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Jorge Hernández y Guillermo Arriaga llevarán su cinta al Festival de San Sebastián

El búfalo de la noche, un paseo por la locura y la desesperanza

La voluntad no se impone al arte: "no puedes decir voy a hacer una obra que gane el Nobel"

JORGE CABALLERO

Ampliar la imagen Liz Gallardo en un fotograma del filme que protagoniza con Diego Luna, Gabriel González, Irene Azuela y Camila Sodi Liz Gallardo en un fotograma del filme que protagoniza con Diego Luna, Gabriel González, Irene Azuela y Camila Sodi

El director venezolano Jorge Hernández Aldana definió su opera prima, El búfalo de la noche, como: "Una película dura y complicada. No quise hacer una cinta fácil que la gente olvide al salir del cine, sino una que haga reaccionar al público. Desde el punto de vista artístico es una película ambiciosa, no está acotada por ningún tipo de reglas ni fórmulas, la hicimos tal y como creímos que la debimos hacer". El búfalo de la noche, basada en la novela homónima del escritor Guillermo Arriaga, está protagonizada por Diego Luna, Liz Gallardo, Gabriel González, Irene Azuela y Camila Sodi; la cual llegará a 350 salas de cine en México el próximo 17 de agosto.

Guillermo Arriaga, quien también es productor del filme, lo definió así: "creo que además de los temas que toca, como la pérdida, la culpa y el aprendizaje, muestra que vivimos en una sociedad cada vez más alienada. Este capitalismo salvaje en el que estamos sumergidos nos ha quitado nuestra condición de sujetos y nos ha trasformado en objetos, creo que esta película reflexiona sobre la alienación y cómo hace que nuestras herramientas de comunicación sean cada vez más precarias; por eso este vínculo animal con el cuerpo y el sexo que hacen los personajes".

El búfalo de la noche narra la historia de Gregorio, un joven esquizofrénico quien adora a su novia Tania y tiene una amistad entrañable con su amigo Manuel. Pero la enfermedad de Gregorio, hace que lo recluyan en un hospital siquiátrico, mientras Manuel y Tania comienzan a tener un romance; la pasión entre ellos crece al grado de que la mujer decide terminar con Gregorio.

Dos días después de salir de su más reciente reclusión del siquiátrico, el esquizofrénico se pega un tiro en la cabeza. La culpa comienza a taladrarles la cabeza a Manuel y Tania, inician un descenso a los abismos de la locura y la desesperanza. Durante los días siguientes al suicidio, Manuel recibe una caja que le dejó Gregorio. Al tratar de descifrar las cartas y las fotografías, Manuel camina por territorios oscuros, similares a los que anduvo su amigo.

Cambios insustanciales

La cinta sólo se ha exhibido en el pasado Festival de Cine Independiente de Sundance. Jorge Hernández hizo algunos ajustes estructurales a la cinta para el estreno comercial: "Lo que nos interesa es la reacción del público mexicano, la película sigue siendo la misma, los cambios no son sustanciales... Para la adaptación de la novela al cine partimos de que como son lenguajes distintos, lo importante era mantener el espíritu y creo que lo logramos... La sensación que me causó ver el filme ya terminado fue la misma de cuando leí el libro; me movió las mismas cosas la película que la novela".

El venezolano agregó que la importancia de hacer este filme "es la contradicción de los personajes, lo que los acerca a las personas de carne y hueso. Las historias de jóvenes que vemos en la pantalla vienen generalmente de otros países, donde reflejan una realidad que no tenemos en Latinoamérica; nosotros dedicamos la película a tocar estos problemas de los jóvenes con un lenguaje propio... Antes de empezar el rodaje y leer la novela, no sabía que México tiene un alto índice de suicidios y de casos de esquizofrenia juveniles, de los más altos del mundo. Esto me comprueba que hablar en esta película de estos problemas fue una buena elección: nosotros, además de entretener con la película, queremos hacer una reflejo de la juventud de este país y en buena medida en América Latina".

Relaciones destructivas

Del alto contenido sexual de la película, Hernández refirió: "En el libro hay más escenas sexuales que en la película la mayoría de éstas a lo que se refieren es a la desesperación que sufren los personajes por carecer de una comunicación genuina con el otro. En este mundo donde pareciera que la tecnología debiera acercarnos -en esta ciudad donde nos estamos protegiendo constantemente de todo, en lugar de comunicarnos mejor-, nos está aislando cada vez más. Lo que hacen los personajes de El búfalo de la noche, es una búsqueda desesperada de contacto, que han traducido en contacto físico, y que a lo largo de su aventura y experiencia se dan cuenta que de eso no se trata el amor y la amistad".

Regresando con el escritor de la trilogía de Amores perros, 21 gramos y Babel, mencionó: "El búfalo de la noche es una novela que escribí después de dar clases, luego de varios años noté que los jóvenes están cada vez más lastimados, que la capacidad del ser humano de introspección y de relación con el otro está cada vez más deteriorada. Como no tenemos herramientas para comunicarnos de manera profunda estas búsquedas las entablamos de forma destructiva y a tropezones, eso es precisamente lo que quiere reflejar la película... Desde que salió la novela sus lectores naturales han sido menores de 30 años, quienes la entienden mejor porque están viviendo el mismo proceso de confusión de los personajes. Actualmente la novela se está vendiendo mucho; la editorial pensaba vender en esta reciente redición 5 mil ejemplares, y ya van 40 mil de tiraje y traducciones a 15 idiomas. O sea que hay una identificación de la novela con el mundo".

Arriaga, también adelantó: "El búfalo de la noche participará en el próximo Festival Internacional de Cine de San Sebastián (aunque no precisó en que sección) y ha sido vendida en países como Irán, Holanda, Luxemburgo, Rumania, Serbia, Turquía, Israel, Polonia, Grecia, Macedonia, Turquía y Bélgica".

A la pregunta de por qué tomar el riesgo de elegir un director debutante, dijo: "Si algo va a definir mi carrera quiero que la palabra sea riesgo e involucrar en esa palabra a todos los que trabajan conmigo... Hay algo que no tiene el arte: voluntad ni progreso. No hay voluntad porque no puedes decir voy hacer una obra para ganarme el Nobel, ni siquiera partir de la idea de hacer una película para meter millones de espectadores, y no hay progreso porque entonces la más reciente novela de Gabriel García Márquez sería mejor que Cien años de soledad o la última novela publicada sería mejor que El Quijote.

 
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