Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 12 de agosto de 2007 Num: 649

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

El infierno de Fante
VÍCTOR M. CARRILLO

El cine coreano y la violencia
LEANDRO ARELLANO entrevista con PARK CHAN-WOOK

Baldomero Sanín Cano, cincuenta años después
HAROLD ALVARADO TENORIO

Baudelaire, desde Campoamor
RICARDO BADA

Baudelaire y Las flores
del mal

ANDREAS KURZ

Bruno Widmann:
lenguaje y figuración

MIGUEL ANGEL MUÑOZ

Leer

Columnas:
Señales en el camino
MARCO ANTONIO CAMPOS

Las Rayas de la Cebra
VERÓNICA MURGUíA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

Corporal
MANUEL STEPHENS

Cabezalcubo
JORGE MOCH

El Mono de Alambre
NOÉ MORALES MUÑOZ

Mentiras Transparentes
FELIPE GARRIDO

Al Vuelo
ROGELIO GUEDEA


Directorio
Núm. anteriores
jsemanal@jornada.com.mx

 

EL SALTO AL VACÍO O LA VIDA ESCRIBIENDO

JORGE MOCH


La jornada de la mona y el paciente,
Mario Bellatín,
Almadía,
México, Oaxaca, 2007.

Mario Bellatin (a quien unos quieren nacido en Perú y otros en México pero todos de acuerdo que en 1960) es un reinventor de la brevedad narrativa. Calificado por la crítica de feroz economista del lenguaje y minimalista radical (Rafael Lemus dixit, más o menos así), cierto es que Bellatin es un escritor de feracidad y no sólo ferocidad notable, creador de más de una quincena de títulos repartidos ya en varios países y lenguas cuyo recuento corona por ahora La jornada de la mona y el paciente, en la colección Mar abierto de la vigorosa editorial Almadía (Oaxaca, 2006), con que Bellatin suma un vasto acervo de sobrada incidencia literaria.

En La jornada de la mona y el paciente Bellatin, fiel a renuncias estilísticas, reitera esa manera de escribir afortunadamente escurridiza a las taxonomías, pero sin abandonar la angustia como motor de su escritura, y entrega otra pieza con sello: magra, garruda, filosa, angustiante y capaz de engendrar en una primera lectura esa suerte de aturdimiento al que sus lectores parecemos predestinados: la sensación de laberinto pero no para encontrar la salida, sino para eternizar la posibilidad del movimiento, búsqueda del yo encanillando fino la nostalgia, a ratos negada por el desamparo, del futuro posible en lugar de la pétrea certeza de la muerte con la que se duerme al lado desde el desconcertante comienzo del libro, que es como una reivindicadora declaración no de principios sino de impoluta locura, el salvoconducto con que traspasar cínicamente convenciones del escarnio y la autocompasión porque a ratos así los esgrime el protagonista, como armas contra los que lo rodean (como su disminuido, relativizado terapeuta), contra quienes poblaron su pasado y contra sí mismo: "Se me habla de dormir junto a la muerte […] Del sujeto que duerme, día con día, al lado de su cadáver. Que lo acaricia, que mantiene relaciones con lo tumefacto de su propio cuerpo. Curiosamente se toma este hecho –el de dormir junto al espejo de la propia extinción– como algo consumado, como una forma ya terminada de construir." Situada la mirada del protagonista al centro de una vorágine causada por la presencia y violenta huida de una mona –bien tallada metáfora de algo todavía oscuro– que había comprado ilegalmente como mascota, se concatenan las percepciones –no siempre claras, no siempre coherentes– con hechos incontrovertibles y trágicos. La mona salta para escapar, el padre del protagonista salta en pos de ella, y de ese salto al vacío dimana una burbuja que rompe no solamente la estructura tradicional de espacio tiempo –casi como un quanta– sino el canon de la estructura narrativa, rasgo característico de las noveletas bellatinianas, para dar palmo de narices a nuestras presunciones interpretativas o divinatorias de lectores un tanto desesperados. Al final, todavía desorientados, un poco magullados por la exactitud quirúrgica de su prosa, quedamos irremediablemente enganchados. Adictos, casi, a la siguiente dosis, siempre breve, siempre brava, de su escritura fresca, deliciosamente cruel.


PARA RESCATAR EL PRESENTE

JORGE ALBERTO GUDIÑO HERNÁNDEZ


Mira si yo te querré,
Luis Lante,
Alfaguara,
México, 2007.

En su décima edición, el Premio Alfaguara de Novela puede sentirse satisfecho. No sólo por haber cumplido su primera década, ni por estar convirtiéndose en un referente confiable respecto a los trabajos que premia. También, porque en esta ocasión el ganador fue un desconocido (o, al menos, así es como lo presentan): Luis Leante (Murcia, 1963).

Su novela parte de la idea de reconstruir el pasado con miras a encontrar en él los elementos que validen la existencia del presente. Montse Cambra es una doctora española que, de buenas a primeras, ha sido atrapada por una banda de tráfico de mujeres en la mitad del Sahara. Cuando busca escapar descubre que un escorpión la ha picado. Será ese envenenamiento el que termine salvándola de sus captores que terminarán abandonándola a su suerte en medio del desierto. Será entonces cuando empiece la reconstrucción.

Un par de décadas atrás ella estaba enamorada de Santiago San Román. A partir de una pelea adolescente, él decide alistarse en la legión que combate por el control del África del norte. La muerte de Franco hará que la línea de mando se desmorone, dejándolo abandonado a la merced de quienes lo han juzgado por alta traición. Así, las noticias de su propia desaparición llegarán a España como muestra de que las esperanzas han terminado. Montse se casará con un eminente y prometedor cardiólogo, con quien tendrá una hija que, casi dos décadas más tarde, morirá en un accidente de motocicleta. Con el matrimonio deshecho y pocas razones para vivir, Montse se refugiará en su trabajo para darse tiempo de esperar la casualidad, y llega así hasta la sala de urgencias donde trabaja una Navidad.

