas e improntas en papel a fin de investigar –cuestionarse o reapropiarse– los rituales femeninos, la sexualidad, la maternidad y todas las invenciones que hemos hecho de esa casa propia que somos en el cúmulo de huesos, arterias, músculos, vísceras y demás.

Ensayista, guionista y locutora de radio, actriz de sus propios performances centrados en el mito azteca del sacrificio y liberación de Xipetótec, "el señor desollado", en 1983 empezó a dar vida a La Doctora, su alter ego, de una ligereza y un dandismo de los años cuarenta (sombrero, guantes largos y bolsito en la corva del brazo), recreado por una decena de fotógrafos que la han tomado de modelo. También Romero es autora de exposiciones en Brasil, Japón, Italia, Argentina y México, de gráfica, arte objeto y arte correo, así como de premios nacionales de periodismo por sus crónicas de performance y reportajes sobre el tatuaje.

Y si bien la frustra no haber sido bailarina de folclórico ni historiadora de academia, sí ha rastreado la huella de movimientos y aportaciones artísticas como el del colectivo Suma, cuya primera parte del archivo catalogado se entregó al Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (iago). Así, también prosigue en su análisis del cuerpo como un entramado no sólo biológico sino histórico y social, mediante los talleres que ofrece en el Centro Nacional de las Artes.

Guadalupana de corazón, ha trabajado en el ritual del cuerpo a partir del el dolor. Cree en la experiencia del cuerpo sacrificial. Primero documentó visualmente todo el proceso de creación de su tatuaje de la Virgen de Guadalupe en su espalda; luego el fotógrafo Federico Gama dejó testimonio de la acción de perforarse los labios vaginales (con puntas de maguey) para colocarse un piercing (hecho por Katia Tirado), y así ofrendar su sangre a la deidad morena, y ver de paso sus genitales por primera vez.

Espera que esta serie fotográfica pueda mostrarse pronto y continuar con su investigación en torno del grupo Suma, así como sus colaboraciones de crítica de arte en medios como Cuartoscuro, Alquimia, Diario de campo y otros que le permitan multiplicarse en medios y voces para apropiarse una y otra vez de su cuerpo y de lo mineral, lo campirano, lo místico y lo simbólico de su universo femenino.