Usted está aquí: viernes 14 de septiembre de 2007 Ciencias Fósiles revelan impacto de gases de efecto invernadero en el clima

La mayor presencia de dióxido de carbono indica altas temperaturas, señala estudio

Fósiles revelan impacto de gases de efecto invernadero en el clima

Estiman que el agujero de la capa de ozono este año será menor que el registrado en 2006

Reuters y Afp

Chicago, 13 de septiembre. La composición química de los antiguos fósiles marinos llevó a un grupo de investigadores a descubrir nueva evidencia respecto de que los gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono, tienen un gran impacto sobre el clima.

Investigadores estadunidenses y canadienses utilizaron un nuevo método de estudio de los fósiles marinos para aprender sobre las temperaturas de hace millones de años, convirtiendo a una antigua concha marina o pieza de coral en un termómetro.

“Toda la información necesaria para estudiar la temperatura de la superficie en el momento en que el animal vivió está almacenada en el fósil mismo”, formuló Rosemarie Came, del Instituto Tecnológico de California, cuyo estudio está publicado en la revista Nature.

El nuevo método depende de un estudio de raros grupos de isótopos de oxígeno y carbono –partículas cargadas– que se enlazan unas con otras. Este vínculo varía dependiendo de la temperatura de superficie: se forman más a bajas temperaturas, y menos a temperaturas más elevadas.

Conociendo la edad de un fósil marino y midiendo la concentración de estos isótopos, los científicos pueden determinar la temperatura del agua marina en la que vivieron.

Termómetro marino

“La concha marina es un termómetro”, dijo John Eiler, profesor de geoquímica del Instituto Tecnológico de California, quien trabajó en el estudio.

Eiler agregó que los investigadores estudiaron la concentración de estos isótopos, que están conformados por átomos de oxígeno-18 y carbono-13.

“Medimos cuántos están adheridos unos a otros en vez de dispersos al azar. Eso nos muestra el crecimiento de la temperatura de dicho fósil”, aseveró John Eiler en una entrevista telefónica.

El método difiere del actual enfoque que involucra un estudio del contenido tanto de carbono como de oxígeno del fósil, y el conocimiento sobre la química de la antigua agua de mar.

Usando este nuevo método, los investigadores estudiaron el aumento de temperaturas de fósiles de dos periodos antiguos para ver si los cambios en el dióxido de carbono atmosférico están realmente vinculados a la variación de temperatura, un factor importante para entender el cambio climático.

Los científicos estudiaron fósiles del periodo Silúrico, de aproximadamente 400 millones de años de antigüedad, durante el cual se cree que los niveles de dióxido de carbono eran 10 veces más elevados que en el presente.

Los investigadores compararon estos datos con los hallazgos de temperatura de fósiles del periodo Carbonífero, de hace aproximadamente 300 millones de años, durante el cual se piensa que las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono fueron parecidas a los niveles actuales.

Ligera reducción en el agujero en la capa de ozono

Por otra parte, en Ginebra, Suiza, se dio a conocer que el agujero en la capa de ozono sobre la Antártica debería mantenerse este año ligeramente inferior, aunque cercano, a su récord de 2006, consideró el miércoles un experto de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

El agujero en la estratosfera (a entre 15 y 25 km de altitud) cubre ya unos 23 millones de kilómetros cuadrados, pero en general no alcanza su nivel máximo antes del 20 o 25 de septiembre, declaró Geir Braathen, especialista de la OMM, agencia de la ONU.

El año pasado el agujero había cubierto una superficie máxima récord de 29.5 km2, durante un periodo excepcionalmente largo de unos cuatro meses.

El agujero, favorecido por el frío durante el invierno austral, aparece generalmente a principios de agosto y se reabsorbe entre mediados de noviembre y mediados de diciembre.

“Este año, la temperatura en el estratosfera es un poco menos fría que en 2006. Por tanto, es posible que el agujero sea un poco más pequeño”, pronosticó Braathen, antes de la celebración, el domingo, del Día Internacional de la Capa de Ozono.

El ozono, una molécula surgida del oxígeno, permite filtrar los efectos nocivos de los rayos ultravioleta del Sol que dañan la vegetación y pueden provocar cáncer de piel.

La capa de ozono que protege a la Tierra está deteriorada por la producción y la utilización de productos químicos, particularmente el cloro y los clorofluoruros de carbono (CFC, gas utilizado en los aerosoles y los refrigeradores).

El Tratado de Montreal decidió, el 16 de septiembre de 1987, la restricción del uso de los CFC.

 
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