Usted está aquí: miércoles 3 de octubre de 2007 Política Alto a la nueva guerra sucia y castigo a los represores genocidas, demandan

Miles de estudiantes y activistas conmemoran el 39 aniversario del 2 de octubre

Alto a la nueva guerra sucia y castigo a los represores genocidas, demandan

El gobierno impulsa la militarización

Llaman a consolidar frente contra la represión

Laura Poy, Gustavo Castillo, Mirna Servín y Bertha Teresa Ramírez

Ampliar la imagen Integrantes del Comité 68 encabezaron la marcha conmemorativa de la masacre del 2 de octubre en Tlatelolco Integrantes del Comité 68 encabezaron la marcha conmemorativa de la masacre del 2 de octubre en Tlatelolco Foto: José Carlo González

Ampliar la imagen Durante la marcha conmemorativa de la represión del 2 de octubre de 1968 contra estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco Durante la marcha conmemorativa de la represión del 2 de octubre de 1968 contra estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco Foto: José Carlo González

Miles de estudiantes, activistas sociales e integrantes de organizaciones civiles salieron a las calles de la ciudad de México para conmemorar el 39 aniversario de la matanza del 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, y denunciar que con un gobierno “sordo y ciego ante los cambios que ha vivido la sociedad mexicana en las décadas pasadas, ahora pretende imponer un nueva guerra sucia donde domine el terrorismo de Estado”.

Convocada por integrantes del Comité 68 y agrupaciones sociales, estudiantiles y sindicales, la movilización, que de acuerdo con fuentes policiales reunió a 14 mil personas, en su mayoría alumnos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), del Instituto Politécnico Nacional (IPN), del Colegio de Bachilleres y de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), tuvo como exigencia central el castigo a los responsables de la masacre de Tlatelolco y la consolidación del Frente Nacional contra la Represión para “detener a un gobierno que hoy pretende regresar al pasado criminalizando la protesta ciudadana y sembrando el terror con cientos de detenidos-desaparecidos”.

Con un llamado a participar en una marcha pacífica, los contingentes de estudiantes, maestros y agrupaciones sociales partieron de la Plaza de las Tres Culturas, poco después de las 16:30 horas, rumbo a la Plaza de la Constitución, rodeada por cordones de seguridad con el propósito de evitar la “infiltración” de porros, acción que propició que el orden sólo fuera roto por pintas en bardas y mobiliario público que realizaron algunos grupos de jóvenes.

Indicios amenazantes: Álvarez Garín

En su camino hacia la plancha del Zócalo, Raúl Álvarez Garín, integrante del Comité 68, destacó que el pronunciamiento central de las organizaciones civiles es contra la “nueva guerra sucia que se pretende imponer, y de la cual hay indicios amenazantes que nos preocupan, porque debemos parar esta escalada antes de que llegue a los niveles que se vivieron hace casi 40 años”.

Aseguró que con la creación de un frente nacional contra la represión “buscamos enfrentar un fenómeno que requiere cada vez más especialización, porque es mucho más complejo que hace algunas décadas, y hoy estamos convencidos que sólo con la unidad y la fuerza de todas las agrupaciones podremos denunciar y dar seguimiento a todos los casos”.

Por su parte, Félix Hernández Gamundi, también integrante del Comité 68, que encabezó la marcha con el lema: Alto a la nueva guerra sucia. Juicios penales a los genocidas, alertó que ante los síntomas de acciones de represión y hostigamiento como los que se vivieron hace más de tres décadas es “evidente que el nuevo gobierno federal está violentando todas las reglas de la gobernabilidad política y social, porque es un gobierno que no está entendiendo a este país, y eso es sumamente grave”.

Lo que vemos en todos lados, agregó, es que se está orientando hacia una postura “cada vez más cínica y represiva, con un discurso que pretende ser popular porque supuestamente va a rescatar a los sectores más desfavorecidos, pero al mismo tiempo va golpeando a los grupos disidentes y eso, sencillamente, no lo podemos permitir”.

Después de guardar un minuto de silencio a las 18:10 horas –momento en que hace 39 años inició el operativo militar contra los manifestantes en la Plaza de las Tres Culturas– para conmemorar a las víctimas de la matanza de Tlatelolco, un grupo de jóvenes rompió los cristales de un restaurante en la calle de Madero, situación que generó la movilización de los cuerpos policiacos que resguardaban a los contingentes. Arrestaron a 12 personas que fueron presentadas ante la agencia 50 del Ministerio Público de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal como presuntos responsables de delitos y faltas administrativas. De los detenidos, seis fueron remitidos ante las autoridades correspondientes por los daños causados a un restaurante y por grafitear el asta bandera del Zócalo, y seis por pintar mobiliario urbano.

Marcha, acto histórico

Momentos después, ante los contingentes que ingresaron a la Plaza de la Constitución para participar en el mitin, la senadora Rosario Ibarra de Piedra aseguró que se vive un “momento histórico, pero también de gozo, porque volvimos a llenar este Zócalo, y porque hoy volvimos a conformar el Frente Nacional Contra la Represión, lo que demuestra que estamos dispuestos a luchar con unidad por la vía pacífica, pero sin descanso, hasta que no quede ni un solo preso político en el país”.

Afirmó que ante una marcha “tan numerosa, hasta el cielo la respetó, porque es una tarde maravillosa en la que podemos reunirnos y seguir luchando juntos contra la represión brutal que lleva a cabo este gobierno hipócrita”.

La fundadora del Comité Eureka aseguró que “no es justo que las cárceles estén llenas de presos políticos y que los campos militares y las instalaciones navales sigan sirviendo para tener desaparecidos y torturar gente inocente”. Afirmó que el ex presidente Luis Echeverría fue el primero en “imponer” el terrorismo de Estado en el país, y dijo: “no sólo no olvidaremos nunca el 2 de octubre de 1968, tampoco a los detenidos-desaparecidos, ni dejaremos de exigir la libertad de todos los presos políticos”.

En tanto, representantes de los contingentes estudiantiles hicieron un llamado a la unidad para frenar la represión, pero también se pronunciaron por la defensa de la educación pública y el repudio total a la “criminalización de los movimientos sociales y la protesta civil, porque le debe quedar muy claro a (Felipe) Calderón que ni militarizando el país logrará detener la fuerza de una sociedad civil que sí quiere un cambio, pero en beneficio de todos y no sólo de las elites políticas y económicas”.

Por otra parte, al encabezar en la Plaza de las Tres Culturas la ceremonia por el 39 aniversario de la masacre de Tlatelolco, el titular de la Secretaría de Desarrollo Social del Distrito Federal, Martí Batres Guadarrama, dijo que la sociedad del México de hoy debe recordar a quienes marcaron la pauta en la conquista de espacios democráticos con la finalidad de evitar retrocesos a la época de la censura, la represión y el autoritarismo.

Planteó la necesidad de mantener trabajo constante para evitar que se repitan esos hechos lamentables, ya que la función de un gobierno es salvar la integridad del pueblo, no actuar contra él.

Asistieron la secretaria de Cultura, Elena Cepeda de León; el representante de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, Salvador Martínez della Rocca, y Emilio Reza, sobreviviente del movimiento del 68.

Martínez della Rocca indicó que, a diferencia de aquella época, el gobierno capitalino construye lazos para mantener la libertad de expresión entre sus habitantes e impulsa programas sociales que fomenten la equidad entre sus habitantes.

 
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