Será una foto llevada por una mujer, víctima de un accidente, la que le haga comprender que Santiago aún vive. Así iniciará un periplo que la llevará a deambular por el Sahara, siguiendo un rastro que se desvanece y se intensifica a cada momento. Todo para conducir a un final que es una digna pieza de precisión en la que se conjuga la sutileza narrativa con la confluencia de todos los elementos utilizados para la construcción de la trama.

Mira si yo te querré es una novela que explora con intensidad la vida en las colonias africanas y permite que el lector se adentre en un mundo abrumador, por las inclemencias, pero habitado por la generosidad innata de sus habitantes. Serán ellos los que tiendan la mano a los dos protagonistas en momentos diferentes. Tanto, que hasta parecerá inútil intentar el regreso a un mundo que ha optado por declararlos indeseables. La historia de amor que se reconstruye a partir de la búsqueda de un pasado que se aleja conforme las esperanzas se diluyen, contribuye en la edificación de un presente necesitado de asideros. Novela poderosa, es de las que permiten un traslado completo, al tiempo en que contagian, uno a uno, todos los sentimientos por los que atraviesan los personajes.


JUGADAS DEL SANTO OFICIO

GABRIELA VALENZUELA NAVARRETE


Memorias. Un fraile mexicano desterrado en Europa,
Servando Teresa de Mier,
Trama Editorial,
México, 2006.

Cuando hace tres años, Christopher Domínguez publicó su libro sobre la vida de Fray Servando Teresa de Mier, también pareció devolverle una identidad humana a una referencia histórica que, a la fecha, era apenas una calle céntrica que, además, había perdido una parte del nombre, pues frecuentemente se hace referencia a ella como “Fray Servando esquina con Bolívar” por ejemplo. Debido a este desconocimiento del personaje, también frecuentemente se le relaciona con el período oscuro y bastante desconocido de la Colonia, y no de la Independencia y de los primeros años de vida del México independiente

A pesar de ser un personaje bastante desconocido por el gran público, Servando Teresa de Mier ha sido protagonista de al menos una docena de títulos, desde libros de historia hasta novelas hoy muy famosas, como El mundo alucinante, de Reynaldo Arenas, en donde el fraile se convierte en un verdadero héroe de aventuras. Sin embargo, volvemos a la misma situación: son pocos los lectores de Arenas y pocos los que conocen la vida y milagros de quien, quizá, sea reconocido sólo por haber puesto en entredicho el milagro de la aparición de la Virgen de Guadalupe.

Y si bien la biografía de Christopher Domínguez, lo mismo que las de Begoña Arteta o Héctor Perea, publicadas hace más de diez años, intentaron hacer una panorámica lo más completa posible de una vida tan llena de acontecimientos, las memorias de Servando Teresa de Mier, salidas de su puño y letra, rescatadas y recopiladas por amigos o por enemigos, permiten acercarse a él no desde el punto de vista de un tercero, sino desde el suyo propio, cargado de todas sus emociones y subjetividades, pero por lo mismo más confiable sobre todo lo que vivió: desde su destierro en España por el polémico sermón, hasta la huida que lo llevó por casi toda Europa, en una época en la que se gestaban revoluciones por doquier. Por eso, Fray Servando pudo no sólo estar con el grupo de liberales americanos que apoyó la Guerra de independencia en México, sino que también fue testigo del reinado del terror y de las andanzas de Napoleón.

Llenas de una ironía descarada que destila una feroz crítica al sistema eclesiástico que le tocó vivir, las Memorias de Fray Servando son un libro muy olvidado por la crítica, a pesar de los halagos que antes le han dedicado Alfonso Reyes o Antonio Castro Leal. En este tiempo, en el que se pregona la idea de que debe releerse la historia para poder entender nuestro presente, las Memorias de este fraile cuestionan qué importa más en la trascendencia de la historia: la imparcialidad de la Academia Real de Historia de España, que después de analizar su famoso sermón y su expediente, lo consideraba inocente de los cargos de blasfemia, o el poder de un enorme y antiquísimo aparato de control como el Tribunal del Santo Oficio, el enemigo más poderoso que pudiera haber encontrado.



Cronicuentos,
Bernardo Bátiz V.,
Editorial Porrúa,
México, 2007.

Al autor de esta colección de relatos se le conoce por su participación en la lucha por la democracia, así como por su desempeño en la política --el de procurador de justicia de Ciudad de México es el más reciente cargo que ha ejercido--, pero se le reconoce muchísimo menos por los varios libros que ha publicado. Este cuentario es una inmejorable oportunidad para aquilatar el peso de una pluma conducida con talento y habilidades de buen narrador.



De madrugada, entre la sombra, el viento,
José-Miguel Ullán,
Amigos de Editorial Calamus/Conaculta-INBA,
México, 2007.

Con el prólogo que María Zambrano escribiera en 1989, abre este grueso volumen, summa de la obra poética del español Ullán, de quien la autora de Filosofía y poesía afirma haberse convencido, desde el momento en que lo conoció, de estar frente al que era "ese poeta único que hay, de tarde en tarde, en cada país".



Garra suave,
José Reums Galván,
Géiser & Toshka,
México, 2006.

Breve poemario de tono intimista, que desde el verso libre manifiesta diversas preocupaciones, impresiones y experiencias de su autor: dios, el amor, el sentimiento religioso...