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Diputados discuten apenas la legislación que regulará convivencia con humanos

Prevalece en México explotación, trato cruel y muerte denigrante de animales

Monsiváis: respetar sus derechos redundará en la productividad y rentabilidad pecuaria

Mariana Norandi

Ampliar la imagen El tráfico ilegal es también una forma del maltrato de animales, pues sacarlos de su hábitat pone en riesgo su supervivencia. En la imagen se muestra un decomiso de especies "exóticas" realizado por autoridades capitalinas en abril pasado El tráfico ilegal es también una forma del maltrato de animales, pues sacarlos de su hábitat pone en riesgo su supervivencia. En la imagen se muestra un decomiso de especies “exóticas” realizado por autoridades capitalinas en abril pasado Foto: Alfredo Domínguez

En la mayoría de rastros mexicanos, la matanza todavía se realiza sin previa insensibilización, mediante degüello y desangrado; algunos animales mueren por asfixia o ahogamiento con su propia sangre, mientras otros son introducidos al agua hirviendo o son eviscerados y desollados cuando aún están vivos.

Muchos animales destinados al trabajo no reciben agua ni alimento durante la jornada y lo hacen por periodos prolongados. La mayoría de veces se les exigen esfuerzos superiores a su resistencia física y realizan dichas labores aunque estén lesionados o en gestación avanzada.

Los animales destinados a espectáculos generalmente son entrenados por personas sin formación para ello, por lo que son comunes los golpes y las lesiones.

En tanto, en los 10 años recientes, la fauna silvestre en cautiverio (en tiendas “exóticas”, casas particulares, hoteles o restaurantes) ha crecido mil por ciento. En la mayoría de casos, los animales subsisten en condiciones inadecuadas a sus necesidades biológicas y fisiológicas.

Por su parte, los animales de compañía siguen siendo reproducidos por comerciantes sin ninguna restricción sanitaria ni ética. También se dan casos en que son abandonados por sus propietarios en la vía pública cuando ya representan “una molestia” o sacrificados en perreras con métodos de electrocución o a golpes.

Pese a esta situación, en México aún no existe una ley general de bienestar animal que regule el trato que debe darse a los animales que conviven con los seres humanos, aunque prevalece una exigencia de diferentes sectores de la sociedad. De hecho, contrariamente a las tendencias internacionales, para las leyes mexicanas el bienestar de los animales no cuenta.

Esfuerzos legislativos

El 22 de febrero pasado se presentó ante la Comisión de Medio Ambiente, de la Cámara de Diputados, una iniciativa para crear una ley general de bienestar animal (LGBA), diseñada por un grupo interdisciplinario, formado por médicos veterinarios, representantes gremiales, organizaciones no gubernamentales y legisladores. La propuesta está sustentada en conocimientos científicos y aborda aspectos no atendidos por la Ley Federal de Sanidad Animal.

“El bienestar animal se refiere al estado del ejemplar en relación con sus características biológicas; es un concepto muy diferente al de ‘protección’, que es más subjetivo e implica la obligación del ser humano hacia el animal”, sostuvo Francisco Galindo Maldonado, médico veterinario e investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

A diferencia del capítulo de bienestar animal de la Ley de Sanidad Animal, que sólo incluye a los animales de producción, la LGBA hace referencia a todos los ejemplares que se encuentran en el dominio o posesión del ser humano (fauna silvestre en cautiverio, animales de producción, de trabajo, de enseñanza e investigación y de compañía), explicó el experto.

Precisó que la ley actual, en su capítulo de bienestar, sólo regula cuestiones como transporte, experimentación y sacrificio. Por el contrario, la LGBA aborda temas fundamentales como alojamiento, mantenimiento, manejo, uso, explotación, comercialización, transporte, matanza y eutanasia de animales.

Uno de los mayores obstáculos que ha enfrentado la aprobación de la LGBA proviene del sector agropecuario, el cual argumenta que la iniciativa sobrerregula el bienestar animal, lo que perjudicará a los productores pecuarios.

Sin embargo, quienes defienden la iniciativa aseguran que ampliar el grado de bienestar animal conlleva un aumento de su productividad, porque disminuye la pérdida de animales por enfermedad o muerte, mejora su rendimiento para el trabajo, se obtienen productos inocuos y de mejor calidad, y se reducen los gastos médicos por tratamiento de enfermedades o lesiones.

Monsiváis, defensor

En un mensaje leído el pasado 17 de junio en el Foro Democrático, de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, el escritor Carlos Monsiváis, sostuvo que “el respeto a los derechos de los animales le es indispensable a México, no sólo por la ventajas de la productividad y rentabilidad pecuaria, sino porque el desarrollo civilizatorio nunca se aclara debidamente si se tiene a la crueldad como un comportamiento básico de la relación con seres vivos”.

En tanto, el pasado 5 de septiembre se llevó a cabo un seminario para debatir la LGBA en la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, de la UNAM.

Al encuentro acudieron académicos, legisladores, representantes de las secretarías de Agricultura y de Medio Ambiente, organizaciones no gubernamentales y del Consejo Nacional Agropecuario.

En la discusión, Beatriz Bugeda Bernal, directora del Fondo Internacional para la Protección de los Animales y su Hábitat, sección América Latina, comentó que “por primera vez todos los sectores han llegado a consensos, lo que demuestra que el país necesita un marco legal para el bienestar animal”.

En la exposición de motivos de la LGBA se expresa que “en la mayoría de casos, la causa de los problemas de bienestar animal se debe a la percepción errónea de que los ejemplares no son capaces de sufrir, sentir dolor o estrés”.

Sin embargo, estudios científicos han demostrado que los animales vertebrados, por ejemplo, tienen un sistema nervioso central complejo que les permite no sólo conocer, recordar, aprender y tener una apreciación de su entorno, sino que experimentan sensaciones de dolor y expresan estados emocionales y afectivos.

En la LGBA se expone: “cuando se atenta contra el medio ambiente y los seres vivos que forman parte de él, se atenta contra la integridad del propio ser humano, por lo que todos los esfuerzos que favorezcan el mejoramiento de las relaciones del ser humano con los demás seres vivientes redundarán en beneficio de su propio desarrollo”.

 
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