Usted está aquí: sábado 1 de septiembre de 2007 Mundo Autoriza Uribe a Chávez a recibir en Caracas a líderes insurgentes

El presidente de Venezuela y los rebeldes intentarán el canje de rehenes por 400 prisioneros

Autoriza Uribe a Chávez a recibir en Caracas a líderes insurgentes

La reunión con las FARC servirá “para buscar vías y ver si hay voluntad”, afirma el venezolano

En “punto neutro”, las negociaciones de pacificación con el ELN, dicen dirigentes guerrilleros

Ips, Afp, Reuters y Dpa

Ampliar la imagen Los presidentes Hugo Chávez y Álvaro Uribe se funden en un abrazo en la hacienda Hato Grande, ubicada al norte de la capital colombiana, momentos antes de sostener un decisivo encuentro que duró siete horas Los presidentes Hugo Chávez y Álvaro Uribe se funden en un abrazo en la hacienda Hato Grande, ubicada al norte de la capital colombiana, momentos antes de sostener un decisivo encuentro que duró siete horas Foto: Ap

Santafé de Bogotá, 31 de agosto. El presidente venezolano, Hugo Chávez, asumió hoy ante su par colombiano, Álvaro Uribe, el compromiso de ser un “aspirante a ayudante” en el diálogo y la negociación del gobierno de Colombia con las dos organizaciones guerrilleras, con cuyos representantes se reunirá en las próximas semanas.

Chávez y Uribe sostuvieron hoy un encuentro durante siete horas en la hacienda presidencial colombiana Hato Grande, 45 kilómetros al norte de esta capital, donde el mandatario colombiano autorizó a su homólogo venezolano a recibir en Caracas a representantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Como primera tarea, Chávez abrirá las puertas del Palacio de Miraflores a un enviado de las FARC para tratar sobre el canje de medio centenar de políticos, militares y policías en manos de la guerrilla por unos 400 combatientes de la organización.

“El presidente Uribe ha visto con buenos ojos que reciba en Venezuela a un enviado de las FARC para hablar sobre este tema”, dijo Chávez en conferencia de prensa al lado de Uribe, en los jardines de Hato Grande, que fue transmitida por la televisora estadunidense CNN.

El mandatario consideró posible que la entrevista con “uno de los miembros del secretariado” de las FARC se realice la semana entrante, y sugirió que la mediación podría extenderse más allá del “intercambio humanitario”.

“Es imprescindible”, dijo Chávez sobre la reunión con un representante de las FARC, cuyo nombre no mencionó, para luego agregar que la reunión servirá “para empezar a hacer reflexiones, buscar vías, para ver si hay voluntad”.

Inicio de futuros diálogos

Chávez comenzó a interponer sus buenos oficios hace menos de dos semanas, cuando recibió en Caracas a los familiares de los secuestrados, acompañados por la senadora colombiana Piedad Córdoba, militante de un partido opositor, quien desde el 5 de agosto solicitó personalmente al mandatario venezolano que ayudara en la negociación con las FARC.

Apenas en la madrugada de este viernes hubo respuesta directa de las FARC, informó Chávez ante la insistencia de Uribe de que ofreciera detalles respecto de los mecanismos de comunicación con la guerrilla y la colaboración del gobierno venezolano.

Según un despacho de Ips, que consultó a una “fuente cercana al encuentro”, la gestión del venezolano para liberar a rehenes de la guerrilla colombiana rindió frutos y es el comienzo de diálogos en Caracas con las FARC.

En principio, se trata de “diálogos exclusivamente sobre el tema del acuerdo humanitario”, pero “si eso sale bien, ese mecanismo queda activado” para retomar en el futuro diálogos de paz, dijo la fuente consultada por Ips.

Uribe, un abogado conservador de 54 años, llegó a la presidencia de Colombia en agosto de 2002 y fue relecto cuatro años más tarde para seguir en el Palacio de Nariño hasta 2010.

“No puedo adelantar detalles, por supuesto, porque con mucha calma y paciencia uno debe buscar un punto en el cual se abran las puertas para la liberación de todos estos compatriotas. Estoy optimista”, afirmó Chávez, quien en la víspera del encuentro con Uribe –en lo que fue interpretado en Colombia como un gesto de buena voluntad– indultó a 41 colombianos que estaban presos en Venezuela desde 2004.

Los colombianos –explicó el mandatario venezolano– fueron “engañados” por opositores para formar comandos y “simular” un alzamiento de militares en el Palacio de Miraflores, junto con otras 42 personas capturadas hace tres años, quienes también han sido puestas en libertad.

El canje de colombianos que ahora se negocia fue propuesto desde hace varios años por las FARC, activa desde los años 60, pero la iniciativa quedó trabada por las inquebrantables condiciones del gobierno y los insurgentes.

Para el canje, las FARC han solicitado la desmilitarización de un sector del suroccidental departamento de Valle del Cauca, pero Uribe se ha opuesto a ese plan, aunque está de acuerdo con el intercambio y, como contrapropuesta, el mandatario ha sugerido establecer lo que denomina “zona de encuentro”, en la cual comenzaría a discutirse un más amplio proceso de paz en Colombia.

Uribe ha rechazado el llamado “despeje militar” que sugieren las FARC porque considera que una acción de ese tipo significaría ceder ante una organización que llama “terrorista”, que tiene como objetivo derrocar al gobierno surgido de un proceso electoral.

Las FARC piden que el “despeje militar” ocurra en los municipios de Pradera y Florida, ubicados en el suroeste colombiano, una región montañosa de 780 kilómetros cuadrados.

Tras su arribo al poder hace cinco años, Uribe inició gestiones para entablar un diálogo de pacificación con el ELN, que comenzó a desarrollarse en Cuba en diciembre de 2005, pero que actualmente están “en punto neutro”, según portavoces de esta organización.

En estas negociaciones también se busca un acuerdo de cese del fuego y la liberación de secuestrados. El gobierno ha solicitado al ELN en las pláticas de La Habana que concentre sus mandos y combatientes fuera de Colombia, a fin de verificar el cese del fuego, petición que es rechazada por la organización, que arrancó sus actividades armadas en los años 60.

Sobre esta negociación, Chávez también dio a conocer algunos detalles de la colaboración que su gobierno ha prestado en la facilitación del diálogo.

El gobernante dijo que desde La Habana fue requerido para dar “una señal, alguna solicitud para un diálogo en Caracas”, que fue aceptado por Bogotá.

“Lo hemos planteado al presidente (Uribe) y de inmediato él ha dado instrucciones al comisionado de paz (Luis Carlos Restrepo), y es posible que esté en Caracas reuniéndose con alguno de los representantes del ELN”.

Hasta ahora, Venezuela sólo había apoyado este proceso entre el ELN y la administración de Uribe con apoyo logístico.

Chávez, quien dijo amar a Colombia y señaló que Colombia y Venezuela “son dos repúblicas que forman una sola nación” con profundas raíces históricas comunes, expresó su voluntad de participar en esas pláticas y dijo que “está planteado como probable”.

Sobre estos procesos, la facilitadora del diálogo, la senadora Córdoba, se declaró “moderadamente optimista’, pero confió en la gestión facilitadora del mandatario venezolano y en la importancia de que Caracas sirva de sede para los encuentros.

“El presidente Chávez tiene muchísimo interés y muy buenas intenciones de apoyar este proceso. Yo creo que el solo hecho de que Venezuela acepte las negociaciones en su territorio y el presidente Uribe acepte las negociaciones de las FARC, parecen que son un inicio esperanzador del proceso”, consideró Córdoba.

 
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