Usted está aquí: jueves 30 de agosto de 2007 Mundo Moqtada Sadr suspende por seis meses las operaciones de su Ejército de Mehdi

Destituye el premier iraquí a los jefes de la policía y la seguridad de Kerbala

Moqtada Sadr suspende por seis meses las operaciones de su Ejército de Mehdi

afp y afp

Bagdad, 29 de agosto. El clérigo radical chiíta Moqtada Sadr anunció hoy la suspensión por seis meses de todas las actividades de la milicia que lidera, el Ejército de Mehdi, tras haber sido acusado de los enfrentamientos entre facciones chiítas en Kerbala.

Los choques, desatados la víspera durante una peregrinación masiva de chiítas a dos mezquitas de la ciudad sureña se saldaron hasta ahora con 52 muertos y 344 heridos, según el Ministerio de Salud, además que fueron desalojados los fieles del lugar.

Hasem Arayi, consejero del líder de la milicia radical, declaró en un mensaje por televisión: “Sadr decidió detener todas las actividades del Ejército de Mehdi, sin excepción, por un periodo de seis meses”, así como su restructuración.

Además, la medida alivió los temores de una escalada de enfrentamientos entre las milicias chiítas, que se estaba convirtiendo en una guerra civil entre miembros de esa comunidad, según algunos analistas.

El grupo fue acusado de haber asaltado e incendiado en la madrugada de hoy las oficinas del partido Consejo Supremo para la Revolución Islámica en Irak, en Hilla.

El primer ministro iraquí, Nuri Maliki, se trasladó a Kerbala y destituyó al jefe de la policía local, Raerd Sahker, y al jefe de las operaciones de seguridad, Saleh Khazal, decretó un toque de queda indefinido y ordenó el envío de unidades del ejército y la policía, que tomaron posiciones cercas de las mezquitas de Hussein y Abbas.

En el plano político, Irán convocó al encargado de negocios de Suiza en Teherán, que representa los intereses de Estados Unidos en el país, para pedir explicaciones por la detención de una delegación del Ministerio de Energía, el martes en Bagdad.

El portavoz del Ministerio de Exteriores, Mohammed Ali Hosseini, sostuvo que las detenciones representan una violación de los deberes de las fuerzas extranjeras en Irak e interfieren con las relaciones bilaterales entre Teherán y Bagdad.

El gobierno de Estados Unidos respondió que la detención se realizó por motivos de seguridad y que con la liberación de la delegación el caso estaba cerrado.

El ejército estadunidense detuvo en enero en Erbil, en el norte de Irak, a cinco diplomáticos iraníes, quienes fueron acusados por Washington de en realidad ser miembros de la Guardia Revolucionaria iraní y estar en Irak para respaldar a la insurgencia chiíta iraquí; aún siguen arrestados.

 
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