Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 9 de septiembre de 2007 Num: 653

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

Cuatro décadas del Premio de Poesía Aguascalientes
Introducción de
JUAN DOMINGO ARGÜELLES

Aguascalientes:
ciudad de poesía

CLAUDIA SANTA-ANA

Columnas:
Señales en el camino
MARCO ANTONIO CAMPOS

Las Rayas de la Cebra
VERÓNICA MURGUíA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

Corporal
MANUEL STEPHENS

Cabezalcubo
JORGE MOCH

El Mono de Alambre
NOÉ MORALES MUÑOZ

Mentiras Transparentes
FELIPE GARRIDO

Al Vuelo
ROGELIO GUEDEA


Directorio
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jsemanal@jornada.com.mx

 

Alonso Arreola
alarreo@yahoo.com

Paté de Fuá, la tanguera disidencia

La historia del grupo Paté de Fuá comenzó en México, pese a tratarse de un proyecto fundado por dos jóvenes argentinos. Uno menudo y palabrero (Yayo González), el otro robusto y silencioso (Guille Perata), ambos encontraron la manera de complementarse arriba y abajo del escenario para ensamblar un sexteto cuyas raíces se hallan, como bien explican, “en el barco y el tren, entre inmigrantes”. A su lado participan destacados instrumentistas de la escena mexicana, todos interesados en un repertorio capaz de acabar con los clásicos atavismos del tango y la milonga. Así, en octubre saldrá su debut discográfico bajo el nombre Paté de fuá. Música noderna , una colección de diecisiete temas acústicos que, según comprobamos, convida refrescantes descargas de humor, nostalgia y novedad. Aquí los comentarios de esta sui géneris y talentosa dupla.

–Yayo: Comienza tú.

–Guille: Bajá la pelota tú primero.

–Yayo: Bueno. Yo ya había venido a México en el '94. En esa época tocaba la guitarra en las calles de Argentina. Allá es muy normal eso porque hay mucho circuito cultural y poco comercial (a menos que seas una banda de rock consagrada). Casi en ningún lugar se toca con paga; más bien se toca “a la gorra”, por propinas. Y claro, con la última crisis ya no había dinero. Es decir que nuestro exilio fue económico, aunque… cuando eres un artista en Argentina, en realidad siempre piensas en irte.

–Guillermo: Como trompetista hay más trabajo en bandas de salsa, de jazz, de lo que salga; pero no podía hacer lo que me gustaba, por eso me vine en 2003.

–Yayo: Al llegar acá ambos tuvimos una inserción rápida entre los músicos, cada quien por su lado. Así que un día alguien me dijo: “Llegó un argentino que toca muy bien la trompeta, pero que no habla.”

–Guille: En Buenos Aires no nos hubiéramos conocido, porque estábamos en distintos círculos.

–Yayo: Yo tocaba tango y candombe con un trío de guitarras, en lugares muy distintos a los de Guille, pero aquí empezamos a alternar juntos en el Pata Negra de la Condesa y pegamos muy buena onda por nuestras coincidencias.

­–Imagino que su música funcionó en México, en parte, por su exotismo…

–Guille: Claro, novedad y exotismo.

–Yayo: Pues sí, en Argentina nunca hubiéramos fundado este proyecto. Allá son más prejuiciosos. Nos hubieran censurado.

–Guille: Acá fue espontáneo. Comenzamos con un trío en un restaurante, luego pedimos una fecha en el club Zinco y poco a poco fuimos componiendo más y más temas.

–Piezas que saldrán bajo el nombre de… ¿ Música moderna ?

–Yayo: Eso comenzó como un eslogan, pero ironizando, pues la modernidad puede abordarse de muchas maneras. La idea fue definir una personalidad con espíritu acústico pero retomando un camino olvidado.

–Guille: Creí que al inicio nos iban a matar porque pensarían que era música para viejitos; pero los jóvenes de acá nunca han escuchado cosas así, por lo que inmediatamente nos recibieron bien. Además, lo que hacemos no es tango ni música tradicional. Usamos un término que los músicos de jazz de Argentina usaban contra quienes tocaban folclor: cafón . Así que somos cafones .

–Yayo: Sí, muchos creen que hacemos tango, pero la música de Paté es original incluso en Argentina… Lo nuestro lo puedes poner en cualquier cantina del mundo y funciona. Tiene esa onda mundana, sucia…

–Guille: Como de los antiguos conventillos del puerto en donde convivían los inmigrantes.

–Yayo: Mezclamos géneros de distintos lugares pero gracias a los timbres logramos unidad. Además hay un parentesco en los estilos francés, italiano y español, pues todos pasaron por la batea argentina. Por otro lado, además de instrumentos como la batería, la guitarra, el bandoneón y el contrabajo, utilizamos otros atípicos como el banjo, el clarinete, las marimbas, el vibráfono o el acordeón, por lo que podríamos ser un verdadero grito disidente en el género.

–¿Y qué hay de las letras?

–­Yayo: Son filosóficas y terrenales, pero a partir de experiencias cotidianas. Pueden tener humor aunque haya tristeza… Porque no hay un extranjero que se ponga borracho y no llore por su tierra.

–Guille: Pero… yo allá también me ponía borracho y también lloraba (ríe).

–Yayo: La verdad es que no estamos en Suiza con tres metros de nieve en la puerta, pero al final uno se copa con ese personaje del viajero.. . Mirá lo que son las cosas: mi abuela llegó a la Argentina a los dieciséis años, de España, y me vio partir a los veinticuatro. Es una historia que se repite.

Visítalos en: www.patedefua.com