Usted está aquí: viernes 7 de septiembre de 2007 Mundo El gobierno iraquí, incapaz de controlar el país en los próximos 18 meses, dice informe al Capitolio

Washington gasta unos 2 mil millones de dólares por semana para la guerra

El gobierno iraquí, incapaz de controlar el país en los próximos 18 meses, dice informe al Capitolio

David Brooks (Corresponsal)

Nueva York, 6 de septiembre. Con un número récord de suicidios entre tropas, más historias de vidas devastadas al regresar del frente de guerra, informes oficiales (tanto militares como civiles) que registran el continuo fracaso político y militar estadunidense en Irak y un electorado que una y otra vez repudia la guerra, arranca una nueva ronda de debates en Washington sobre el futuro de la política bélica de la administración del presidente George W. Bush.

Hoy, una comisión independiente de altos oficiales militares y policiacos establecida por el Congreso entregó sus recomendaciones a los legisladores; concluye que las fuerzas de seguridad de Irak no podrán tomar control de su país durante los próximos 18 meses y recomienda que Estados Unidos tiene que reducir su perfil en ese país para contrarrestar su imagen como “una fuerza ocupadora”.

La comisión encabezada por James Jones, general retirado de los marines, también encontró algo positivo: hay avances en la conformación de una fuerza de seguridad iraquí que podrá asumir cada vez mayor responsabilidad para estabilizar esa nación.

Pero éste es sólo uno de varios informes que empiezan a circular en Washington (hay varios más del Congreso, otros del Pentágono y de agrupaciones independientes) en anticipación de las presentaciones programadas ante el Capitolio para la semana próxima por el general David Petraeus, máximo comandante en Irak, y el embajador estadunidense en Irak, Ryan C. Crocker, en las que tendrán que argumentar sobre los logros de la estrategia de su comandante en jefe, Bush.

La semana empezó con un informe elaborado por la Government Accountability Office (GAO), agencia del Congreso no partidista, que concluyó inicialmente que el gobierno de Irak había fracasado en su promesa de cumplir con siete de las nueve metas establecidas para calificar su progreso en seguridad, y sólo una de ocho metas en el ámbito político; el informe original fue tan pesimista que provocó duras críticas del Pentágono, y en la versión final se concluye que Bagdad fracasó en 11 de 18 metas políticas y militares, y consideró que “el gobierno (iraquí) es disfuncional”.

El liderazgo republicano descartó las conclusiones y los demócratas lo utilizaron para nutrir su llamado por “una nueva estrategia” en el país invadido.

Es una guerra que casi nadie se atreve a declarar como exitosa, pero pocos políticos nacionales están dispuestos a detenerla. De hecho, líderes legislativos demócratas y republicanos siguen aprobando el financiamiento del conflicto, que gasta aproximadamente 2 mil millones de dólares por semana, y están a punto de autorizar otros 50 mil millones más que desea el presidente.

Sin embargo, hay indicios de lo que el Washington Post reporta como “una posible rebelión contra los líderes de ambos partidos”, al citar cartas firmadas por seis representantes republicanos y cinco demócratas a la presidenta camaral, Nancy Pelosi, y al líder de la minoría republicana, John Boehner, a quienes se les solicitan suspender las batallas políticas sobre la guerra “y permitir que esa Cámara se una en torno a una estrategia bipartidista para estabilizar el país y permitir el regreso de nuestras tropas”.

Los firmantes señalan que no hay razón por la cual esperar los informes del general Petraeus antes de apoyar una estrategia para iniciar un retiro de tropas.

El viaje “sorpresivo” de Bush a Irak esta semana fue diseñado justo para este debate, en busca de comprobar que su “estrategia” está rindiendo frutos, que el incremento de tropas está logrando estabilizar al país, y hasta se atrevió a repetir (ya van varias veces que promete lo mismo estos últimos años) que existe la posibilidad de una “pronta” reducción en el número de tropas.

Pero la fotografía y el mensaje del presidente en Irak no ayudó a despejar dudas sobre su “estrategia”. El hecho es que Estados Unidos tiene ahora en Irak 160 mil tropas (más un número parecido de contratistas privados), la cifra más alta desde el comienzo de la invasión al país árabe.

Cuando hace algunos meses se enviaron 30 mil tropas adicionales, se dijo que el éxito de la misión sería evaluado con el cumplimiento del objetivo inmediato: “pacificar” Bagdad. Sin embargo, Bush, en su visita de ocho horas a Irak, no aterrizó en esa capital sino en la provincia de Anbar, y desde ahí convocó al primer ministro iraquí.

Siguen muriendo civiles

Ante el diluvio de informes y respuestas a informes, nadie puede decir que las cosas no están mal. El gobierno de Bush ha enfatizado que la tasa de muertos por la violencia se ha desplomado, particularmente en agosto, y el general Petraeus dijo recientemente que los atentados sectarios se han reducido 75 por ciento y las bajas civiles se habían reducido 17 por ciento entre diciembre de 2006 y agosto de este año.

Sin embargo, expertos independientes y especialistas de organizaciones no gubernamentales en el tema refutan las cifras oficiales. La Associated Press contó mil 809 muertes civiles en agosto, el total más elevado del año, mientras que el informe de la GAO encontró que el número promedio de ataques diarios contra civiles ha permanecido igual desde febrero a julio de este año.

Algunas cifras en un artículo publicado en el New York Times registran unos 120 atentados diarios contra fuerzas estadunidenses y del gobierno de Irak; unos 2 mil 500 civiles murieron el mes pasado y unos 80 mil al mes fueron desplazados.

Pero la evaluación de la estrategia de Bush que se realizará la próxima semana ante el Congreso no giraba originalmente en torno a los niveles de violencia, sino respecto de si Irak está avanzando hacia una consolidación de su estructura política.

Ese punto es clave ya que de eso depende cualquier avance en estabilizar el país e imponer mayor control y seguridad. Todos los indicadores señalan que en ese ámbito, el avance es nulo, o peor, el consenso político interno está más frágil que nunca.

El New York Times opinó el miércoles en un editorial que “el señor Bush rehúsa tercamente reconocer que lo que necesitan ambos países (Irak y Estados Unidos) es una estrategia de salida para Estados Unidos… y no más declaraciones falsas de éxito”.

Mientras se realiza en los próximos días otra ronda de debate sobre la guerra entre las cúpulas políticas, la mayoría de los estadunidenses, según encuestas, continúa repudiando la guerra y considera que esta aventura ya fracasó.

Récords de suicidios de soldados

El año pasado se registró la tasa de suicidio más alta en 26 años entre soldados del ejército, según nuevo informe oficial, con 99 víctimas, una tercera parte de ellos en las tropas desplegadas en Irak y Afganistán.

Y continúan las historias de los veteranos heridos en este conflicto, así como imágenes de brazos y piernas amputadas (HBO difundirá una serie de entrevistas con soldados heridos conducidas por el actor James Gandolfini, famoso por su papel de capo en la exitosa serie de televisión Los Soprano).

El debate oficial también será acompañado por acciones de protesta de opositores a la guerra y activistas en todo el país. Hay por lo menos dos marchas “nacionales” programadas este mes en Washington y una semana de acciones de protesta en decenas de ciudades, junto con otras expresiones de repudio a la política bélica de Bush.

Y la guerra sigue…

 
Compartir la nota:

Puede compartir la nota con otros lectores usando los servicios de del.icio.us, Fresqui y menéame, o puede conocer si existe algún blog que esté haciendo referencia a la misma a través de Technorati.