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El ex teniente Mario Terán, ahora anciano, fue operado de cataratas

Médicos cubanos curan al militar que en 1967 asesinó al Che Guevara

Gerardo Arreola (Corresponsal)

La Habana, 29 de septiembre. Hace casi 40 años Mario Terán, teniente del ejército boliviano, asesinó a Ernesto Che Guevara. El periódico oficial Granma informó hoy que ese hombre, ahora anciano, ha sido curado de cataratas por médicos cubanos.

Las versiones de la forma en que fue ultimado el guerrillero argentino-cubano en una escuela del pequeño poblado La Higuera, en Bolivia, difieren en detalles.

Sin embargo, coinciden en que el 9 de octubre de 1967, pasado el mediodía, Terán estaba nervioso y falló los primeros disparos. Herido y con las manos atadas a la espalda, el Che le pidió que se calmara, y le dijo: “Vas a matar a un hombre”.

Los médicos cubanos que operaron a Terán no supieron en ese momento quién era el enfermo. El militar acudió en Bolivia a uno de los puestos de la Operación Milagro, el programa de Cuba y Venezuela de asistencia oftalmológica gratuita para los pacientes.

La operación ocurrió hace más de un año, en agosto de 2006, pero Granma la difundió hoy, cuando en Cuba se preparan homenajes por el cuadragésimo aniversario de la muerte de Guevara.

Terán es “un hombre educado en la idea de matar, que vuelve a ver gracias a los médicos seguidores de las ideas de su víctima”, dijo el diario oficial.

La operación del ex militar boliviano fue originalmente difundida el 11 de octubre de 2006 en un blog del periodista argentino Juan Pablo Meneses, a partir de una entrevista con su colega boliviano Pablo Ortiz, del diario El Deber, de Santa Cruz.

Según el relato de Ortiz, Terán “está muy viejo y casi ciego. No habla con nadie, no quiere dar entrevistas y vive en Santa Cruz”. Es un “perfecto desconocido” y “está en la ruina”.

El diarista boliviano contó que un hijo de Terán acudió a El Deber para pedir que se hiciera público que su padre había sido curado de la vista y para agradecérselo a los cubanos. Quedó de regresar un día más tarde, pero no volvió y la información no se publicó.

Según le dijo Ortiz a Meneses, “Terán no quiere ser identificado, porque teme a la ‘maldición’ del Che”, leyenda popular que surgió a medida que fueron muriendo en forma violenta varios de los directamente involucrados en la captura y asesinato de Guevara.

La lista la encabeza el propio presidente de Bolivia de la época, René Barrientos, quien falleció carbonizado al desplomarse en 1969 su helicóptero, en un hecho nunca esclarecido; Eduardo Huerta, oficial que intervino en la captura, se accidentó en su automóvil; el teniente coronel Andrés Selich fue asesinado por agentes de la seguridad boliviana.

Honorato Rojas, quien delató a un grupo de la guerrilla, el coronel Roberto Quintanilla y el general Joaquín Zenteno fueron ultimados en acciones que reivindicaron seguidores de Guevara. El capitán Gary Prado quedó paralítico de un balazo.

Juan José Torres era jefe del estado mayor del ejército que combatió al Che. Años más tarde llegó al poder con una línea de izquierda y fue depuesto por un golpe militar. Un comando ultraderechista lo asesinó en Argentina.

 
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