Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 19 de agosto de 2007 Num: 650

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

A cincuenta años de la muerte de Lowry
ALBERTO REBOLLO

La escena
MILTOS SAJTOURIS

James Ensor en Palacio Nacional
MARCO ANTONIO CAMPOS

Bergman, (1918-2007):
Qué hacemos acá

RICARDO BADA

El sueño que despierta
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

Oscuramente, a través
del espejo

CARLOS BONFIL

In memoriam
Bergman y Antonioni

JOSÉ MARÍA ESPINAZA

Leer

Columnas:
Jornada de Poesía
JUAN DOMINGO ARGUELLES

Paso a Retirarme
ANA GARCÍA BERGUA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

La Jornada Virtual
NAIEF YEHYA

Cabezalcubo
JORGE MOCH

Artes Visuales
GERMAINE GÓMEZ HARO

A Lápiz
ENRIQUE LÓPEZ AGUILAR


Directorio
Núm. anteriores
jsemanal@jornada.com.mx

 

A 50 años de la muerte de Lowry

Alberto Rebollo

El pasado 27 de junio se cumplieron cincuenta años de la muerte de Malcolm Lowry, uno de los escritores menos leídos, pero uno de los más interesantes que haya escrito sobre México. En la universidad de Sussex, Inglaterra, se llevó a cabo una serie de conferencias dedicadas a la vida y la obra de Malcolm Lowry, y el próximo día de muertos celebraremos en Cuernavaca Morelos el ii Coloquio Internacional Malcolm Lowry 2007. A grandes rasgos, las conferencias de Sussex versaron sobre la relación entre la novela y el cine; Paul Tiessen comentó, por ejemplo, que Lowry fue más influenciado por películas que por libros, que a pesar de que Lowry nunca menciona directamente a Alfred Hitchcock, fue fuertemente influenciado por él. El mismo Lowry intentó escribir el guión de Suave es la noche , de Scott Fitzgerald, para llevarlo a la pantalla grande mientras vivía en Hollywood, proyecto que nunca se concretó. Siempre de buen humor, Bowker comentó aquella anécdota aparecida en un cuento temprano de Lowry en que un niño le pregunta a su padre por qué no saluda a un borracho que le saluda amablemente, y él le responde que ningún bebedor es disciplinado y que no vale la pena contestarle, lo que le hace pensar al niño: “Eso es una injusticia, mi padre no sabe que secretamente he decidido ser un borracho cuando sea grande.” Y vaya que lo cumplió. En las cantinas de Cuernavaca bebió más allá de lo imaginable y concibió su tremenda novela, misma que terminaría de escribir en Vancouver unos ocho años después. Pero lo más interesante del encuentro fue el momento en que, al terminar las conferencias, nos dirigimos hacia Ripe, East Sussex, donde se halla la tumba de Lowry. Al llegar a su sepulcro dije una oración y vertí una botella de mezcal de Oaxaca, su favorito, sobre la tumba, y bebí algunos sorbos para compartir con él; ese ritual fue el punto culminante de aquella larga travesía. Pero los sorprendidos conferencistas no entendían por qué yo le hablaba a Lowry, ya que dirigí unas palabras hacía él. Me preguntaban: “¿Para qué le hablas si ya está muerto?” A lo que tuve que responder con una larga explicación de que en México no hay frontera entre los vivos y los muertos y acostumbramos hablarles y visitarlos en los panteones, aunque creo que no me entendieron… cuestiones culturales.

Para terminar asistimos a un pub llamado The Lamb, donde Malcolm Lowry bebió sus últimas copas, horas antes de su muerte. Sirva el presente texto como invitación a caer en la seducción de Bajo el volcán , novela publicada en 1947 y traducida al español por Raúl Ortiz y Ortiz, quien estará presente también en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, donde se celebrarán las conferencias el 1 y 2 de noviembre próximos.